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Un viejo tapiz tibetano, de Else Lasker-Schüler

Galaxia Gutenberg edita una antología de poemas de amor.

11 de junio de 2021. Estandarte.com

Qué: Un viejo tapiz tibetano Autora: Else Lasker-Schüler Editorial: Galaxia Gutenberg Traducción: Jenaro Talens 

Un viejo tapiz tibetano, de Else Lasker-SchülerPoeta, dramaturga y pintora, Else Lasker-Schüler (Eberfeld, hoy Wuppertal, 1869-Jerusalén, 1945) fue considerada por Gottfried Benn la poeta lírica más grande de Alemania; Friedrich Dürrenmatt llegó a decir de ella que era la salvadora de la lengua alemana en tiempos bárbaros, y Karl Kraus no solo la presentó en Die Fackel como la más poderosa personalidad lírica de la moderna Alemania, sino que llegó a sentenciar que su poema El viejo tapiz tibetano se encontraba entre los más conmovedores que había leído desde Goethe.

Ese poema es el que da título a la antología que publica Galaxia Gutenberg con selección, traducción y prólogo del poeta Jenaro Talens, y que presenta otras piezas de amor (32 en total) en una cuidada edición bilingüe.

Esta ofrece un recorrido que comienza en 1902, año en que publicó su poderoso libro Estigia, se detiene en 1918 y regresa y concluye en 1943, cuando apareció el maravilloso Mi piano azul, dos años antes de su muerte.

Considerada como una de las figuras fundamentales del movimiento expresionista, Lasker-Schüler moduló «una voz única y profundamente original» en palabras de Talens, que en su nota introductoria repasa brevemente la convulsa vida de esta poeta y artista judía.

«Su doble condición de mujer y judía está en el centro de su obra, en la que aúna intimismo vitalista y simbolismo religioso», apunta la edición de Galaxia Gutenberg.

Lasker-Schüler nació en lo que hoy es Wuppertal (Alemania) en el seno de una familia judía acomodada, que pronto se vio azotada por la tragedia: su madre murió en 1890, uno de sus hermanos en 1894 y su padre en el 97. Años más tarde, la muerte volvería a conmocionar a la autora cuando falleció su único hijo, Paul, en 1927.

En 1894 se casó con el médico Berthold Lasker Jonathan y se trasladó a Berlín. Allí se divorció en 1903 y rompió también con el orden burgués. Su segundo marido fue el músico y editor Georg Lewin –revista Der Sturm–, a quien rebautizó como Herwarth Walden en homenaje a Thoreau, y de quien se separaría en 1910.

Cambió burguesía por bohemia y participó intensamente en la agitada vida cultural berlinesa de principios del siglo XX. Además de poesía, escribió teatro (Los Wupper, Arturo Anonymus y sus padres y Yoyyoy), algún relato y cartas; y dibujó.

Su obra destila fantasía, dimensión cósmica, vertiginosas imágenes en las que caben religión y mitología, sensualidad, pasión…, y se labra con un lenguaje exuberante, fastuoso, tierno, moderno y dulce –los adjetivos son de su amigo y amante Gottfried Benn–. Entre muchos elogios, recibió también las duras críticas de Franz Kafka que se quejaba de su «superficial ostentación».

Singular y libre, lo era en su creación y en su vida, inseparables la una de la otra. Jugaba con los nombres, inventándose seudónimos para sí misma como el Príncipe Tino de Bagdad o Jussuf de Tebas, y para sus amigos: por ejemplo, Gottfried Benn fue Giselheer y con este nombre lo encontramos en dos de los poemas de esta antología.  

En 1937, los nazis la despojaron de la nacionalidad alemana. Para entonces ya habían quemado sus libros –los libros de aquella que había sido reconocida con el prestigioso premio Kleist en 1932– y ella se había visto obligada a huir a Zúrich.

Lasker-Schüler murió muy pobre en Jerusalén, el 22 de enero de 1945. A pesar de los nazis, su obra pervive. Esta edición de Galaxia Gutenberg es una prueba de ello, como también lo es la emoción que despiertan versos como estos de Un viejo tapiz tibetano, en la maravillosa traducción de Jenaro Talens.

 

Un viejo tapiz tibetano

Tu alma, que ama a la mía,
se entreteje con ella en un tapiz del Tíbet.

De haz en haz, con colores de amor,
un cortejo de estrellas a lo largo del cielo.

Descansan nuestros pies en el tesoro
de una malla de mil y mil anchuras.

Dulce hijo del Gran Lama en el trono de almizcle,
¿durante cuánto tiempo tu boca besará la mía
y mejilla contra mejilla hará un tejido multicolor de horas?

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Un viejo tapiz tibetano, de Else Lasker-Schüler

Un viejo tapiz tibetano, de Else Lasker-Schüler.

 

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