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'Misticismo' de Simon Critchley: la mística como itinerario
Una lectura laica y vibrante de la experiencia extática editada por Sexto Piso.
04 de febrero de 2026. Germán Ludeña Belinchón
Qué: Misticismo. La experiencia del éxtasis Autor: Simon Critchley Traducción: Julio Hermoso Editorial: Sexto Piso (Colección Ensayo Sexto Piso) Año: 2025 Páginas: 320 Precio: 24,90 €
Durante siglos, la palabra "misticismo" ha estado reservada, envuelta en el incienso de la religión institucional, o relegada al rincón de lo irracional y lo esotérico. Para la mente moderna y racionalista, el místico es un sospechoso habitual. Sin embargo, Simon Critchley (Hertfordshire, 1960), ha llegado para reclamar el término.
En su nuevo libro, Misticismo. La experiencia del éxtasis (Sexto Piso), Critchley nos invita a un viaje radical: abandonar el Yo para encontrar, paradójicamente, una forma más intensa de estar vivos.
Del claustro medieval al rock experimental
Editado con la elegancia habitual de la colección Ensayo Sexto Piso, el libro no es, fiel al estilo de Critchley, un híbrido vibrante entre la confesión personal, la crítica literaria y la indagación filosófica.
La obra se vertebra en torno a una idea central: el misticismo no requiere de un Dios creador, sino de una disposición hacia el éxtasis (del griego ekstasis, "estar fuera de uno mismo"). Para ilustrarlo, Critchley despliega una constelación de figuras fascinante y ecléctica. El lector transita desde las visiones de Juliana de Norwich —la anacoreta medieval que encontró el universo en una avellana— hasta la poesía de T.S. Eliot y Anne Carson, pasando por la música de Nick Cave e incluso el krautrock alemán.
El libro incluye secciones memorables, como un recorrido por las "vidas breves" de varios místicos, donde el autor destila la esencia de sus sufrimientos y epifanías, demostrando que la experiencia mística es, ante todo, una práctica de atención radical.
El arte de la aniquilación del Yo
¿Qué significa ser místico en el siglo XXI? Para Critchley, es un acto de resistencia contra la mercantilización de nuestra atención. Vivimos en una era de distracción constante y ego inflado, donde las redes sociales nos exigen performar un "Yo" ininterrumpido. Misticismo propone lo contrario: el amor como un acto de aniquilación del ego.
El autor sostiene que el misticismo es la posibilidad práctica de lograr una apertura fluida entre el pensamiento y la existencia. No se trata de huir del mundo hacia una trascendencia abstracta, sino de una trascendencia inmanente: bajar al místico de las nubes y encontrar lo sagrado en la materia, en el lenguaje, en la música y en el amor al prójimo. Es, en palabras del autor, un intento de "salir de uno mismo, sabiendo que el yo no es algo que pueda perderse nunca del todo".
La importancia de Misticismo. La experiencia del éxtasis
Este ensayo llega en un momento crucial. Ante la crisis de salud mental y la sensación de aislamiento que paradójicamente produce la hiperconexión, Critchley ofrece una vía de escape que no cae en la autoayuda fácil.
El interés de la obra radica en su democratización del éxtasis. Nos dice que no hace falta ser un santo ni vivir en una cueva para experimentar lo divino; basta con escuchar una canción con la atención suficiente o leer un poema hasta que las palabras desaparezcan y solo quede la sensación.
La crítica ha recibido el libro con entusiasmo, destacando su capacidad para unir erudición y legibilidad. El teólogo y poeta Rowan Williams lo ha calificado como "una invitación significativa y valiente a pensar de nuevo sobre los tipos de pensamiento que importan". El filósofo y activista Cornel West, quien dialogó con Critchley en la presentación del libro en Nueva York, lo describió como "el filósofo más poderoso y provocador que escribe actualmente". Medios como The New York Times han señalado que el libro logra algo milagroso: "Rescatar el misticismo de las aguas turbias de la religión institucional".
En definitiva, Misticismo. La experiencia del éxtasis es una lectura obligatoria para creyentes, ateos y agnósticos por igual. Es un recordatorio de que, aunque Dios haya muerto para muchos, la necesidad humana de sentirse parte de algo más grande sigue más viva que nunca.
Simon Critchley: el filósofo de lo concreto
Simon Critchley es profesor de filosofía en la New School for Social Research de Nueva York. Ha construido una obra biobibliográfica que desafía las etiquetas. Se formó en la tradición continental (Derrida, Levinas), pero su mirada siempre aterriza en lo concreto.
Ha escrito sobre la muerte (El libro de los filósofos muertos), sobre el humor, sobre David Bowie y hasta sobre la fenomenología del fútbol (En qué pensamos cuando pensamos en fútbol). Su relación con esta obra es la culminación lógica de su proyecto La fe de los que no tienen fe: un intento de salvar las estructuras de sentido y compromiso ético de la religión sin tener que comulgar con sus dogmas.
En Misticismo, Critchley se revela más íntimo y vulnerable que nunca, confesando su propio anhelo de conexión en un mundo desencantado:
«Ahora bien, lo más importante es que este libro alberga un profundo deseo de hacer frente a una omnipresente melancolía y hallar algo similar a la paz, un gran descanso, un desapego, una existencia extática desprendida, la posibilidad de vernos liberados del dolor. Esto es lo que yo llamo "júbilo idiota" en la última página del libro: una alegría pura y desenfrenada ante el propio hecho del mundo. Quizá esa idiotez pueda salvarnos de nosotros mismos y de pensar lo peor de los demás. Quizá seamos capaces de experimentar este gozo, pero no en las excitaciones transitorias que nos rodean y nos presionan por todas partes, sino con la profunda y duradera persistencia del amor.»
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