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Diferencias entre cayó, calló, cayo, callo

Suenan parecido, dicen cosas distintas y piden atención para evitar errores.

05 de agosto de 2022. Estandarte.com

Qué: Diferencias entre cayó, calló, cayo, callo.

Para evitar faltas de ortografía, vamos a detenernos en las diferencias entre cayó, calló, cayo y callo. La duda surge por el sonido: la homofonía puede llevar a confundir y que parezca que señalan lo mismo, sin embargo, cada una de ellas se refiere a una cosa diferente y lo hace en forma de sustantivo (cayo); de sustantivo y verbo (callo) y como tiempo verbal (cayó, calló).

Empezamos por cayó y calló. Las dos son tiempo verbales; en concreto, se refieren a la segunda (de cortesía: usted) y tercera personas del singular del pretérito perfecto simple de indicativo: la primera, del verbo caer y la otra de callar. Si estos términos no están arropados por el contexto, puede surgir la duda sobre su escritura porque el yeísmo está tan extendido que no es fácil confiar en una pronunciación que diferencie la y de la ll. Otra cosa es cuando forman parte de una frase completa, ahí ya sabemos si estamos ante callar o caer y por lo tanto si toca colocar una ll o una y: No paraba de hablar, pero de pronto se calló y reinó el silencio. La lámpara se cayó de techo con enorme estrépito.

Cayo y callo, por su parte, piden también pensar en lo que se dice o se quiere contar. Indagamos en lo que de estos dos vocablos cuenta el diccionario de la RAE, que define cayo como: “Cada una de las islas rasas, arenosas, frecuentemente anegadizas y cubiertas en gran parte de mangle, muy comunes en el mar de las Antillas y en el golfo mexicano”. Estamos, pues, ante un sustantivo referido a un accidente geográfico, que recuerda paisajes de otras tierras y trae a la memoria aquella inolvidable película titulada Cayo largo.

Más extensa es la información sobre su homófona callo. Una voz con múltiples acepciones, protagonista también de variadas locuciones populares.

Veamos cómo define este término el diccionario:

Del lat. callum

1. m. Dureza que por presión, roce y a veces lesión se forma en tejidos animales o vegetales.
2. m. Cada uno de los dos extremos de la herradura.
3. m. Cada una de las chapas, a modo de herraduras, con que se refuerzan las pezuñas de las vacas o de los bueyes domésticos.
4. m. Cicatriz que se forma en la reunión de los fragmentos de un hueso fracturado.
5. m. coloq. Esp. Persona muy fea.
6. m. pl. Pedazos del estómago de la vaca, ternera o carnero, que se comen guisados.

También destaca otras locuciones propias de los dos lados del Atlántico como las aquí resumidas:

Al callo: Sin rodeos (Chile)

Criar callos: Tener experiencia en algo difícil o complicado.

Dar el callo: Trabajar mucho.

No doler ni los callos a alguien: Gozar de muy buena salud (Cuba)

Pisar el callo a alguien: Molestarle o fastidiarle.

Y llegamos a una última acepción referida, esta vez, al verbo callar, como primera persona del singular del verbo callar.

 

Así que ante la duda entre callo y cayo conviene pensar si se habla de un plato (Nada más rico que unos callos a la madrileña), un accidente geográfico (Son maravillosas las vistas del cayo al anochecer), una dureza o una cicatriz (De tanto jugar a pala me ha salido un callo en la palma de la mano), o del verbo callar en primera persona del singular de presente de indicativo (Si seguís así, me callo).

 

 

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