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Isabel Bas Amat, pionera del cómic femenino en la España de posguerra

Una vida al servicio del humor gráfico desde las páginas de TBO hasta el reconocimiento tardío de una generación olvidada.

21 de septiembre de 2025. Estandarte.com

Qué: Biografía de Isabel Bas Amat.

En la historia del cómic español, todavía marcada por la invisibilidad de las creadoras, el nombre de Isabel Bas Amat (Barcelona, 1931-Cuenca, 2023) emerge como un testimonio de resistencia creativa y profesional en un mundo dominado por hombres. Durante más de tres décadas, esta dibujante y guionista catalana logró forjarse una carrera en editoriales como Bruguera, Toray y la mítica revista TBO, convirtiéndose en una de las escasas mujeres que trabajaron regularmente para la prensa humorística española del siglo XX.

 

Los inicios de Isabel Bas Amat, de los cuentos de hadas a las niñas terribles

Isabel Bas Amat inició su carrera profesional con apenas veinte años, en 1950, cuando el director de la editorial Clíper le encargó sus primeros dibujos para una serie titulada Tina y Tolo, de la que lamentablemente no se conservan ejemplares. Este primer encargo marcó el comienzo de una trayectoria que la llevaría a colaborar con las principales casas editoras de la época.

Margarita, de Isabel Bas AmatEn 1951, ya trabajando para Ediciones Favencia, Bas se especializó en la ilustración de cuentos infantiles para la colección Margarita, adaptando relatos clásicos de hadas con un estilo que, según ella misma reconocería años después, "tenía mucho que mejorar", pero que ya mostraba las características que definirían su trabajo posterior: línea clara, composiciones equilibradas y una especial sensibilidad para el público femenino infantil.

La verdadera evolución artística llegó con su colaboración en Ediciones Toray, donde trabajó en varias colecciones como Azucena, Cuentos de la abuelita y, especialmente, Alicia. Fue precisamente en esta última donde creó uno de sus personajes más recordados: Matildita, el terror del barrio, una serie que representaba una novedad absoluta en el panorama editorial español al presentar a una de las primeras "niñas terribles" del cómic nacional.

Matildita, el terror del barrio; de Isabel Bas AmatMatildita supuso un punto de inflexión tanto en la carrera de Bas como en la representación de la infancia femenina en el tebeo español. Frente a los arquetipos tradicionales de niñas dóciles y obedientes, Matildita era un personaje díscolo, aventurero y travieso que conectaba directamente con las experiencias reales de las lectoras. Este enfoque pionero evidenciaba ya la capacidad de la autora para observar y reflejar los cambios sociales de su época.

 

La etapa Bruguera: consolidación profesional

Entre 1965 y 1967, Isabel Bas trabajó para Editorial Bruguera, la casa editora más importante del cómic español en aquellas décadas. Su colaboración abarcó las principales cabeceras del catálogo: Tío Vivo, Din Dan y El Capitán Trueno, donde desarrolló tanto historietas como secciones de pasatiempos y chistes gráficos.

En Bruguera, Bas demostró una versatilidad excepcional. Además de sus habituales trabajos dirigidos al público infantil femenino, se adaptó a los códigos del humor gráfico más general, creando viñetas y bromas visuales que requerían un dominio técnico y narrativo más sofisticado. Esta experiencia resultaría fundamental para su posterior trabajo en TBO, donde estas habilidades alcanzarían su máxima expresión.

Su paso por Bruguera también marcó una evolución estilística significativa. Los trabajos de este período muestran una línea más suelta y expresiva, un mayor dominio de la composición de página y, sobre todo, una capacidad creciente para crear humor visual efectivo sin recurrir a estereotipos facilones, algo especialmente valioso en una época en que el humor gráfico español tendía hacia la simplificación y el manierismo.

 

La madurez creativa de Isabel Bas Amat llegó en TBO

En 1967, Isabel Bas inició su colaboración con TBO, la revista que la consagraría como una de las firmas más reconocibles del humor gráfico español. Su llegada coincidió con una época de transformación de la publicación, que buscaba renovar sus contenidos sin perder la esencia que la había convertido en un fenómeno cultural.

