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Los europeos, de Orlando Figes

Un apasionante viaje hacia Europa como cultura global.

23 de junio de 2022. Estandarte.com

Qué: Los europeos Autor: Orlando Figes Editorial: Taurus Año: 2021 Páginas: 672 Traductora: María Serrano Giménez Precio: 27,90 € (papel), 12,99 € (eBook)

“Cuando las artes de todos los países, con sus cualidades locales, se hayan acostumbrado a los intercambios recíprocos, el carácter del arte se verá enriquecido en todas partes de modo incalculable, sin que cambie el peculiar genio de cada nación […]” cita de Théophile Thoré, en el inicio de Los europeos.

Antes de comenzar con el relato de este espléndido ensayo sobre Europa, no está de más un acercamiento a su autor: Orlando Figes (Londres, 1959), historiador, investigador, profesor de Historia en el Birkbeck College de la Universidad de Londres. Un estudioso de la cultura, colaborador habitual de The New York Review of Books y distinguido por sus trabajos sobre Rusia, su revolución y su historia cultural. 

Especializado en este país, ha publicado numerosos libros centrados en este tema como Interpretar la revolución rusa: el lenguaje y los símbolos de 1917; La revolución rusa, tragedia de un pueblo; El baile de Natacha: Una historia cultural rusa, o Los que susurran: La represión en la Rusia de Stalin.

Es este prestigioso historiador el artífice de Los europeos, un libro extraordinario, revelador, un relato inmenso, un recorrido por las innovaciones, la técnica y los personajes que lograron sacar a cada país de su cerrado territorio, ampliaron horizontes, compartieron arte, música, literatura y crearon una cultura cosmopolita, global, sin trabas y con vocación de permanencia. Ser europeo será un signo de identidad cultural que identificará para siempre al hasta entonces compartimentado continente.

Ese viaje hacia el futuro empieza con un medio de locomoción, el ferrocarril, una nueva manera de viajar que acerca ciudades y personas, un viaje que, en 1846 cuando se inauguró la línea París-Bruselas, logró la entonces increíble velocidad de treinta kilómetros por hora; a la vuelta recorrió los 330 kilómetros que separaban estas dos capitales en doce horas, una cuarta parte de lo que duraba el recorrido en diligencia. 

Las vías, los caminos de hierro pronto atravesaron fronteras y abrieron el camino a la expansión de la cultura. Artistas y obras empezarían a moverse con mayor facilidad, lo mismo que las giras musicales, los coros, las orquestas, las compañías de ópera, las exposiciones itinerantes de obras de arte o los viajes de escritores para sesiones de lecturas. 

El protagonismo del ferrocarril –y de los avances que la técnica que dan forma al siglo XIX– tiene en este libro la compañía de tres grandes personajes con una estrecha relación de amistad y amor. Son el escritor ruso Iván Turguénev –el relato de su vida y movimientos pone de relieve el enorme conocimiento que de Rusia tiene Figes–, Pauline Viardot, importante y famosa cantante de ópera, y su marido Louis Viardot, hispanista y reconocido experto en arte. 

Alemania, Francia, Inglaterra, Rusia, Polonia, Italia están cada vez más cerca. Por sus capitales y ciudades viajaron estos tres personajes, hilo conductor de Los europeos, y lo hicieron también todos los grandes del momento, Delacroix, Tolstói, Berlioz, Liszt, Schuman, Wagner, Dickens, Flaubert, George Sand (íntima amiga de Pauline Viardot), Chopin, Meyerbeer, Dostoievski, Rossini o Verdi que se vieron beneficiados por el imparable camino hacia una cultura cosmopolita, libre de tutelas, de dependencias, abierta a todas las clases sociales. 

Un cambio de paradigma que se abre a nuevos sistemas de abordar arte y literatura. Así, la fotografía da paso una escritura realista, descriptiva, detallista como la de Dickens o Flaubert y ayuda a la pintura en el difícil proceso de captar luces y sombras.

Las traducciones, cada vez más frecuentes y abiertas, impulsan los derechos de autor, totalmente desprotegidos hasta entonces, lo mismo que sucede con la copia de partituras y variaciones. El marketing, la publicidad y los representantes se imponen, las claques ganan protagonismo, no solo para aplaudir sino para hundir al adversario. Crece también el turismo y con él las guías que muestran y aconsejan al viajero sobre cómo moverse y sobre lo que tienen que visitar.

Es el tiempo de los museos, de las exposiciones de arte y de las universales que sirven para conocer novedades y países. Es también un tiempo de contrastes que asiste a la globalización y, también, al nacionalismo, un nacionalismo que sufre Turguénev, considerado poco ruso por los rusos, o el que practica Wagner, con el enaltecimiento de lo alemán, y en el que pugnan Francia y Alemania como centros del progreso y la cultura.

Y es un tiempo de acontecimientos negros –la guerra de Crimea y la franco-prusiana, la cercanía de la Gran Guerra– y del auge de los balnearios, de los salones, de los teatros de ópera y del imparable crecimiento de la burguesía.

A lo largo de sus páginas, veremos una Europa en crecimiento, una Europa que viaja, se divierte, que vive una cultura sin fronteras y lo haremos al tiempo que contemplamos las relaciones, el enamoramiento de la cantante y el escritor, los encuentros y desencuentros de estos tres grandes personajes que fueron y son Turguénev y los Viardot.

Datos, números, historia, muchas historias dan forma a este interesantísimo ensayo, de lectura tranquila, para absorber toda su sabiduría, que se completa con numerosas notas aclaratorias, mapas, un índice alfabético y una nota sobre el dinero y su valor de cambio. 

Un libro “Impresionante, tan divertido como sabio. Su maravillosa descripción de la creación de Europa tiene hoy una cualidad casi utópica. Figes es sobresaliente; nos acerca tanto la historia remota que sentimos sus latidos”, como lo describe Karl Ove Knausgård en la contracubierta de Los europeos.


 

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