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Nalo Hopkinson: la autora jamaicana del realismo mágico
Hopkinson conquistó la ciencia ficción norteamericana.
02 de mayo de 2026. Iván de la Torre
Qué: Biografía de la autora Nalo Hopkinson
Nalo Hopkinson (1960) nació en Kingston (Jamaica) y a los 16 años se mudó a Toronto (Canadá) donde, mientras trabajaba como responsable de subvenciones del Consejo de Artes, comenzó a publicar cuentos influenciados por las leyendas e historias que había escuchado en su infancia.
En 1998 apareció su primera novela, La chica marrón en el ring, una distopia ambientada en un futuro cercano donde se muestra una Toronto en crisis, dominada por la mafia jamaicana, que recibió los elogios del respetado crítico Gerald Jonas: “Este libro aporta una nueva sensibilidad a la ciencia ficción al tratar el mundo de los espíritus con el mismo rigor y respeto que otros escritores aportan a la ciencia espacial o la biología molecular”.
En el 2001 apareció Ladrona de Medianoche, donde Hopkinson profundizó los elementos mágico-maravillosos de su obra, contando la historia de Tan-Tan y su transformación, de hija de un político corrupto a reina de los ladrones.
La escritora contó: “Originalmente me propuse escribir una novela en la que una persona muy humana se convierta en materia de leyenda. Me pregunté, cuando Tan-Tan comience a escuchar las historias que la gente cuenta sobre ella, ¿las negará o tratará de estar a la altura de ellas? ¿La historia crea la leyenda o la leyenda la historia? Entonces me pregunté qué historias contaría la gente sobre ella y decidí que, como sucede con los cuentos que se transmiten a través de la tradición oral, las historias de su vida se mezclarían con cuentos populares más antiguos. Las tres leyendas que creé e inserté en la novela están inspiradas en leyendas y cuentos populares caribeños existentes”.
Para sumergir a los lectores en el clima del libro, Nalo Hopkinson usa el lenguaje “criollo” (o creole), propio del Caribe: “Si hubiera escrito la novela completamente en inglés estándar, habría tenido una sensación y un ritmo muy diferentes. Podría decir ‘juerga de carnaval’, pero no transmitiría movimiento, sonido y alegría de la misma manera que lo hace ‘alboroto ring-bang’. Lo que he hecho diferente es crear un criollo híbrido, ya que las personas de la novela han formado comunidades caribeñas híbridas. Es, en gran medida, una mezcla de jamaicano y trinitense, las dos lenguas vernáculas que mejor conozco. Y siempre que me preocupa que algunos lectores consideren que el lenguaje supone demasiado trabajo, recuerdo La naranja mecánica y Riddley Walker, dos clásicos del género que fueron escritos en dialectos inventados”.
El comienzo de la novela muestra ese magistral manejo del idioma: “Había una vez una mujer muy fuerte y robusta, cuya piel era del color de la infusión de cacao. Tenía los pies endurecidos de tanto caminar por el bosque del diablo, el diabólico bosque de Nuevo Árbol a Medio Camino, el planeta prisión. Al andar, sus pies golpeaban el suelo, ¡bum!, como los frutos del árbol del pan al caer. Tenía los brazos musculosos debido a los diversos años que llevaba abriéndose camino por el bosque del diablo. ¡Incluso su cabello era áspero y fuerte! Largos mechones negros brotaban de su cuero cabelludo y le caían sobre la espalda, girando en espiral. Se llamaba Tan-Tan, y Nuevo Árbol a Medio Camino era su planeta…”.
Sobre su particular forma de escribir, Hopkinson confesó: Mi papá era un actor de Shakespeare y profesor de latín en los grados superiores de la escuela secundaria. Crecí en una casa llena de libros, algunos de ellos clásicos europeos, otros de literatura caribeña y cuentos populares. Esa era mi paleta de lectura mientras crecía. Disfruto explorando mi conexión con la lengua vernácula caribeña, o cualquier lengua vernácula. Me encanta cómo habla la gente. Hay un arte, una poesía, una belleza y una lógica que, para mí, es innegable. En mi opinión, no existen las malas palabras. ¡Conozco tantas palabras! Y tengo una idea de cómo ha cambiado el idioma en inglés a lo largo de los años, las décadas y los siglos”.
