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¿Qué es una haplología? ¿Y una haplografía? Te lo contamos

El proceso por el que suprimimos consonantes o sílabas en un proceso de formación de palabras.

11 de junio de 2024. Mariola Díaz-Cano Arévalo

Qué: ¿Qué es una haplología? ¿Y una haplografía?

Según la RAE, la haplología es un «proceso morfofonológico que consiste en la supresión de consonantes, o de sílabas completas, de una base léxica en un proceso de formación de palabras». Viene del griego y está formado sobre dos raíces: haplóos ‘simple’ y logía (de logos ‘palabra, habla’), por lo que, etimológicamente, significa ‘simplificación de una palabra’.

Hay que decir que una base léxica es la palabra de la que se parte en un proceso derivativo o flexivo. Por ejemplo, la base léxica de casero es casa, mientras que cas- es su raíz y su base (de derivación). En algunos casos como sol, pan, mar coincide con la raíz: sol-ar, pan-era, mar-ino.

Así tenemos, por ejemplo, que en el sustantivo religión, el verbo aparecer y el adjetivo político se produce un proceso de haplología cuando derivan, respectivamente, en el adjetivo religioso (que no es *religionoso), el sustantivo aparición (y no *aparecición) y el verbo politizar (no *politiquizar).

A este proceso también contribuye la repetición de fonemas en la base léxica y en el afijo. Unos ejemplos son la supresión de -ec- en aparecer aparición, o de -is- en te- nis + -ista > tenista.

Las haplologías pueden darse en la evolución de las palabras o en el análisis morfológico sincrónico, aunque los resultados de estos análisis desde una u otra perspectiva no tienen por qué ser equivalentes. De modo que no se produce haplología en el proceso histórico que del adjetivo español religioso a partir del lat. religiōsus, pero sí lo hay en el proceso sincrónico que deriva religioso del sustantivo religión.

 

Origen de la haplología

La haplología se da también en otras lenguas, como en francés, con las mismas muestras (idolatrie por idololatrie, symbologie por symbolologie); en italiano, (idolatria por idololatria, simbologia por simbolologia) o en portugués. Las tres se dan también en español.

Esta coincidencia en las cuatro lenguas romances lleva a pensar que la haplología ocurría ya en latín, pero en el de la época más clásica no se encuentran muchos ejemplos. Podría atribuirse a este proceso la formación de los adjetivos en -arius derivados de sustantivos que tenían en el caso genitivo una sílaba más que en el nominativo, como hereditas, hereditatis o voluntas, voluntatis. Pero los adjetivos correspondientes no eran heriditatarius y voluntatarius, sino hereditarius y voluntarius.

Y así se formaron los adjetivos románicos correspondientes: hereditario y voluntario en español, hereditário y voluntário en portugués, ereditario y volontario en italiano, héréditaire y volontaire en francés, y hasta hereditary y voluntary en inglés, que en ninguna de las cinco lenguas se consideran haplologías.

 

Justificación de la haplología y el proceso de haplografía

Hay justificación de la haplología siempre y cuando no produzca confusión en lectores u oyentes. Su abuso, sobre todo el de las no aceptadas, constituye un vicio del lenguaje y debe evitarse especialmente en contextos formales, ya que dan una imagen descuidada y, además, puede producir problemas de comunicación. Se producen frecuentemente en el habla, muchas veces como resultado de un lapsus o, como dijimos al principio, sin darnos cuenta.

El proceso equivalente en escritura, en el que se omite una letra que tendría que repetirse, se conoce como haplografía.

 

Más ejemplos de haplologías

Los vemos en cejunto por cejijunto o idolatría por idololatría; feminidad (del adjetivo antiguo feminino, que resultaría en femininidad), fotogrametría por fotogramometría, humedad por humedidad, impudicia por impudicicia o simbología por simbolología.

Otros ejemplos de haplologías

Imposilidad (incorrecto) — imposibilidad (correcto)
Paralepípedo (incorrecto) — paralelepípedo (correcto)
Juricidad (incorrecto) — juridicidad (correcto)
Analís (incorrecto) — análisis (correcto)
Paralís (incorrecto) — parálisis (correcto)
Pograma (incorrecto) — programa (correcto)
Madrasta (incorrecto) — madrastra (correcto)
Madrasta (incorrecto) — madrastra (correcto)
Viciversa (incorrecto) — viceversa (correcto)
Cangrena (incorrecto) — gangrena (correcto)
Pelegrino (incorrecto) — peregrino (correcto)
Grabiel (incorrecto) — Gabriel (correcto)

 

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