Portada > Noticias > Libros > Ensayo > 'Por qué leer los clásicos': una guía para leer a los clásicos de la mano de Italo Calvino
'Por qué leer los clásicos': una guía para leer a los clásicos de la mano de Italo Calvino
Analizamos la obra fundamental del autor italiano, sus célebres catorce definiciones y su diálogo con otras grandes reflexiones sobre el canon literario.
05 de diciembre de 2025. Germán Ludeña Belinchón
Qué: Por qué leer los clásicos Autor: Italo Calvino Editorial: afdadfa Año: 2023 Páginas: 292 Precio: 18,95 €
En un mundo saturado por el estruendo de lo inmediato, donde cada día se publican miles de libros y un torrente incesante de información digital compite por nuestra atención finita, una pregunta resuena con la persistencia de un eco antiguo: ¿por qué dedicar nuestro tiempo a los clásicos? ¿Por qué volver la mirada hacia autores y obras separados de nosotros por décadas, siglos o milenios, cuando la producción cultural contemporánea es tan abrumadora y urgente?
Ante esta disyuntiva, que define la ansiedad intelectual de nuestra era, la obra de Italo Calvino, Por qué leer los clásicos, no se erige como un tratado académico prescriptivo ni como un severo mandato cultural. Por el contrario, se despliega como una invitación profundamente personal, generosa y lúcida a una forma singular de descubrimiento intelectual y existencial.
La pertinencia de esta conversación se ve renovada por una doble conmemoración. El año 2023 marcó el centenario del nacimiento de Calvino (1923-1985), un autor cuya obra multifacética sigue desafiando clasificaciones y fascinando a nuevas generaciones de lectores. Coincidiendo con esta efeméride, la editorial Siruela publicaba una cuidada edición conmemorativa de Por qué leer los clásicos en octubre de 2023, reafirmando la vigencia de este texto fundamental.
Calvino no solo nos ofrece razones para leer a Homero, a Stendhal o a Conrad; nos propone un método para construir un universo intelectual propio, una brújula personal con la que navegar el laberinto de la cultura y un baluarte de reflexión y profundidad contra el caos efímero del presente. Su obra es, en esencia, una guía para el lector que busca no solo consumir información, sino forjar un significado.
El lector como autor: Italo Calvino y el oficio de la crítica
Para comprender la singularidad de Por qué leer los clásicos, es imprescindible entender que esta obra es la destilación de toda una vida dedicada a la literatura desde cada una de sus facetas: como creador, como editor y como lector. Su enfoque crítico es inseparable de su biografía y de la poética que subyace en su propia ficción.
Nacido en Cuba de padres científicos —un agrónomo y una botánica—, Calvino se crio en un ambiente donde la precisión, la observación rigurosa y la pasión por la clasificación eran valores fundamentales. Aunque se desvió del camino de las ciencias naturales hacia las letras, esta herencia intelectual impregnó toda su obra. Su prosa, incluso en sus vuelos más fantásticos, conserva una claridad y una estructura casi taxonómica. Esta mentalidad se refleja en su crítica: aborda la literatura no con la vaguedad de la impresión subjetiva, sino con la precisión de un naturalista que examina un espécimen, buscando patrones, estructuras y relaciones. Su fascinación por el orden y los sistemas combinatorios, tan evidente en novelas como Si una noche de invierno un viajero o Las ciudades invisibles, es la misma que le permite desgranar las obras de otros con una lucidez analítica que nunca sacrifica la elegancia.
Durante casi cuatro décadas, Calvino desempeñó un papel crucial en la prestigiosa editorial turinesa Einaudi, donde trabajó junto a figuras como Cesare Pavese y Natalia Ginzburg. Este no fue un simple empleo, sino su laboratorio literario. Como editor, su tarea diaria consistía en leer, evaluar y dar forma a "los libros de los otros", una responsabilidad que lo obligaba a un diálogo constante con la tradición y la innovación. Esta experiencia le confirió una perspectiva pragmática y terrenal sobre la literatura, muy alejada de la abstracción del académico en su torre de marfil. En Einaudi, Calvino no solo ayudó a moldear el paisaje literario italiano de la posguerra, sino que también afiló sus propias herramientas críticas. Cada decisión editorial era un acto de canonización en pequeña escala, una reflexión práctica sobre qué obras merecían perdurar y por qué.
