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Natàlia Romaní, La historia de la nostalgia

Una novela caleidoscópica tejida a base de recuerdos.

08 de mayo de 2022. Estandarte.com

Qué: La historia de la nostalgia Autora: Natália Romaní Editorial: Catedral Año: 2021 Páginas: 512 Precio: 20 €

La historia de la nostalgia, de Natàlia RomaníSumergiéndose en cartas, diarios, recuerdos y entrevistas, la escritora y periodista Natàlia Romaní (Tarragona, 1967) va creando en La historia de la nostalgia una novela caleidoscópica. En un trasiego de voces y tiempos, en viajes físicos y emocionales, comparte intensas experiencias vividas por personajes muy interesantes, con los que construye inteligentes y seductoras conversaciones y reflexiones.

Entre ellos, se encuentra el escritor Claudio Magris –su imagen–, en un homenaje de la autora hacia ese intelectual al que admira. Él es uno de los compañeros con los que la protagonista principal, la estudiante estadounidense Sarah Greenfield, emprende un viaje por los Balcanes tremendamente enriquecedor –también para quien lo lee–: los paisajes, las carreteras y los pueblos que van atravesando dan pie a incursiones por sus historias, a observaciones políticas y humanísticas, a miradas muy personales hacia la guerra, hacia la emigración, la esperanza, la religión o el amor y la pasión.

Dejando a un lado esa fascinante escapada a Europa, la novela se desarrolla en Estados Unidos. Su eje es una universidad, la de Pembroke, y desde allí se mueve por el país (Iowa, Nueva York…) al igual que lo hacen los recuerdos de sus protagonistas. El relato, que combina realidad y ficción, se nutre de filosofía, de historia y de psicoanálisis, de inquietudes y de mucha literatura. Los libros son fuente de trabajo y reflexión para algunos de los personajes, también de consuelo y refugio. Salvavidas imprescindibles.

El motor de la historia es un triángulo amoroso. Su chispa alimenta el fuego de todos esos recuerdos, que también hablan de amistad, lealtad, compromiso, de lazos sentimentales y de distancia y raciocinio. Historias que se reviven pasando de una voz a otra, al punto que una misma vivencia –un encuentro, una cena, una visita, una llamada en la mañana del 11 de septiembre de 2001…– va mostrando distintos tonos según quien la recupere y lo que ese quien haya hecho con su memoria.

“Esta es una colección de muchos puntos de vista diversos. No hallarán un orden concreto, aunque nos hemos esforzado por lo que respecta a la cronología. Pero en su conjunto se parece más a Jackson Pollock que a Piero della Francesca. Las historias, como lo cuadros, se pueden observar de lejos y de cerca. En ambos casos se percibirán cosas diferentes. Y solo integrándolas podremos aproximarnos a una verdad. Por pequeña que sea”, cuenta Romaní al principio del libro en ese preámbulo que titula “Lo que debemos saber de la historia antes de la historia”, en el que ya vemos que la autora va a ser también personaje en este relato múltiple.

Hay mucho dolor encapsulado en el libro y un singular plan para desenredar nudos afectivos. En ese plan, llamado a cerrar heridas, es en el que desempeña un papel importante el personaje de Romaní. Lo juega la autora y lo juega el poder que en estas páginas se concede a la palabra.

El homenaje a Magris es solo uno de los tributos que la escritora rinde a los libros: “Este libro es fruto de muchos libros, de muchas palabras que otros –afortunadamente– escribieron antes. […]  De alguna manera puedo decir que soy lo que he leído, y que estas páginas lo demuestran. Así pues, gracias a los libros”, apunta al final, en el espacio reservado a agradecimientos. A ella hay que agradecerle la singular forma en la que emprende este viaje que abre muchas ventanas para detenerse a pensar y también el hecho de que la lectura de su novela invite a otras muchas lecturas, una de ellas, La montaña mágica, que planea una y otra vez por su historia.

  

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