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Blanco de blanco, de Athena Farrokhzad

Premio Estandarte 2021 al mejor libro de poesía del año.

31 de diciembre de 2021. Estandarte.com

Qué: Libro ganador del Premio Estandarte 2021 al mejor libro de poesía del año: Blanco de blanco Autora: Athena Farrokhzad Editorial: Kriller71 Ediciones Año: 2021 Páginas: 76 Precio: 15 € 

Blanco de blanco, Athena Farrokhzad - Premio Estandarte 2021 al mejor libro de poesía del añoPoeta, dramaturga, crítica literaria y traductora, Athena Farrokhzad nace el 23 de agosto de 1983 en Teherán y crece en Suecia tras el exilio de su familia, rodeada de un ambiente conformado por personas migrantes.

Su voz reivindica de forma radical y política distintas problemáticas sociales, como la posición de la mujer en la sociedad, el carácter del feminismo y la identidad, siendo muy activa en redes y logrando dar una visibilidad a temas que en el contexto sueco resultan minoritarios y carecen de altavoz.

Fue invitada en el 2018 a participar por el Days of Poetry and Wine, festival internacional, en el proyecto Open letter to Europe, que merece la pena resaltar por su carácter agudo y preciso.

Blanco de blanco fue publicado originalmente en sueco bajo el título Vitsvit en 2013, primer poemario de la autora por el que ha obtenido los premios Karin Boye y el Gran Premio de los lectores y que ha sido traducido a quince lenguas, a la que se suma la lectura en castellano que llega de mano de la editorial Kriller71.

Una familia debe emigrar: importa la palabra debe en esta frase, esta impelida a, propulsada hacia: abandona el lugar de origen desde la imposición de la necesidad y se enfrenta, con esa raíz arrancada, a una cultura diferente, a una lengua diferente, a unos colores diferentes, a ser en sí los diferentes.

 

Mi hermano dijo: Tuve un sueño extraño
Que el alba moría en mis ojos antes de que dispersara el sueño
Una humanidad de azúcar y matanza
Cuando me despedí de la luz lo supe todo

 

Mediante el diálogo de las voces de la familia: un narrador, la madre, el padre, la abuela, el tío, el hermano, Athena Farrokhzad permite y da voz a la diferencia, la contradicción y los matices: genera una atmósfera donde entran en juego la cotidianeidad y la consciencia, un lenguaje claro que desde el diálogo hereda la vocación multidisciplinar de la artista y nos hace partícipes, observadores, de una intimidad cruda y radical, del concepto universal de la pérdida, de qué es cautividad e ideología y de cómo la maldad y la violencia cambia de manos, de quién eres sin raíz, sin historia, sin lengua que te nombre: crece el poema río que funciona como Ars Poética y nos lleva a mirar el espacio propio y echar la mirada atrás, hacia el espacio de origen, hacia los afectos y esa humildad pequeña, hecha de hogar y lumbre.

 

Mi madre llenó enseguida la casa de adornos navideños
Sopesaba los pros y los contras de los pinos de plástico
como si el problema fuera suyo

En los días diferenciaba las vocales largas de las cortas
como si los sonidos que salían de su boca
pudieran lavarle el aceite de oliva de la piel (…)

 

La traducción de Lalo Barrubia es a su vez limpia, sin engalanadas palabras “vestidas de poesía”, apoyando el mensaje claro, blanco sobre negro, que como una alambrada horizontal nos lleva a posicionarnos visiblemente en el espacio, sin excesos, tan sólo diciendo desde lo cotidiano la dificultad inmensa del desarraigo, de la familia que migra, de la personalidad que se duplica hacia el origen y desde el presente, lo que hace de Farrokhzad una poeta de la vida, de la vida para la vida, evitando los dogmas o proclamas en que peligra en caer la llamada poesía social.

Un ejercicio magistral de resonancia donde sentimos cada verdad que dibuja.

 

Mi padre dijo: Hay una guerra que ocurre en las entrañas
Hay un enemigo que asalta desde mis manos y mis labios

 

Un extrañamiento poético que no sucede en alambiques sino con la magia fina de quien sopla en el momento exacto de apagar la vela y dejar el indicio de humo, lento, concreto, vital. Está en el poema esa dulzura, esa cierta inocencia de quien trata de entender lo incomprensible, de quien quiere dar un sentido a las decisiones que otros toman y que unos pocos padecen y que contiene también la rabia sorda y multívoca de quien tiene conciencia de un origen que no puede alcanzar del todo.

 

Mi madre dijo: La oscuridad de mi vientre es la única que conoces (…)
Mi madre dijo: Una mujer extirpó los ojos de su madre con los dedos
para que no tuviera que ver la decadencia de la hija

Mi madre dijo: Estás tergiversando el daño
con tu desafortunada mentira
Hay un mutismo que no se puede traducir

 

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