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Los ojos cerrados, de Edurne Portela

Los silencios, las mentiras y los secretos que esconde la violencia.

21 de septiembre de 2022. Estandarte.com

Qué: Los ojos cerrados Autor: Edurne Portela Editorial: Galaxia Gutenberg Año: 2021 Páginas: 208 Precio: 17 € (papel), 10,99 € (eBook)

Silencios, mentiras, secretos. Violencia. Los ojos cerrados de Edurne Portela es una novela fantástica urdida a través de esos silencios, de ese mirar hacia otro lado, de ese callar. De no permitir que las heridas se cierren, de aprender a convivir con la violencia, de transigir con las mentiras y los secretos. Removerlos podría poner en peligro la paz. Pero, ¿qué paz? ¿Ha tenido paz en algún momento de su vida Pedro, el anciano que protagoniza la novela?

Con uno de los soliloquios de Pedro comienza la historia, y lo hace con la misma intensidad que va a mantener a lo largo de todo el relato. La escritora va dejando pistas que poco a poco, según se avanza en la lectura, van aclarando ese puzle silenciado y construido a base de violencia y rencor.

Todo ocurre en Pueblo Chico, que podría ser cualquier pueblo de los que la Guerra Civil española dividió en dos. El enemigo era el vecino con el que habías crecido. La novela comienza con Pedro anciano, con sus muletas, sus recuerdos y sus angustias, pero inmediatamente, en el siguiente capítulo, está el fin de la guerra, cuando él era apenas un niño.

Y así, en un ir y venir continuo del pasado al presente, Edurne Portela va contando la vida de Pedro, y con ella, la del pueblo y la de heridas que no cicatrizan de tanto ocultarlas, de negar la historia.

La estructura de la narración no solo es rica por esos saltos en el tiempo, también lo es porque se apoya en distintas voces. A veces es el Pedro niño el que relata la historia, otras el Pedro muchacho o el anciano; también hay un narrador que habla desde fuera, no participa en la trama, pero se pega mucho a algunos personajes, a su memoria y sus sentimientos, enfoca desde sus experiencias.

Y, también, de vez en cuando, se cuelan cuentos: fábulas que inventa Pedro como la del lobo y aquel hombre que le daba pan, que parecen interrumpir la historia principal, pero que en realidad siguen hablando de una forma onírica de ese pueblo, de la violencia y las desapariciones.

Esa armadura rica y compleja no es pesada. Al contrario, la maquinaria no se nota, fluye. Lo hace a través de una prosa que escuece y mima con su sensorialidad, que a veces rebosa una belleza poética, otras escenifica rupturas, el atropello de la mente, la sequedad de la violencia, el abismo del miedo o las fracturas de la memoria.

En el pueblo no solo están los pocos que quedan de toda la vida. Ha aparecido una pareja, más joven que os los demás. Son Ariadna y Eloy, vienen de la ciudad. Ella parece buscar algo. Como dice Pedro, ella ha vuelto, aunque nunca había estado allí. Es uno de los misterios que, poco a poco, va despejando esta novela que tan bien dosifica la intriga en ese tejido entre pasado y presente que se prolonga durante 80 años.

Alrededor de los dos personajes principales –Pedro y Ariadna– hay todo un elenco de secundarios, imprescindibles para dar relieve al miedo, a la memoria, a la soledad, la ternura o el valor de los cuidados (ahí están Andrés, Adela, Teresa…). Y, también está la naturaleza, como un testigo mudo de tantos secretos, como un compañero de vida.

Los ojos cerrados es la cuarta obra que la autora vasca publica con la editorial Galaxia Gutenberg. En 2016 presentó el ensayo El eco de los disparos. Cultura y memoria de la violencia, al que siguieron las novelas Mejor la ausencia (2017) y Formas de estar lejos (2019).

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