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Vonda N. McIntyre: la escritora que se hizo rica gracias a 'Star Trek', 'Star Wars' y Luis XIV
"La ciencia ficción es más pobre por su partida, pero su trabajo permanecerá", dijo George R. R. Martin.
31 de enero de 2026. Iván de la Torre
Qué: Biografía de Vonda N. McIntyre
Vonda Neel McIntyre (1948-2019) vendió Breaking Point, su primer cuento, en 1970, y rápidamente publicó una serie de relatos que la convirtieron en una de las grandes promesas de la ciencia ficción: Espectros (1972); Alas (1973); Los monstruos del genio (1973); De Niebla, Hierba y Arena (1973), ganador del premio Nébula y finalista del premio Hugo; Las montañas del ocaso, las montañas del alba (1974); El principio del fin (1976); Tapón roscado (1976); Aztecas (1977), finalista de los premios Nébula y Hugo; La muerte de la serpiente (1978); El domo roto (1978); y Torrente de fuego (1979), finalista del premio Hugo.
El escritor Sergio Gaut Vel Hartman sintetizó muy bien el tema central de todos estos cuentos: “Podría decirse que un único personaje recorre, acosado por fuerzas que lo exceden, estos relatos, desde el premiado De Niebla, Hierba y Arena hasta Tapón Roscado, todos participan de una suerte de culto y defensa de la condición de víctima. Espectros, Torrente de fuego, El principio del fin, Tapón roscado, Los monstruos del genio y Aztecas están protagonizados por seres que han sido transformados por el hombre mediante cirugía, mutaciones o presión social para adaptarlos a funciones necesarias, para aplicarlos a tareas que los normales no pueden realizar. McIntyre se detiene morosamente en la descripción de las emociones de esos seres marginales y lo hace con desapasionamiento, recortando sus figuras contra paisajes vagos, con el objeto de acentuar la condición de los perseguidos. Eso no impide que un incondicional interés por la dignidad humana se filtre entre los barrotes de la cárcel infinita que guarda a sus criaturas. Una muerte plena se coloca por encima de una vida penosa en Torrente de fuego, Alas, El principio del fin y Los monstruos del genio. En los cuentos aparece una cierta crispación, una furia impotente por no poder cambiar el aislamiento y la necesidad de entregar en plenitud a las criaturas defendidas y amadas”.
McIntyre cerró la década con la novela Serpiente del sueño (1978), una ampliación de su cuento De Niebla, Hierba y Arena que narra la historia de una joven que, en una Tierra devastada del futuro, cura a las personas usando tres serpientes, hasta que la muerte de una de sus mascotas la obliga a emprender un largo viaje que cambiará su vida («Cuando mi formación terminó, mis maestros me dieron mis propias serpientes. Dos de ellas pueden ser utilizadas para fines medicinales. La tercera era la que proporcionaba el sueño. La mataron. Las serpientes del sueño no se reproducen bien… Ahora tenía una oportunidad para redimirse. Si de verdad podía ir con Jesse, averiguar de dónde venían las serpientes del sueño y capturar nuevos ejemplares (si podía descubrir por qué no se reproducían en la Tierra), regresaría triunfante y no en desgracia, venciendo allá donde generaciones de maestros y curadores habían fracasado»).
Cambio de registro.
Como sus colegas Alfred Bester, Harlan Ellison, George R. R. Martin y Ray Bradbury, que trabajaron durante años redactando guiones de cine y televisión, McIntyre fue tentada para escribir novelizaciones y nuevas ficciones sobre el universo Star Trek.
Ella misma contó cómo empezó todo: “Hice tres novelizaciones cinematográficas para Gene Roddenberry. También hice la primera novela original de Star Trek de Pocket Books, The Entropy Effect. Eso fue escrito a partir de un guion para televisión que escribí en 1967. Comencé a escribir un guion para Star Trek durante la primera pausa comercial del primer episodio que vi, en septiembre de 1966, ¡la semana antes de irme a la universidad! Vi ese programa y pensé: 'Nunca había visto algo así en mi vida'. Es maravilloso. Quiero escribir para ello.' De hecho, llevé una copia de este guion a las oficinas de producción y lo estaban leyendo cuando se canceló la serie. Estaba destrozada. Cuando Dave Hartwell me preguntó si escribiría una novela de Star Trek, volví a este guion. Fue como colaborar conmigo misma desde los 18 años frente a los 32 años”.