Esta constante preocupación por la naturaleza de la narrativa y el papel activo del lector es el motor que impulsa las reflexiones de Por qué leer los clásicos.
La convergencia de estas tres facetas —el rigor del científico, la pragmática del editor y la experimentación del novelista— hace que la aparición de esta colección de ensayos no sea una casualidad, sino una necesidad lógica.
La construcción de Por qué leer los clásicos
La materialidad y la historia editorial de un libro a menudo revelan tanto como su contenido. En el caso de Por qué leer los clásicos, su génesis y estructura son fundamentales para comprender su propósito y su perdurable influencia.
La obra fue publicada por primera vez en Italia en 1991, seis años después de la muerte de su autor. Este carácter póstumo es esencial: el libro no fue concebido por Calvino como un volumen monolítico y unificado, sino que es una recopilación de ensayos, artículos y prólogos escritos a lo largo de varias décadas, principalmente durante los años 70 y 80.15 La labor de selección y organización fue llevada a cabo por su viuda, la traductora argentina Esther Singer Calvino, quien actuó como curadora de su legado intelectual. Por tanto, la obra es tanto un acto de creación de Calvino como un acto de interpretación y construcción de su heredera, lo que le confiere una dimensión especial.
El ensayo que da título al volumen y que contiene sus célebres catorce definiciones tiene un origen periodístico. Fue publicado originalmente en la revista italiana L'Espresso el 28 de junio de 1981, bajo el título "Italiani, vi esorto ai classici" ("Italianos, os exhorto a los clásicos"). Este dato no es trivial, pues revela la intención original de Calvino: dirigirse a un público amplio y culto, no a un círculo cerrado de especialistas. Desde su concepción, el texto tuvo una vocación divulgativa, buscando entablar una conversación cultural en la plaza pública, un espíritu que impregna todo el libro y que explica su formidable éxito más allá de los muros de la academia.
El libro se organiza en dos partes claramente diferenciadas que funcionan en perfecta simbiosis. La primera es el ensayo introductorio, breve y programático, que expone el marco teórico a través de las catorce definiciones que al final de este artículo expondremos. La segunda, mucho más extensa, es la puesta en práctica de esa teoría. Se compone de treinta y cinco ensayos dedicados a autores específicos que conformaban el panteón personal de Calvino.
Las catorce definiciones de 'clásico' de Italo Calvino: un manifiesto para el lector moderno
El corazón teórico de la obra reside en el ensayo introductorio, donde Calvino despliega catorce definiciones aforísticas y entrelazadas sobre qué es un clásico. Lejos de ser un catálogo dogmático, estas definiciones funcionan como una exploración poliédrica del concepto, iluminando la relación entre el libro, el lector y el tiempo:
1. Los clásicos son esos libros de los cuales suele oírse decir:
«Estoy releyendo...» y nunca «Estoy leyendo...».
2. Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos.
3. Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual.
4. Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera.
5. Toda lectura de un clásico es en realidad una relectura.
6. Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.
7. Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o en las culturas que han atravesado (o más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres).
8. Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, pero que la obra se sacude continuamente de encima.
9. Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad.
10. Llámase clásico a un libro que se configura como equivalente del universo, a semejanza de los antiguos talismanes.
11. Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él.
12. Un clásico es un libro que está antes que otros clásicos; pero quien haya leído primero los otros y después lee aquél, reconoce enseguida su lugar en la genealogía.
13. Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a la categoría de ruido de fondo, pero al mismo tiempo no puede prescindir de ese ruido de fondo.
14. Es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone.
Comentarios en estandarte- 0