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Algunos dichos que evocan verano

Origen y significado de expresiones populares.

31 de agosto de 2019. Estandarte.com

Qué: origen y significado de los dichos: noches de perros; noche toledana; una golondrina no hace verano; echar la siesta; Madrid, en verano, con dinero y sin familia, Baden-Baden, hacer el agosto. 

Nos hemos acordado de las noches de perros o toledanas cuando el calor ha empezado a apretar y nos lo ha puesto difícil para dormir. Como nos gusta jugar con las palabras, hemos empezado a rescatar expresiones que nos recuerdan al verano. Puede ser porque, como pasa con la siesta, es más fácil disfrutarla cuando tenemos más tiempo libre (y eso lo relacionamos con la época estival, como encontrar ratos para nuestras lecturas pendientes) o porque el repertorio popular ha utilizado el verano en general –o a agosto en particular– para manifestar otra idea. En una ocasión, hemos echado la mirada muy atrás, tanto que la expresión ya está en desuso, pero la explicación es tan curiosa que merece la pena recuperarla y acompañar a Francisco Silvela a un balneario alemán.

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Nuestro libro de cabecera para entender muchas de estas expresiones es El porqué de los dichos de José María Iribarren (1906-1971), abogado y escritor navarro, autor de obras costumbristas, alguna histórica y de estudios de investigación sobre historia, folclore, etnografía y lingüística. Coleccionista de dichos y expresiones, sus fuentes eran tanto las bibliotecas y las hemerotecas como la calle. El profesor, escritor y periodista José María Romera, dijo de él: “Si el término no tuviera una connotación frívola y despectiva, se le podría motejar muy bien de aldraguero, voz de la Ribera navarra que él mismo define en el Vocabulario navarro de la siguiente manera ‘Dícese del desocupado que anda enterándose de los cuentos y hablillas del pueblo, el entrometido y comadrero que no se pierde ninguno de los espectáculos que ofrece la calle’”. Publicado por primera vez en 1955, El porqué de los dichos se encuentra ahora en una estupenda edición de Ariel.

Pasar una noche de perros es pasar una mala noche en la que no se pega ojo. Ocurre a menudo cuando aprieta el calor, y el origen está, a entender de Iribarren, en “esas noches en las cuales los perros de la vecindad no cesan de ladrar, impidiendo coger el sueño a los que escuchan sus continuos y alarmantes ladridos”. Si cambiamos perros por toledana nos encontramos con esa noche toledana, igual de mala pero cuyo origen se encuentra, según atribuye Iribarren a Sebastián de Covarrubias, en los agresivos mosquitos de la ciudad de Toledo.

Una golondrina no hace verano. Iribarren escoge la explicación de Covarrubias: “[…] presupuesto que es la anunciadora de la primavera; entiéndese cuando todas ellas vienen de golpe, y no porque uno se haya adelantado se le ha de dar crédito; así, ni más ni menos, del testimonio singular de uno no hemos de formar notoriedad, ni de la cosa que es rara, porque acontezca una vez, sacar regla general”.

¿Hacer la siesta o pasar la siesta? Hoy día solemos decir hacer, dormir o echar la siesta, pero antiguamente se optaba por pasar. Y, ¿por qué siesta? Los romanos dividían el día en cuatro horas: prima, tercia, sexta y mona, y esa sexta hora comprende desde las doce del mediodía a las tres de la tarde. “Sestear –según Covarrubias– es reposar a la sombra a la hora de sexta, que es el mediodía”.

Madrid, en verano, con dinero y sin familia, Baden-Baden. Esta frase, que es atribuida al político Francisco Silvela, ya no suele citarse, pero durante un tiempo tuvo su eco para describir cómo se lo montaban quienes se quedaban de “rodríguez” en la ciudad, que no debía estar nada mal si recordamos que Baden-Baden es un municipio balneario en la Selva Negra alemana. Por cierto, que el origen de la expresión “estar de rodríguez” es, según la Fundéu, incierto. Ya se citaba en el libro Panorama español contemporáneo de 1964, muy posterior a Silvela (1843-1905), pero anterior a la película El cálido verano del Sr. Rodríguez, título que más que darle origen –como se le atribuye– aprovechó la expresión. El Diccionario de la lengua describe rodríguez (además de como apellido si comienza en mayúscula) como una expresión coloquial para designar al hombre casado que se queda en casa trabajando mientras su familia está fuera normalmente de veraneo.

Hacer el agosto es lo mismo que hacer un buen negocio y es la simplificación de un dicho más antiguo: hacer su agosto y su vendimia, que utilizó Cervantes en La gitanilla. Alude, según explica Iribarren, a la recolección y significa entrojar o almacenar la cosecha de cereales y semillas y, por extensión, hacer su negocio o lucrarse.

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