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Federico García Lorca: vida y sangre

Los intensos 38 años de uno de los mejores poetas en español.

29 de junio de 2018. Estandarte.com

Qué: Biografía de Federico García Lorca

Seguramente fue su madre, maestra, quien le inculcara a Federico García Lorca el amor por las letras. Con todo, el primer amor artístico de García Lorca fue la música más que la literatura. Había nacido en  una familia acomodada en Fuente Vaqueros, Granada, en 1898, pero pronto se trasladó a la ciudad. La conciencia de clase, de “niño rico”, en sus propias palabras, le acompañaría toda la vida.

Como joven músico comenzaban a conocerle en los circuitos artísticos de Granada cuando García Lorca era estudiante universitario de Filosofía y Letras y Derecho. Dos profesores fueron importantes en el desarrollo de sus inquietudes: Fernando de los Ríos y Domínguez Berrueta. Con este último y con sus compañeros de clase viajó por España, descubriendo sus gentes y paisajes. Federico García Lorca despierta a literatura, tiene la necesidad de contarlo y escribe Impresiones y paisajes. Entre la aparición de su primera obra y la muerte de su profesor de música la balanza se inclina del lado de las letras. Ese mismo año exclama: “Me siento lleno de poesía (…) ¡Quiero ser todas las cosas!”. Y fue muchas.

La siguiente etapa de Federico García Lorca lo sitúa en Madrid, en la Residencia de Estudiantes. Se acaba de iniciar la década de los 20 y en ese tiempo y en esa localización se encuentra la mayor concentración de creadores del país. De entre todos ellos hace especial amistad con Luis Buñuel y Salvador Dalí. Conoció a Juan Ramón Jiménez, quien le ayudará con sus primeras publicaciones de poemas. Cargado de energía y con otros ojos regresa a Granada, donde de la mano de Manuel de Falla recupera la música, pero sin perder la escritura. Allí emprende una investigación sobre el cante jondo que cristaliza en su segundo poemario Poema del cante jondo. Otra de las colaboraciones con Falla son Los títeres de Cachiporra, una especie de teatro ambulante que trataba temas folclóricos bajo una estética refinada.

En 1925 Lorca recibe una invitación de Dalí para visitarlo en Cadaqués. Juntos exploran las posibilidades de la pintura y la poesía y abren su alcance artístico: Dalí le anima a aventurarse en la pintura y Lorca quiere que su amigo escriba. Amistad, amor o lo que fuera que hubiera entre ellos. Muchos años después el especialista en Lorca, Ian Gibson, escribiría sobre esa relación el libro Lorca-Dalí: el amor que no pudo ser.

En el año 27, los distintos actos que conmemoraban el tricentenario de la muerte de Góngora sirven de aglutinante a una generación en ciernes, la del 27, de la que Lorca será uno de sus máximos representantes. Pero no está contento el andaluz que vive, y lo reconoce, una enorme crisis vital a pesar de los éxitos de poemarios como Canciones o Primer romancero gitano. Atraviesa una ruptura amorosa, recibe críticas duras de amigos queridos como Buñuel o Dalí y teme que le encasillen en cierto costumbrismo folclórico, que le molesta. Al rescate, su viejo profesor, Fernando de los Ríos, que le propone que le acompañe a Nueva York, lo que supondrá, en palabras de Lorca,  “una de las experiencias más útiles de mi vida”, base de su aclamado Poeta en Nueva York.

A su regreso, tras un feliz paso por Cuba, Lorca se embarca en un sinfín de proyectos culturales coincidiendo con la época de la República. El más característico: La Barraca, un grupo de teatro universitario que representaba obras clásicas del teatro español.  El teatro ganará protagonismo en esta última etapa de su vida. En el 33, la compañía de Lola Membrives estrena Bodas de sangre en Buenos Aires. El éxito es tal que Lorca, invitado por la compañía se traslada para organizar una nueva producción. Ante el éxito representan también obras antiguas del poeta como Mariana Pineda o La zapatera prodigiosa. De repente, Lorca se transforma en una celebrity, toma conciencia de su éxito, mientras escribe casi a marchas forzadas Yerma. Le seguirán, a su regreso, otras como Doña Rosita la soltera o La casa de Bernarda Alba. Además de tomar conciencia de su éxito, Federico García Lorca toma conciencia del poder del teatro como herramienta de denuncia social y educadora del sentimiento del ser humano. Y eso, junto a su biografía, no le viene bien dado el cariz que están tomando los acontecimientos políticos. La guerra es inminente y Lorca se traslada a Granada. Cree que estará seguro en la casa familiar de Luis Rosales, ya que dos hermanos del poeta era reconocidos falangistas. Pero nada parece ayudar al poeta y dramaturgo: lo detienen el 16 de agosto de 1936. Entre sus cargos, ser espía de los rusos y homosexual. Se da por buena como fecha de su asesinato el 18 de agosto, de madrugada. Es un acto vil lleno de misterios, empezando por el del cuerpo, que todavía no se ha encontrado.

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Comentarios en estandarte- 1

1 | ricardo 14-03-2018 - 08:56:43 h
El mejor libro para mi el Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin SÁNCHEZ VIDAL, AGUSTÍN sin mas

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