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La cárcel de Rebibbia, de Goliarda Sapienza

La emotiva e interesante crónica de la estancia de la autora en prisión.

10 de mayo de 2022. Estandarte.com

Qué: La cárcel de Rebibbia Autora: Goliarda Sapienza Editorial: :Rata_ Año: 2021 Páginas: 240 Traductora: Celia Filipetto Precio: 18 €

La cárcel de Rebibbia, de Goliarda Sapienza«No exagero cuando os aseguro que la cárcel me salvó», contaba la actriz, feminista, activista y escritora Goliarda Sapienza (Catania, 1924-Gaeta, 1996). Apenas estuvo recluida dos meses, la condena por robo era de cuatro, pero no llegó a cumplir ni la mitad.

Este libro es la crónica de su estancia en Rebibbia, una prisión al nordeste de Roma. Ingresó allí en octubre de 1980. Tenía 56 años y aquella noche en la que fue cacheada y descendió por trincheras subterráneas hasta su primera celda sintió miedo.

En una narración en primera persona, que a veces interpela a quien la lee, Sapienza relata en presente lo que hace, siente, ve, percibe. Su escrito desborda sensaciones: olores, tactos, sabores, luces y penumbras, sonidos. «Deseamos a menudo el silencio, pero el de la vida es sonoro […]. Aquí, donde me encuentro, el no-ruido ha sido ideado para aterrorizar la mente que nota la arena caerle encima como en un sepulcro».

Sus palabras dibujan el día a día en esa cárcel; acompañándola por estas páginas es fácil imaginar el patio, las galerías, el carro de la comida… Es también sencillo contagiarse de la aprensión, el vértigo, la angustia; descubrir con ella la importancia de una mirada a las nubes o de dar un gracias a tiempo y descifrar códigos no escritos como lo que revela la forma de caminar o un leve sobresalto.

Sapienza se sumerge en Rebibbia en un universo que le es completamente ajeno. Lo que conocía de fuera no vale ahí dentro. Está insegura, calcula cada palabra en cada encuentro, ella misma se mide, se frena y censura. Y, sobre todo, mira y escucha. Aprehende su entorno y en ese ejercicio realiza un interesantísimo retrato sociológico, político y feminista.

Pero, sobre todo, La cárcel de Rebibbia es, como muy bien describe la edición de :Rata–, «un canto a la supervivencia y a la solidaridad entre mujeres». La calidez de su relato, su autenticidad y vivacidad, están en el roce diario con esas mujeres con las que convive y para las que muchas veces encuentra referentes en actrices u obras de arte. Las retrata fijándose en lo que comparten y lo que callan, en sus cabellos o sus dientes, en las delgadeces o movimientos y, sobre todo, registrando sus hablas.

Reproduce en sus diálogos los encabalgamientos de sílabas, las palabras a medio decir, las coletillas y otros manejos de la lengua que tanto dicen sobre cada una de ellas. «–A mí sí, con la sotras yo miría con ojo. Sinifica que todas te marginan, que no linteresas a nadies… […] –en este caso, es Giovannella la que habla. Todo un reto para la estupenda traducción de Celia Filipetto. 

Entre esos muros y rejas se fraguan fuertes vínculos que ayudan a sobrellevar y vencer las inseguridades, a desterrar la soledad. Hay dureza en este libro –difícil que no la hubiera en un escenario como este–, pero sobre todo hay mucha humanidad. En esas charlas, en esas tazas de té o en esas miradas escrutadoras está la razón de por qué esa condena se transformó en salvación. Conviven en estas páginas violencia, ternura, intimismo, política, feminismo, fragilidad, dureza y alianzas en una narración que, como indica la editorial, tiene «el sabor del sentimentalismo italiano, apasionado y estoico a la vez».

Este libro es el más autobiográfico de los que escribiera Sapienza; el más conocido es El arte del placer (Lumen, 2007). Cuando Sapienza murió en 1996 era una figura ignorada; ahora es reconocida como una gran voz de la literatura italiana.

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