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Tres enigmas para la Organización, de Eduardo Mendoza

Una sátira tan divertida como absurda.

30 de marzo de 2024. Mariola Díaz-Cano Arévalo

Qué: Tres enigmas para la Organización Autor: Eduardo Mendoza Editorial: Seix Barral Año: 2024 Páginas: 408 Precio: 20,80 €

Tres enigmas para la Organización es la nueva novela de Eduardo Mendoza, que nos sorprende así después de que anunciase su retirada en 2021.

En realidad, se había puesto a escribir esta historia que acaba de ver la luz, una novela policíaca en clave de comedia disparatada y sátira social que protagonizan los integrantes de una organización gubernamental secreta más parecida a la TIA que a la CIA. El resultado: risas más que aseguradas con un trasfondo algo más serio.

 

Qué cuenta Tres enigmas para la Organización, de Eduardo Mendoza

Ambientada en Barcelona, en la primavera de 2022, enseguida conocemos la existencia de una organización gubernamental que en realidad no existe y, por lo tanto, tampoco sus miembros, pero a la que llega un nuevo aspirante, que acaba de salir de la cárcel, para formar parte de ella.

El momento no puede ser más inoportuno, u oportuno, para el recién llegado porque desde el primer momento va a tener que enfrentarse junto a sus particulares compañeros y su aún más particular jefe a la peligrosísima investigación de tres casos que quizás estén relacionados entre sí, o quizás no: ha aparecido un cuerpo sin vida en un hotel de ínfima categoría situado en de Las Ramblas, a la vez ha desaparecido un millonario británico en su yate y una empresa, Conservas Fernández, resulta tener unas finanzas muy singulares y sospechosas.

El nuevo agente pronto se dará cuenta de dónde se ha metido a trabajar, pero no le importará: es un empleo que necesita porque tiene que mantener a su hijo. Y, como él, sus compañeros también llevan unas vidas llenas de avatares y circunstancias personales muy especiales.

Pero es que, creada en pleno franquismo y perdida en el limbo de la burocracia institucional del sistema democrático, la Organización sobrevive con más que apuros económicos y en los márgenes de la ley, su plantilla es reducida y la componen una serie de personajes a cada cual más extravagante y no muy bien avenidos entre ellos.

La Boni, Monososo, Pocorrabo, Buscabrega, la señora Grassiela, un taxista cansado del taxi que termina ayudándolos en sus pesquisas, el redicho jefe con ínfulas y la atmósfera de caos y absurdo que los rodea componen un fresco que multiplica por nueve el de las historias del famoso detective sin nombre protagonista de El misterio de la cripta embrujada o El laberinto de las aceitunas, entre otros.

 

Tres enigmas para la Organización, una historia que engancha

Pues no es, ni más ni menos, que una historia que engancha entre el suspense, la risa disimulada y la carcajada completamente abierta ante el tono tan disparatado. Los lectores no tienen más remedio que meterse en ella porque la curiosidad y, sobre todo, la manera de contar de Mendoza arrastran inevitablemente hasta el final.

Así que el veterano escritor no ha perdido ni un ápice de su inconfundible toque de narrar, su sentido del humor y su prodigiosa habilidad de componer una feroz sátira social en forma de comedia de enredo, donde tampoco falta la incorrección política.

Las risas disfrazan también el fondo gris de unos personajes trasunto del marginado más olvidado y maltratado que tiene que lidiar con situaciones que, en la realidad, son tan absurdas como en la ficción.

 

Estas son algunas frases.

«[…] Ya sé que ustedes conocen el procedimiento, pero aprovecho la llegada de un novato para recordar algunas normas básicas de esta organización. Nada de notas.

El jefe carraspeó, echó una ojeada a sus notas e inició la exposición».

 

«Hoy en día, en este país, si matas a un cristiano, sales absuelto, pero si le das un capón a un Mustafá, se te ha caído el pelo».

 

«Todas las religiones del mundo empiezan predicando el amor y acaban matando».
 

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