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Diarios, de Stefan Zweig

Un libro imprescindible para entender treinta años de la historia europea.

19 de noviembre de 2022. Estandarte.com

Qué: Diarios Autor: Stefan Zweig Editor: Knut Beck Año: 2021 Páginas: 592 Traductora: Teresa Ruiz Rosas Prefacio: Mauricio Wiesenthal Precio: 30,40 € (papel), 15,19 € (eBook) Editorial: Acantilado

Entrar en la vida, sensaciones y pensamientos de Stefan Zweig (Viena, 1881, Petrópolis, Brasil, 1942) es sumergirse en un mundo donde reina la cultura, la amistad, el amor y los amoríos, los libros, las colecciones, el trabajo y la vida social.

Con la lectura de sus Diarios entendemos mejor lo que fue la Europa anterior a la Gran Guerra; la Europa de entreguerras, el desgarro social, el ascenso del nazismo; la Segunda Guerra y el triste dolor del exilio, de no saber cuál es tu sitio, de perder todo lo que ha ido construyendo tu mundo, tu vida.  

Este libro, Diarios, que ahora tenemos en nuestras manos gracias al magnífico trabajo de Acantilado (editorial íntimamente ligada a la obra de este escritor), descubre nada menos que treinta años de historia y de su historia, en un camino que avanza desde septiembre de 1912 a junio de 1940, unos diarios agrupados al compás de los tiempos, los lugares, las personas y los acontecimientos del día a día.

Unos diarios (cuadernos, apuntes…) escritos para sí mismo, para no olvidar nada, para mantenerse activo. Y en los que asistimos a unos primeros años de indolencia –¡Cómo le duele esa desgana!– que vive de visitas, paseos, encuentros, lecturas, cartas, proyectos y escritura. Años que a medida que pasa el tiempo se van llenando de ansiedad, angustia y dolor al contemplar el desastre hacia el que se encamina Europa.

“Hay obras cuya aparición es una fiesta”, dice el escritor Mauricio Wiesenthal, en el emocionado Memorial Zweig que prologa el libro; poco más adelante continua: “[...] Además de su obra genial como narrador, celador de la memoria de nuestros maestros, pensador libre, guía excepcional de la cultura, degustador de la vida y cautivador ensayista, nadie ha superado a Zweig en la tarea de interpretar la historia de Europa en la primera mitad del siglo XX, porque sus libros autobiográficos (memorias, ensayos y estos Diarios que ofrecemos ahora en lengua española) no sólo nos cuentan lo sucedido sino que además nos permiten compartirlo”.

Este prefacio es una intensa búsqueda de recuerdos y de acercamiento a quienes lo conocieron y a los lugares y países por donde se movió; es un texto que retrata a la persona, su personalidad única, que descubre momentos desconocidos y abre un inmenso abanico de pensamientos que atrapa sin posibilidad de escape.

Los Diarios desvelan un alma que ya cautivó con las memorias que Zweig dejó escritas en El mundo de ayer. Memorias de un europeo (también en el catálogo de Acantilado). Su lectura lleva por caminos recorridos con pasión –no era indiferente a nada–, descubre debilidades, cansancio, apatía, agitación, angustia; saca a la luz un espíritu crítico que dice lo que piensa, que analiza y destruye, que desprecia la vulgaridad, la zafiedad, el mal gusto y donde es fácil percibir el peso de su educación burguesa y la contención interna que acarrea.

Muestran un ser cercano, abierto a la compasión, a la ayuda; un espíritu que se vuelve hacia sí mismo, y, sobre todo, hacia una sociedad que va perdiendo su carácter, que no parece capaz de imponerse a una corriente, la nacionalsocialista y a un personaje, Hitler, empeñados en terminar con una cultura –ese mundo de ayer– que hizo de Europa un lugar de encuentro de todas las artes y, lo que es más grave, dispuestos a exterminar miles y miles de personas, a señalar, denigrar y acabar con los judíos, a dejarlos sin patria, sin lugar (¡cuántas veces deja asomar ese sentimiento de pérdida) y provocar una terrible guerra, de la que fue muy difícil recuperarse.

Es un libro para leer despacio, con calma, saboreando su forma de expresarse, disfrutando con unas páginas escritas con naturalidad; participando de sus grandes momentos y de sus desánimos; admirando su cosmopolitismo o “envidiando” su larga sucesión de amigos: Richard Strauss, Romain Rolland, Rilke, Alma Mahler, Franz Werfel, Arturo Toscanini, Bruno Walter…

Todo invita a leer los Diarios: la calidad del autor, la cuidada edición que del libro hace Acantilado, la excelente traducción de Teresa Ruiz Rosas,las notas que aclaran momentos y personajes, las páginas sobre los manuscritos originales, la relación de sus obras, el índice onomástico y, de nuevo, en el comienzo el Memorial Zweig de Wiesenthal.

No podemos por menos que terminar con dos citas del autor, una de su primer diario: “En mi vida todo es como un manantial incesante, y cuando deja de fluir la corriente, se seca por completo” y otra del último: “Estoy muy deprimido. Se ha perdido Francia, reducida escombros por siglos, el país más cautivador de Europa, ¿para quién escribiré, para qué viviré?”.

En 1942, en su casa de Petrópolis, Stefan Zweig se quitó la vida junto a su segunda mujer, Lotte. La pérdida de su mundo acabó con su resistencia.                   

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