En total, McIntyre escribió 5 obras para Star Trek:
- El efecto entropía (1981). Novela original.
- Star Trek II: La ira de Khan (1982). Basada en el guion de la película.
- Star Trek III: La búsqueda de Spock (1984). Basada en el guion de la película.
- Star Trek IV: The Voyage Home (1986). Basada en el guion de la película.
- Enterprise: The First Adventure (1986). Novela original.
McIntyre también escribió Estrella de cristal (1994), una novela ubicada en el universo Star Wars que tiene un comienzo imperdible y muy provocador: «Los niños habían sido secuestrados. Leia cruzó el prado a la carrera dejando atrás a los cortesanos y al chambelán de Munto Codru, a su séquito de ayudantes y a la joven paje que —yendo totalmente en contra del protocolo— había entrado con paso tambaleante en la sala de recepciones de Leia, sangrando por la nariz y los oídos y en un estado de aturdimiento tan grande que sólo era capaz de emitir balbuceos incoherentes. Pero Leia había logrado entender lo que quería decirle: Jaina, Jacen y Anakin habían sido raptados. ‘¿Cómo ha podido llegar a ocurrir? —gritó para sus adentros—. ¿Cómo es posible que haya ocurrido algo semejante?’ La respuesta —la única manera en que había podido llegar a ocurrir— la aterrorizaba. Su capacidad para percibir la presencia de sus niños había sido neutralizada durante un corto período de tiempo, y sólo una manipulación de la Fuerza podía producir semejante efecto».
En paralelo a sus trabajos por encargo, McIntyre publicó una divertida saga de aventuras galácticas en cuatro entregas (Starfarers, Transition, Metaphase y Nautilus); y dos grandes novelas: Superluminal (1983), una expansión de su relato Aztecas; y el best-seller La Luna y el Sol (1997), sobre un misterioso monstruo marino que es capturado y llevado a la bizarra corte de Luis XIV («El extraño ser nadó a su alrededor, le cortó el paso y saltó frente a ella. Tomó una gran bocanada de aire. Marie-Josèphe lo miró fijamente, horrorizada y fascinada. Volvió a meterse en el agua y se quedó quieto, mirándola. Aunque sus brazos y manos imitaban los de un humano, era más grotesco que un mono. Sus dos colas se retorcían y golpeaban. Una membrana unía entre sí los largos dedos, dotados de fuertes y afiladas garras. El largo pelo lacio se le enrollaba alrededor de la cabeza, sobre los hombros y por el pecho… los pechos, porque poseía pechos planos y amplios de pequeños y oscuros pezones. El agua hada que su piel caoba reluciese bajo la luz de las velas. El monstruo contempló a Marie-Josèphe con intensos ojos dorados, lo único hermoso que tenía. Grotesco y magnífico, como una gárgola de una iglesia medieval, su rostro, con espirales en frente y mejillas, la nariz plana y baja, de agujeros estrechos. Los dientes caninos de la criatura sobresalían sobre el labio inferior»).
McIntyre falleció el 1 de abril de 2019, víctima de un cáncer de páncreas, y su amigo George R. R. Martin la despidió con un emotivo texto: “Teníamos la misma edad, parte de la misma generación de escritores que irrumpimos a principios de los años 70. Admiraba sus escritos y siempre disfrutaba de su compañía cuando me encontraba con ella en Seattle. La ciencia ficción es más pobre por su partida, pero su trabajo permanecerá: lean sus libros”.
Comentarios en estandarte- 2
1 | Luz María Mikanos
02-02-2025 - 03:41:38 h
Increíble talento y grandes y duraderos éxitos! Es verdad que al irse el mundo perdió a una grande de la literatura de ficción.
2 | Ivan
02-02-2025 - 20:10:27 h
Totalmente, querida Luz, lamentablemente, mucha gente no conoce su inmensa y genial obra