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El gerundio: qué es y cómo utilizarlo

Usos, errores y matices de esta forma verbal invariable no personal.

25 de enero de 2021. Estandarte.com

Qué: El uso del gerundio

El gerundio es una de las tres formas invariables no personales del verbo (le acompañan el infinitivo y el participio) y su terminación regular es en -ndo con una -a como enganche en la primera conjugación y, para la segunda y la tercera, -iendo o -yendo.

Tirando de hemeroteca rescatamos una curiosa anécdota que tiene al gerundio como protagonista. Hay que viajar a Brasilia en 2007: el entonces gobernador José Roberto Arruda aprobó un decreto que prohibía el uso del gerundio en las comunicaciones oficiales de la jurisdicción. “He perdido la paciencia con algunos miembros de mi propio gobierno que siempre están «haciendo», «consiguiendo», «estudiando», «enviando» o «preparando», pero nunca terminan sus trabajos ni establecen fechas para su finalización. La experiencia me ha demostrado que, lamentablemente, el uso de gerundio se ha convertido en una plaga que revela nuestra ineficacia en la prestación de los servicios públicos”.

Como explica Álex Grijelmo, en su La gramática descomplicada, expresa una «acción durativa», que transcurre sin que se determine gramaticalmente su principio ni su final; y, por tanto, imperfectiva. Eso es lo que le sacaba de quicio al gobernador, que las acciones parecían no terminar nunca. Pero, como también aclara Grijelmo, «los gerundios simples reflejan acciones que están en grado de ejecución, pero eso no significa que no hayan concluido. Los aspectos perfectivos de la oración en su conjunto dependen de los restantes verbos que figuren en ella». En el caso del gerundio compuesto, el que se forma con el gerundio del verbo haber y el participio del verbo que se conjuga (Habiendo estado), esa idea de duración se refiere al pasado.

Como apunta el Diccionario de la lengua española, el gerundio tiene generalmente carácter adverbial, y puede expresar modo, condición, tiempo, motivo, concesión y otras circunstancias (vino corriendo; hablando se entiende la gente). Se emplea a veces en construcciones absolutas (consultando el diccionario, descubrí esa palabra).

También el Diccionario recuerda que antiguamente se usaba para designar a una «persona que habla o escribe en estilo hinchado, afectando inoportunamente erudición e ingenio.» Por razones más próximas a esta acepción que a los plazos del gobernador brasileño, el gerundio tiene otros detractores, algunos insignes como Azorín que llegó a decir: «Con gerundios se escribe a lo manga por hombro» y prefirió olvidarlo y sustituirlo por adjetivos (Un arroyuelo corre juguetón, donde se podría haber puesto jugueteando) o por otras fórmulas verbales equivalentes.

Cervantes, por su parte, se llevaba bien con este tiempo y, sin embargo, como cuenta el filólogo Manuel Criado de Val en su Gramática española y comentarios de textos, no dudó en hacer correcciones en obras como Zeloso extremeño o Rinconete y cortadillo, reemplazando el gerundio por presente, pasado o infinitivo; así, por ejemplo, donde había escrito aderezando su matalotaje con su mortaja y esparto puso aderezó su matalotaje y su mortaja de esparto.

Pero no es cuestión de renegar del gerundio ni de usar atajos para dejarlo fuera de la escritura. Hay textos que sin él no podrían conseguir la precisión y riqueza descriptiva que ofrece cuando funciona como auxiliar en acciones secundarias o circunstanciales. Es muy expresivo el ejemplo que escoge Criado del Val de El sombrero de tres picos, de Pedro Antonio: «En Andalucía…, las personas de su posición continuaban LEVANTÁNDOSE muy temprano; YENDO a la Catedral a Misa de prima, aunque no fuese día de precepto; ALMORZANDO, a las nueve un huevo frito y una jícara de chocolate con picatostes; COMIENDO de una a dos de la tarde [...]». La narración del día con esta forma verbal como hilo conductor logra que el retrato adquiera una enorme agilidad. Asimismo, el gerundio es un perfecto aliado a la hora de describir escenas en pies de fotos, en los que el espacio es oro y la brevedad se agradece: El capitán, exhibiendo el trofeo.

Como explica Criado de Val, su uso ofrece varias dificultades para escritores y traductores y la influencia de otros idiomas –inglés, francés– puede inducir a error (horrible ese Se busca dependiente teniendo experiencia). Recordemos que hay que huir de su uso de forma indiscriminada como adjetivo, pero hay ocasiones en las que no hay nada que objetar como en la sopa está abrasando. Asimismo, es necesario tener en cuenta que el tiempo de la acción y el sujeto deben estar de acuerdo con los de la oración principal.

Con la ayuda de Las 500 dudas más frecuentes del español (Instituto Cervantes y Espasa) recordamos los errores más frecuentes:

– Usar el gerundio como complemento de grupos nominales. Lo correcto es emplear la oración de relativo.

Mal: El lunes saldrá el decreto conteniendo la convocatoria de oposiciones.
Bien: El lunes saldrá el decreto que contiene la convocatoria de elecciones.

– Recurrir al gerundio tras la preposición en o, como ocurre en Puerto Rico, después de para.

Mal: En saliendo de la plaza, verás el cartel.
Bien: Al salir de la plaza, verás el cartel.

Mal: Todo el día para pidiendo plata.
Bien: Todo el día para pedir plata.

–Utilizar el gerundio en la expresión no siendo que.

Mal: Déjale una nota, no siendo que se despierte y se asuste.
Bien: Déjale una nota, no sea que se despierte y se asuste.

–Utilizarlo en frases que expresan inclusión o exclusión. En esos casos hay que sustituirlo por participio cuando el complemento es un pronombre o por una preposición si es una o varias personas.

Mal: Podéis venir todos, incluyendo tú.
Bien: Podéis venir todos, incluido tú.

Mal: Los visitantes, excluyendo los niños, deben pagar entrada.
Bien: Los visitantes, excluyendo a los niños, deben pagar entrada.

Y como punto final, un terminando que es gerundio que casa a la perfección con el tema expuesto.

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El gerundio: qué es y cómo utilizarlo

¡Corriendo, que es gerundio! (Foto: Tikkho Maciel / Unsplash)

 

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