Ana-Emilia y su familia, de Isabel Bas AmatPara TBO, Bas creó Ana-Emilia y su familia, serie que se convertiría en su trabajo más duradero y reconocido. Ana-Emilia, que solía aparecer en la contraportada de la revista, era una niña de clase media que servía como hilo conductor para retratar las pequeñas contradicciones y absurdos de la vida familiar española de los años sesenta y setenta.

La serie destacaba por su capacidad para abordar temas sociales desde una perspectiva aparentemente ingenua pero profundamente observadora. A través de las aventuras de Ana-Emilia, Bas conseguía poner de manifiesto las tensiones generacionales, los cambios en los roles familiares y las transformaciones de la sociedad española durante el desarrollismo, todo ello manteniendo el tono optimista y familiar que caracterizaba a TBO.

Paralelamente, Bas se responsabilizó de las secciones de pasatiempos de la revista, trabajo que desarrolló junto a autores como Manuel Urda o Bernet Toledano. Esta labor, aparentemente secundaria, requería en realidad una gran inventiva y capacidad de síntesis, ya que los pasatiempos de TBO eran famosos por su originalidad y complejidad.

 

El reconocimiento tardío

Durante décadas, el trabajo de Isabel Bas Amat, como el de tantas otras creadoras, permaneció en la sombra de la historia oficial del cómic español. Fue necesario esperar hasta 2015 para que recibiera un reconocimiento institucional adecuado: el Premio de Honor del Colectivo de Autoras de Cómic (AAC) en el Salón del Cómic de Zaragoza.

El anuncio se hizo público en el transcurso del Salón de Cómic de Zaragoza, y buscaba reconocer a una «incansable profesional que contribuyó con su obra a nutrir cerca de doscientos números de la revista TBO». 

Isabel Bas Amat, III Premio Honorífico de Autoras de CómicEl premio con el que las autoras de cómic distinguen a las pioneras del género en España ya había recaído previamente en Nuria Pompeia (2013) y Rosa Galcerán (2014). 

En palabras de Isabel Bas Amat, «inventar historietas es mantener la mente ocupada en algo positivo y agradable, buscándole sentido del humor a las situaciones cotidianas de la vida e intentando hacer reír a los demás». 

En 2023, pocos meses antes de su muerte, Bas recibió su último reconocimiento: el Premio Ivà a la mejor historietista profesional, galardón del Concurso de Cómics Ciutat de Cornellà que se otorga por votación popular. Su delicado estado de salud impidió que asistiera personalmente al acto, donde su hija recogió el premio en su nombre.

 

El legado de Isabel Bas Amat: una filosofía del humor

Su trabajo nunca buscó la provocación gratuita o el efectismo fácil. Por el contrario, Bas desarrolló un humor inteligente, basado en la observación precisa de la realidad y en la capacidad para encontrar lo absurdo en lo cotidiano. Sus personajes, especialmente Ana-Emilia, funcionaban como espejos de una sociedad en transformación, reflejando sus contradicciones sin maldad pero también sin condescendencia.

La muerte de Isabel Bas Amat cerraba un capítulo fundamental en la historia del cómic español femenino. Su trayectoria profesional, que abarcó más de tres décadas de actividad continuada, representa un ejemplo de profesionalidad y coherencia artística.

Su obra, dispersa en centenares de números de revistas y colecciones, aguarda aún un estudio sistemático que permita valorar adecuadamente su contribución al desarrollo del lenguaje del cómic español. 

Más allá de su valor documental, la obra de Isabel Bas mantiene vigencia por su capacidad para retratar con humor y sensibilidad los pequeños dramas y alegrías de la vida familiar. Sus personajes, especialmente las niñas protagonistas de sus series, anticiparon representaciones más complejas de la infancia femenina que no se generalizarían hasta décadas posteriores.

 

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