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Soy un adolescente, ¿y yo qué culpa tengo?

Un “librotutorial” sobre la edad más difícil: la adolescencia.

03 de julio de 2019. Estandarte.com

Qué: Soy un adolescente, ¿y yo qué culpa tengo? Autor: Pedro Mañas Editorial: Maeva Young Año: 2018 Páginas: 208 Ilustraciones: Luisa Vera Precio: 15,90 € 

Soy un adolescente, ¿y yo qué culpa tengo?Está claro que ser adolescente es difícil, pero ser padre o madre de uno de ellos todavía lo es más. Para salir del agujero negro de la incomunicación entre unos y otros Maeva Ediciones acaba de publicar Soy un adolescente, ¿y yo qué culpa tengo?, de Pedro Mañas. Lo definen como un “librotutorial” porque está lleno de referencias al mundo youtuber y concebido como uno de esos paseos por la red a la búsqueda de la respuesta ansiada. Este libro las concentra todas divididas por capítulo temáticos e ilustrados por Luisa Vera. En Soy un adolescente se tratan los temas más conflictivos de dicha etapa como son el auge del consumismo y el poder de las marcas y la publicidad; el bullying; la falta de motivación académica y el fracaso escolar; machismo, feminismo; rivalidades entre los hermanos; la difícil convivencia familiar; adicción a los videojuegos, al alcohol; la obsesión por la imagen y la superficialidad; el aislamiento y la falta de comunicación; la masturbación; los cambios físicos; las rupturas amorosas…

Los temas son serios, el tratamiento es riguroso, pero la forma y el formato son muy divertidos tanto para los adolescentes en cuestión (que se verán reflejado en los comentarios y las viñetas) como para los progenitores. Así, un padre pacta con su hijo adolescente un tiempo para dedicarle a la consola y le estrecha la mano: “hasta las seis”, le dice bien resuelto. Mientras, al joven se le lee el pensamiento: “¿de la mañana? No problemo”. Y es que Soy un adolescente es para todos. Pedro Mañas ha querido hacer de él un libro abierto y más que un libro, un diálogo abierto: “en cualquier caso, y volviendo a la necesidad de comunicarse con los jóvenes, me gustaría que los lectores se acercasen a este libro no como a una conferencia, sino como a un diálogo abierto”. Mañas ha querido huir expresamente de los sermones y las “chapas”, aunque, en ocasiones, como reconoce, resulta inevitable un poco de “rollo”.

A la hora de escribirlo, Pedro Mañas cuenta su experiencia en el prólogo. Comenzó acercándose a su propia adolescencia  mediante el recuerdo, algo que recomienda a todos aquellos que estén interesados en comunicarse y conectar con los adolescentes como es el caso de los padres, en la mayor parte de los casos. Ahí descubrió los sentimientos encontrados propios de esa edad de conflicto: por un lado  “deseos de nuevas experiencias, ganas de cambiar y de comerme el mundo, de conocerlo todo y a todos... “. Por otro, “la confusión y la inseguridad que a veces me paralizaban, la rabia y el desconcierto por sentirme solo al recorrer esa tierra de nadie entre la infancia y la madurez”.  Eso siguen teniendo en común los adolescentes de hoy día con aquellos que fuimos y por eso es un buen punto de partida. Naturalmente, como admite Mañas ha tenido que actualizarse, pues “aunque la esencia de los adolescentes no ha cambiado tanto, sí lo han hecho sus problemas concretos y su forma de relacionarse. No he pretendido ser exhaustivo pero, al menos, he intentado dirigirme a ellos desde el respeto, la comprensión y el sentido del humor”.

A la hora del humor juega un papel decisivo la ilustradora Luisa Vera, que ha sabido encontrar con sus dibujos el “tono” adecuado para lograr la risa o la sonrisa de tan distintas generaciones. Pero además de este tanto a favor y del de presentar los problemas desde varias perspectivas –la de los padres y la de los hijos adolescentes–, el libro ofrece también sus posibles soluciones razonadas, dialogadas y basadas en la experiencia a la hora de encontrar posibles acuerdos. Y algo más, un plus o un extra de conocimiento que vale para que todos los lectores, padres, hijos y cualquiera que coja el libro, aprenda un poco más sobre los temas en cuestión. ¿Que estamos hablando de videojuegos? Pues Soy un adolescente te “redirige” hasta el padre del invento y te cuenta la historia de Alexander Douglas, alias Sandy, cuyo proyecto de tesis sobre la interacción entre hombre y máquina fue un juego de tres en raya que se manejaba con un marcador de teléfono. ¿Qué te han dejado compuesto y sin novi@? Pues por allí aparece Gustavo Adolfo Bécquer para explicarte que, además de las rimas melosas, que te van a enseñar en el colegio y el instituto, tiene otras más “heavies” para tiempos de ruptura y desamores. No pasa nada, viene a decir, la literatura, los libros pueden prestarte una buena ayuda en estos casos. Empezando por este del que llevamos ya un rato hablando…

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