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El Cantar de los Nibelungos, de epopeya a tragedia

Una obra curiosa por su cambio tan drástico de género y temática que presenta.

25 de enero de 2024. Omar G. López Delgado

Qué: El Cantar de los Nibelungos Autor: Anónimo Editorial: Porrúa Año de edición: abril de 2019 Páginas: 245 Precio: 67 pesos mexicanos

“Aquí la pesadilla llega a su fin: este es el ocaso de los Nibelungos”
–Rey Etzel

¿Alguna vez se han preguntado si alguna obra puede cambiar drásticamente su género? Esta es una pregunta que responde una obra que lleva con nosotros desde el medievo y me refiero al Cantar de los Nibelungos, una de las primeras epopeyas medievales junto a la obra francesa del Cantar de Roldán y el Cantar de Mío Cid en España.

A pesar de ser catalogada como epopeya, contiene rasgos que se pueden familiarizarse con el género de las Tragedias. Y es lo que busco mostrar con la realización de este texto; el poder analizar su transición de una épica aventura a una tragedia en todo su esplendor.

Las epopeyas en su definición más simple, son composiciones literarias que narran las hazañas de un pueblo o un héroe que generalmente obtienen su victoria ante sus adversidades. Así pues, el héroe es el mayor ejemplo a seguir para aquellos que lo siguen, pues tiene un gran liderazgo, es valiente, inteligente y hábil en la batalla. Por ejemplo, tenemos a Aquiles en la Ilíada, a Rolando en su obra homónima u Odiseo en la Odisea.

En el caso de El cantar de los Nibelungos, esta obra cuenta con dos segmentos: el primero protagonizado por el héroe Sigfrido hasta que su muerte de paso a la segunda parte que será protagonizado por el personaje trágico y que de final a la obra. Sin más que añadir comenzaré a analizar la primera parte de la obra.

En primer lugar, tenemos al protagonista: Sigfrido, hijo de dos reyes del reino del Niderland y se caracteriza por su bello aspecto; inteligencia y astucia aguda; un gran guerrero con un alto grado de honor. sobre todo, Sigfrido es una persona capaz de convencer a muchos de unirse a sus objetivos. Desde estos rasgos son claramente compartidos con otros personajes de la epopeya como Odiseo, Roland o incluso el Mío Cid.

Durante la batalla contra los hermanos reyes sajones Ludegero y Ludegasto, somos participes de la brutalidad con la que pelea nuestro a tal grado que levanta la moral de los suyos hasta que acorralan a sus enemigos y los obligan a rendirse. A pesar de la resignación de los hermanos, Sigfrido les ofrece el perdón a cambio de que se queden por unos días junto a los Sahsens restantes, una muestra de su gran honor que posee nuestro héroe. También quiero recalcar la épica narración durante este pasaje:

«Salieron de los yelmos, como si fuera de incendios. Las ardientes chispas de fuego de la mano de la espada: entonces luchó con grandes fuerzas, el valiente señor de los Países Bajos […] Entonces lo habían notado treinta hombres de sus vasallos: Antes de que pudiesen ayudarlo, Sigfrido ganó la victoria» (Cantar de los Nibelungos, 2019)

Su aguda inteligencia se demuestra durante el pasaje de las pruebas de la reina Valquiria al que logra convencerla de casarse con Gunther, rey de los Burgundios, mediante artimañas como era esconderse bajo su capa de invisibilidad para no ser descubierto. A pesar de que Brunequilda, reina de las Valquirias se casa con el rey Gunther, ella sigue reacia hacia él hasta que no teme por humillarlo públicamente.

Sigfrido, volverá hacer uso de su astucia y de su capa para engañar y forzar a la reina Valquiria de jurar su fidelidad y amor al rey Gunther, no sin antes quitarle un anillo de oro y un cinturón; objetos banales pero que cobrarán importancia hasta convertirse en la principal causa que llevará esta épica a su tragedia.

La muerte de Sigfrido da por terminada la épica aventura del héroe para pasar a la trágica segunda parte, quien será protagonizada por su esposa Krimilda con el propósito de vengar la muerte de su amado a manos de su asesino y sus cómplices, entre ellos sus hermanos.

Entre los eventos que se destacan de esta segunda parte, es la boda del Rey de los hunos, Etzel quien se casa con la bella Krimilda para unir a su pueblo en la paz duradera. Sin embargo, ella utilizará a su esposo y séquito a su beneficio propio para su venganza.

Mediante artimañas, logra convencer a sus víctimas al reino de Etzel para comenzar su plan. Durante el viaje de los invitados, se augura el gran evento trágico mediante sucesos desesperanzadores, como la muerte de un barquero a manos del asesino de Sigfrido, la muerte de varios soldados del rey Etzel e incluso la muerte de su propio hijo. El ansiado momento llega, y finalmente la batalla contra los asesinos comienza y ningún bando quedará impune por culpa de la venganza de Krimilda:

“Muchos de ellos gritaron: “Acercáos a la lucha, ya que tenemos que morir, mejor será hacerlo con tiempo […] ¿qué más voy a narrar? Cerca de mil doscientos espadas lo intentaban atacando o cediendo con espadazos fuertes. En los enemigos se vengaban, bien los huéspedes. No había que esperar paz, por eso vieron correr sangre.”

El rey Etzel por más que lo intentaba no podía contener a su esposa, Krimilda, luego de haber derramado incontable sangre de enemigos y aliados, logra capturar a los asesinos de su amado y les da muerte. Krimilda pudo haber saboreado su venganza y descansar tranquila, pero un escudero del asesino de Sigfrido alcanza a la princesa Burgundia y le da muerte al partirla en dos con su espada.

El rey Etzel, queda devastado al ver la horrenda masacre, todos sus invitados están muertos, sus fieles amigos y aliados de guerra cayeron en combate e incluso su esposa murió por venganza. Y con este acontecimiento, el rey Etzel suelta su mítica frase y da por terminada la tragedia que empezó como una épica.

El cantar de los Nibelungos es una obra curiosa por su cambio tan drástico de género y temática que presenta. Algo que en lo personal no esperaba en una epopeya medieval, pero es ese detalle lo que la hace especial y es de importancia destacarla entre otras epopeyas de su época, por lo tanto, recomiendo leer El cantar de los Nibelungos si se les da una oportunidad, no se decepcionarán.

 

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