Tras el inmenso éxito de público y crítica de Ladrona de medianoche, Hopkinson publicó cuatro novelas más (The Salt Roads, 2003; The New Moon's Arms, 2007; The Chaos, 2012; Sister Mine, 2013) y tres colecciones de cuentos (Skin Folk, 2001; Report from Planet Midnightm, 2012; y Falling in Love with Hominids, 2015), donde profundizó su mezcla de brujería, realismo mágico e historia, usando un lenguaje tomado del creole, con protagonistas femeninas que luchan contra la opresión que intentan imponerle.
The Salts Roads, el mejor libro de este periodo, explora la mitología, la historia, la raza y el género a través de cuatro personajes: Ezili, una diosa afrocaribeña; Mer, una curandera de una plantación de esclavos de Santo Domingo, a comienzos del siglo XIX; Jeanne Duval, una artista negra amante del poeta Charles Baudelaire; y Meritet, una joven prostituta que, en el año 300 d.C., emprende una peregrinación a Jerusalén.
Tras ese periodo de gran productividad y éxito, la escritora sufrió graves problemas de salud y económicos, que la dejaron al borde de la indigencia, impidiéndole terminar el libro en el que trabajaba: “Estaba luchando contra la enfermedad y la pobreza. El borrador de mi nuevo libro no fue lo suficientemente bueno para los editores, así que me hicieron juicio por incumplimiento de contrato. Tenía eso colgando sobre mi cabeza. Mi agente, Donald Maass, me salvó, pero incluso después de que la novela fuera aceptada para su publicación, sucedieron un montón de cosas que la retrasaron. Me enfermé y no me di cuenta. Estaba demasiado anémica para pensar con claridad. Pero ya tengo TDAH, fibromialgia y trastornos del aprendizaje. Las cosas siempre están dispersas en mi cerebro, así que no me di cuenta de que estaba sucediendo. Al mismo tiempo, mi pareja también estaba enferma, por lo que no entraba mucho dinero. Estuvimos sin hogar por un tiempo y yo estaba trabajando en Blackheart Man porque tenía un contrato para ello”.
Finalmente, este año, Hopkinson pudo publicar su novela: “Blackheart Man tiene elementos exclusivamente míos que los fans reconocerán, pero también es muy diferente, no sólo en términos de lo que he escrito, sino en términos de literatura fantástica caribeña. Mi enfoque no será tan nuevo cuando se publique el libro, porque me tomó 15 malditos años escribirlo, y otros escritores de fantasía caribeños ahora están avanzando en la misma dirección. Pero era nuevo para mí. Tiene mi uso del habla vernácula y, en este caso, inventé cómo podría sonar un grupo de criollos del siglo XVIII procedentes de un país caribeño que en realidad no existe. Como es típico en mí, escribo en diferentes registros, porque la gente habla según su estatus socioeconómico. Tiene mi habitual visión politizada de la raza y el acceso y el impulso de los pueblos y comunidades por la equidad. Si alguien se siente desanimado por la palabra ‘político’ en relación con el arte, siempre encontrará mi trabajo ofensivo. He invertido lo que uno esperaría que fuera el orden de poder social en una sociedad como esa, pero también está creando una historia fantástica alternativa de una nación caribeña que no existe. Aunque me baso en historias existentes, luego fantaseo sobre ellas”.
En el año 2020, la escritora fue nombrada “Gran maestra de la ciencia ficción”, un honor otorgado a los mejores autores del género.
Al recibir el galardón, Nalo confesó: “Es un premio muy importante para personas con experiencias marginales como yo: ser negra, ser inmigrante en América del Norte, ser mujer, ser queer, tener más de cierta edad, tener algún nivel de discapacidad…”
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