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El día que escapé del gueto, de John Carr

La vida de un superviviente del Holocausto.

22 de septiembre de 2022. Estandarte.com

Qué: El día que escapé del gueto Autor: John Carr Editorial: Catedral Año: 2022 Páginas: 384 Precio: 20 €

El padre de John Carr era judío, pero durante mucho tiempo ocultó su origen, incluso a su mujer y a sus hijos. Chaim Herszman –así se llamaba, aunque luego pasó a ser Henryk Karbowski, después Jan Szewczyk y más tarde Henry Carr– era muy consciente de que su origen podía volver a ponerle en peligro.

Nació cerca de Varsovia en abril de 1926, y apenas era un chaval –13 años– cuando tuvo que escapar solo del gueto de Lodz y separarse de su familia.

Este libro, El día que escapé del gueto (Catedral, 2022), recuerda su historia. La escribe su hijo, pero lo hace adoptando su voz. John Carr recoge en esta su primera novela lo que su padre le contó y lo que él ha ido descubriendo en su labor de documentación e investigación –muchas lecturas, viajes, entrevistas–. “[…] todos los episodios clave que he descrito cuentan acontecimientos que papá recordaba. Si hay en ellos algún tipo de lustre, se trata del lustre de la interpretación”, apunta el autor en una nota introductoria.

Antes de asumir la voz narrativa de su padre, Carr deja que sean los recuerdos de un primo de este, Heniek, los que den comienzo a la historia. Él y Chaim fueron uña y carne de niños; sus recuerdos sirven de presentación y contextualización.

Así, esta suerte de memorias de Henry Carr comienza con un capítulo en que su vida es vista por los ojos de un tercero, alguien muy cercano, cómplice y testigo de muchas aventuras, correrías y situaciones, como la que marcó definitivamente la vida de Carr y provocó su huida del gueto. Heniek cuenta, entre otras muchas cosas, que probablemente la apariencia de su primo (rubio y con ojos azules) tuviera mucho que ver con que sobreviviera más allá de 1945.

Es cierto que Carr supo jugar la baza de su fisonomía, pero a ese aspecto se unieron el valor, la facilidad para los idiomas o las argucias con las que cargó su mochila para ir cruzando fronteras, camuflándose, salvando peligros…, en definitiva, sobreviviendo en soledad o con apoyos puntuales. “Chaim evita el fuego de granadas y fusiles en la frontera rusa, se refugia con una familia alemana en Renania, se enamora en la Francia ocupada, es capturado en un puerto de montaña en España, es interrogado como posible espía nazi en Gran Bretaña y finalmente lucha por todo aquello en lo que cree en las filas del ejército británico”, apunta la contracubierta de Catedral.

Todos esos episodios que le llevaron al límite están narrados en estas páginas que comienzan antes de la Segunda Guerra Mundial acompañando a un niño que asiste a cómo se derrumba ese mundo que para él giraba en torno a la familia, los amigos y el fútbol, y que le acompañan en sus aventuras y desventuras más allá de que formara una familia, ya en la Inglaterra de posguerra. Chaim descubrió muy pronto que “la de judío era una condición que podía costarte la vida”, y tuvo que ingeniárselas para salvar esa vida. 

John Carr ha declarado que, como hijo de un superviviente del Holocausto, siente la responsabilidad moral de contar esta historia para que no se olvide el horror del Holocausto porque –afirma– si se olvida puede repetirse. Al poner el foco en el pasado, pretende iluminar el camino hacia un futuro mejor.

Carr, según apunta la presentación de Catedral, vive en Londres, donde es una de las principales autoridades mundiales en el uso de nuevas tecnologías asociadas a internet por parte de niños y jóvenes. Fue asesor de la ONU y miembro del Consejo Asesor de Políticas de Microsoft para Europa, Oriente Medio y África; en la actualidad es asesor del Consejo de Europa y miembro del Departamento de Medios y Comunicaciones de la London School of Economics.

 

 

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