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10 claves para escribir diálogos dinámicos, efectivos y correctos

Porque siempre queremos que sean fluidos y cumplan el objetivo que nos hemos propuesto en nuestra historia.

12 de febrero de 2024. Mariola Díaz-Cano Arévaloa

Qué: Cómo escribir los mejores diálogos

A la hora de plantear un diálogo al escribir cualquier texto narrativo hay que tener en cuenta una serie de puntos para que quede de la mejor manera posible.

Siempre queremos que un diálogo sea efectivo y fluido y cumpla el objetivo que nos hemos propuesto en nuestra historia. Pero es habitual que surjan todo tipo de dudas. Quizás se nos quede corto, o los parlamentos de los personajes son muy largos o hemos metido demasiados incisos, algo que suele ocurrir y con lo que hay que tener cuidado. ¿Soluciones o atajos? Quizás los vayan dando los propios ritmos de esa historia.

Aquí te damos 10 claves que tal vez te puedan ayudar para esos diálogos, tanto a plantearlos como a pulirlos.

 

1. ¿Conoces a tus personajes? Pues hazlo.

Es importante, por no decir fundamental, saber todo lo posible sobre ellos para ponerles voz. Cómo son o cómo no son, su origen, edad, educación, profesión, época en la que viven… Son datos que facilitarán su retrato y forma de hablar. Pero cuidado con los dialectos o posibles defectos o características especiales en su dicción, porque, además de tener que mantenerlas a lo largo de la historia (y a veces se nos olvidan), también pueden cansar al lector.

 

2. Métete en sus pieles

Es decir, interprétalos, actúa como ellos; en realidad, tú eres ellos. Puedes incluso dramatizar una lectura en voz alta mientras escribes. Te resultará más fácil crear diálogos que funcionan y descubrirás los gestos y las acciones que te están pidiendo.

 

3. Busca el dinamismo

En general, es mejor utilizar frases cortas y también se pueden omitir verbos en muchos casos, como los de locución (decir, responder, preguntar, etc.). Todos sabemos que, muchas veces, menos es más. Sé conciso y trata de no perder el ritmo, y así seguro que el diálogo fluirá mejor. No decimos que no se puedan añadir intervenciones más largas o complejas, pero mejor que no sea lo habitual.

Un ejemplo:

—No te asustes.
—¡No estoy asustado!
—Sí, lo estás.
—Muy bien, es verdad, pero ¿qué otra cosa puedo hacer?
—Nada más que venir conmigo y pasarlo bien.

 

4. No te extiendas en explicaciones. Simplemente avanza

Si tienes que explicar toda la historia a un lector al final para que se entienda, puede que tengas que revisar lo del diálogo. Tampoco uses el diálogo para decir algo que todos los personajes que hablan ya conocen o que nadie ha preguntado. Piensa siempre si la frase que se pronuncia en cada diálogo tiene sentido, si se puede decir así de verdad y no suena forzada. Si lo hace, es que ese diálogo no funciona.

 

5. Interrumpe de vez en cuando

También tomando como ejemplo el diálogo anterior del punto 3, una buena forma de hacerlo verosímil y darle ritmo es a través de las interrupciones. Añade cortes, preguntas y comentarios para hacer la conversación más fluida.

Pero cuidado con el abuso de detalles excesivos en los incisos, o descripciones al milímetro de gestos o movimientos de personajes. Por ejemplo:

—Hola, ¿qué tal? —le dijo saludando con la mano derecha antes de llevarse la izquierda a la gorra y quitársela.

 

6. Haz dudar y enfadarse a tus personajes

Tus personajes viven a través del diálogo, muestras estados de ánimo, cambian de opinión, están alegres o tristes, dudan, se enfadan o pierden el control. Así descubrirás qué palabras deben emplear y cómo.

 

7. Haz que importe

Un diálogo debe tener una razón, aportar algo, desde que haga evolucionar la historia hasta que se produzcan hechos relevantes o cambios de estado en los personajes mientras hablan.

 

8. Acciones para romperlo

Mientras se habla también pasan cosas que detienen el diálogo para explicar lo que ocurre y eso también aporta realismo a la escena, además de que ayuda a hacerla avanzar.

 

9. Uso y abuso de verbos de locución

Las acotaciones con verbos locutivos (preguntar, decir, contestar, exclamar, hablar, comentar…) deben ser moderadas o restringirse todo lo que se pueda.

 

10. No dejes de leer

Quizás todo se reduce a eso, la mejor forma de aprender es escribiendo y leyendo.

Cuando leas una novela o un relato y encuentres un diálogo que funcione bien, subráyalo, anótalo o márcalo de alguna manera. Luego analízalo hasta que entiendas dónde está el mecanismo y fíjate para los tuyos.

 

¿Se nos olvida algo que te parezca esencial a la hora de escribir diálogos realistas, eficaces, fluidos y, sobre todo, muy literarios?

 

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