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La Carbonería tiene que mudarse

Desahucio de una referencia para la literatura y el flamenco en Sevilla.

20 de julio de 2016. Estandarte

Qué: La Carbonería tiene que mudarse por desahucio. Cuándo: a partir del viernes 22 de julio de 2016. Dónde: en Sevilla, de Levíes 18 a Céspedes 21.

Cuando visitas Sevilla y piensas en flamenco y en literatura, de manera inevitable toca visitar La Carbonería: el mítico bar con una fuerte actividad cultural —o un centro de arte con barra y tapas, por así decirlo—, y cuya inauguración se remonta a más de cuarenta años atrás, en los últimos años de la dictadura. Fundado por Paco Lira, ahora responsabilidad de su hijo Pisco, La Carbonería cambia de dirección al tener que abandonar —por una orden de desahucio del Juzgado número 9 de Sevilla— el local de Levíes 18. A partir del viernes 22, la entrada a La Carbonería se realizará por Céspedes 21, perpendicular a Levíes, y por la que se accede directamente al patio de la taberna.

El espacio es propiedad de la sociedad Hotel Los Mercaderes S. L., una de las empresas de Ignacio Medina y Fernández de Córdoba —Duque de Segorbe—, y desde el pasado mes de junio —aunque el Ayuntamiento de Sevilla lo había solicitado en mayo de 2007— ostenta el título de Bien de Interés Cultural (BIC) según la Junta de Andalucía. Un respaldo institucional al proyecto de la familia Lira que no ha podido evitar que se efectúe la orden de desahucio del juez, puesto que el dueño del local desea vender la casa para otros negocios. Se trata de la razón —y no el impago del alquiler— por la que los responsables deben abandonar el local. Esta declaración de BIC, en la categoría de lugar de interés etnológico, condiciona el uso que su propietario quiera dar al espacio, como ha recordado Rosa Aguilar, Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía.

La familia Lira es arrendataria y no la dueña del espacio de La Carbonería, pero sí del patio junto a la taberna, en la que se desarrollan la mayoría de las actividades —desde conciertos a lecturas y presentaciones— que han convertido a La Carbonería en una referencia de la cultura sevillana. Según escribió Francisco Lira, su nombre «se debe a una vieja arquitectura, tal vez puerta trasera o cuadra, perteneciente al conjunto de la Casa Palacio de Samuel Leví, que da nombre a la calle, y recuperada más tarde para la industria. Ha sido también, buena parte del pasado siglo, viejo almacén de compraventa de carbón, emplazado en el mismo número, en Calle de los Levíes nº 18, barrio de San Bartolomé, ayer antigua Judería de Sevilla.

»La Carbonería, casa abierta, es un espacio, lugar de encuentros, nada fácil de reducir a un marbete, aunque se asemeja bastante a lo que sería una taberna de marcado carácter cultural, permeable a las más diversas expresiones artísticas, donde quizá algunos de sus cultivos, desde hace algo más de treinta y cinco años [en el momento de la redacción de ese texto], son: la música en sus formas acústicas, la fotografía en sus distintos registros, la pintura en sus múltiples juegos de ver y la poesía en sus modos más vivos».

La huella literaria en La Carbonería es fortísima. Por ella han pasado para recitar sus textos o presentar sus libros Rafael Alberti, María Victoria Atencia, José Manuel Caballero Bonald, Agustín García Calvo, José Agustín Goytisolo, Félix Grande, Carlos Edmundo de Ory, Ana Rossetti o Manuel Vázquez Montalbán, sin mencionar al gran número de artistas del flamenco en Sevilla que se forjaron —o que disfrutaron— en la casa de Levíes 18. A la clásica petición en Change.org se suma una página en Facebook, Amigos de La Carbonería, que no han podido evitar la decisión judicial sobre un espacio que la familia Lira “desmonta” en estos días, puesto que debe abandonarlo el próximo lunes 25, aunque les quede el patio de Céspedes 21.

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