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Una habitación compartida

Conversaciones con grandes escritoras, de Inés Martín Rodrigo.

16 de septiembre de 2020. Estandarte.com

Qué: Una habitación compartida Autor: Inés Martín Rodrigo Editorial: Debate. Penguin Random House Año: 2020 Páginas: 296 Prólogo: Enrique Vila-Matas Precio: 17,90 € (papel); 7,99 € (eBook)

Una habitación compartida, de Inés Martín RodrigoInconscientemente este evocador título, Una habitación compartida, nos recuerda la imperiosa necesidad de poseer una habitación propia (así llamó Virginia Woolf a una de sus obras) donde la mujer pueda desarrollarse en todos los sentidos. También, cómo no, Inés Martín Rodrigo (Madrid, 1983) recuerda a aquella gran pionera cuando escribe: “No me gustan los aniversarios. En el periodismo, los considero una herramienta falaz, una argucia para contar una historia ya escrita antes –y probablemente mejor– cuando no se tiene nada que aportar, como los remakes de Hollywood. Y en el ámbito personal, pues no dejan de ser un recurso para la lágrima fácil, como si no supiéramos que la vida va en serio, según nos advirtió Gil de Biedma, aunque sólo le hagamos caso tarde y mal. Pero, ya sea casualidad o causalidad, este libro se ha hecho realidad noventa años –y un poquito– después de que Virginia Woolf llamara a la rebelión de todas las mujeres que aman la escritura con la publicación de Una habitación propia”.

Con este recuerdo y ese símbolo de la habitación sale a la luz la visión sobre la literatura, la vida, la sociedad de una treintena (31 para ser exactos) de grandes, grandísimas escritoras, a las que vamos conociendo en las conversaciones que Martín Rodrigo mantiene con ellas. Son mujeres galardonadas con los premios de mayor prestigio como el Nobel de literatura, el Pulitzer, el Cervantes, el Princesa de Asturias; mujeres autoras de novela, ensayo, poesía; mujeres que forman un caleidoscopio de culturas y países. Descubrimos el mundo interior, entre otras, de Jeanette Winterson, Lorrie Moore, Siri Hustvedt, Rosa Montero, Svetlana Alexiévich, Alma Guillermoprieto, Isabel Allende, Anne Tyler, Margaret Atwood, Maryse Condé, Gloria Steinem, Vivien Gornick, Nicole Krauss, Cynthia Orick, Elena Poniatowska, Elvira Navarro o Ida Vitale.

El libro es un armónico retrato colectivo que descubre los estilos propios de cada una de estas escritoras, la complejidad de la realidad que observan y trasladan, sin blancos y negros, sino con matices, firmeza y honestidad. Repasar sus páginas es disfrutar con la contundencia de Siri Hustvedt: “Somos seres intersubjetivos, estamos hechos los unos a través de los otros. La fantasía sobre el hombre autónomo tiene que modificarse. Nos hacemos a través de los demás. Una de las grandes ocultaciones de la tradición filosófica occidental es la madre. La negación del origen es muy importante en la misoginia. Negamos que venimos del cuerpo de una mujer”. Es entender el antifeminismo literario de Rosa Montero: “Me considero feminista o antisexista, pero detesto la literatura militante, es la traición de lo que es el sentido de escribir. El sentido de escribir es la búsqueda del sentido de la existencia. Tú no puedes empezar una obra que intenta entender si llevas las respuestas ya dadas”. La solidaridad de Svetlana Alexiévich: “Me acerco a gente a la que nadie le ha preguntado nunca nada porque se les ha considerado la arena de la historia; les utilizaron para realizar grandes ideas, pero nadie les preguntó que pensaban de esas ideas”. El feminismo de Gloria Steinem: “La palabra radical significa ir a las raíces. A veces se asocia con la violencia, pero no debería. Una feminista radical es alguien que considera que el derecho al control de la reproducción por parte de los hombres no era inevitable. Cuando piensas que un grupo ha nacido para ser superior a otro, entonces piensas que la clase también está bien, o la raza, u otras formas de jerarquía”.

Evocamos con Ida Vitale su amor a la literatura gracias al baúl de su abuelo repleto de buenos libros; y comprendemos la resistencia de Maryse Condé; el arte de hacer extraordinario lo ordinario de Anne Tyler o la actitud partidista de Jeanette Winterson cuando afirma que “El artista tiene poder, no puede ser neutral, ni quedarse al margen”. Son voces múltiples, que atraen por la sinceridad, el compromiso y el talento para enaltecer y poner en el lugar que le corresponde a la mujer del siglo XXI.

Con Una habitación compartida, la periodista y escritora Inés Martín Rodrigo consigue atrapar al lector en una multitud de vidas y pensamientos apasionantes con un estilo propio que acompaña sin interferir el discurso de cada una de estas escritoras, creando al tiempo un retrato personal y también colectivo de unas mujeres que se han convertido en referente imprescindible.

Terminamos con una cita del arquitecto canadiense Witold Rybczynski mencionada por Enrique Vila-Matas en su extraordinario e imprescindible prólogo: “Un hombre en un Vermeer siempre da la sensación de que es un visitante, un completo intruso, pues las mujeres del pintor holandés no solo viven en esas habitaciones, las ocupan totalmente”. Y las comparten, añadimos.

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Una habitación compartida, de Inés Martín Rodrigo

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