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Ernesto Cardenal, poemas en el recuerdo

Poesía admirable que envuelve, que mueve a pensar, contra la indiferencia…

12 de septiembre de 2020. Estandarte.com

Qué: Selección de poemas de Ernesto Cardenal 

Cuenta el poeta nicaragüense Pablo Antonio Cuadra (1912-2002) que la historia de Nicaragua tiene un origen dual personificado en el cacique que dialoga y en el que combate, y explica “A este pueblo se le conoce universalmente por dos figuras: Rubén Darío y César Augusto Sandino. De ahí que algunos digan que el nicaragüense es un poco poeta y un poco guerrillero. Es un decir, que en el caso de Ernesto Cardenal cobra nueva fortuna. Se trata de un monje. Un monje absolutamente sorpresivo y peculiar; revolucionario y poeta” (Antología. Cardenal. Cuadernos Latinoamericanos, 1974).

Tenemos así el retrato perfecto de un gran poeta, un sacerdote, un luchador que comprometió su larga vida –nació en 1926 y murió el 1 de marzo de 2020– con la solidaridad, la liberación y la justicia. Su poesía –imagen de su personalidad y empuje– tiene una enorme fuerza narrativa, poética, moderna, que plasma con riqueza de voces, cadencias, cromatismo, que acude a recursos literarios: canciones, anuncios, poemas ajenos… que conjuga con sus versos, y a recursos tipográficos como las mayúsculas o las cursivas, para poetizar el pasado, el presente y el futuro con fuerza inigualable.

En sus cantos habla de Nicaragua, y de Honduras, de El Salvador o de México; relata el descubrimiento, la colonización económica –¡esas compañías fruteras, de las que también nos habla Vargas Llosa en Tiempos recios!–, las dictaduras, la revolución, los campesinos, los gringos, la vida, la religión y el amor.

Ernesto Cardenal es un referente de la poesía iberoamericana, pero fue también un hombre traicionado por Sandino (al que apoyó en su lucha) y fue un hombre religioso, seguidor de la Teología de la Liberación, que también se sintió abandonado por la Iglesia. Hoy, la lectura de su poesía es el mejor homenaje a su recuerdo.

 

Te doy Claudia estos versos

(De Epigramas)

Te doy Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán, tal vez por toda Hispanoamérica.
Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,
otras soñarán con este amor que no fue para ellas.
Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,
(escritos para conquistarte a ti) despiertan
en otras parejas enamoradas que los lean
los besos que en ti no despertó el poeta.

 

Salmo 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido ni
asiste a sus mítines
ni se sienta a la mesa con los gánsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans

     Será como un árbol plantado junto a una fuente.

 

Hora cero

(Fragmento)

Noches Tropicales de Centroamérica,
con lagunas y volcanes bajo la luna
y luces de palacios presidenciales,
cuarteles y tristes toques de queda.
"Muchas veces fumando un cigarrillo
he decidido la muerte de un hombre",
dice Ubico fumando un cigarrillo...
En su palacio como un queque rosado
Ubico está resfriado. Afuera el pueblo
fue dispersado con bombas de fósforo.
San Salvador bajo la noche y el espionaje
con cuchicheos en los hogares y pensiones
y gritos en las estaciones de policía.
El palacio de Carías apedreado por el pueblo.
Una ventana de su despacho ha sido quebrada,
y la policía ha disparado contra el pueblo.
Y Managua apuntada por las ametralladoras
desde el palacio de bizcocho de chocolate
y los cascos de acero patrullando las calles.

¡Centinela! ¿Qué hora es de la noche?
¡Centinela! ¿Qué hora es de la noche?

 

Hay un rumor de tractores en los prados

Hay un rumor de tractores en los prados.
Los ciruelos rosados están en flor.
Mira: están en flor los manzanos.
Amado, esta es la estación del amor.
Los estorninos cantan en el sicomoro.
Las carreteras huelen a asfalto recién regado
y los carros pasan con risas de muchachas.
Mira: la estación del amor ha llegado.
Todo pájaro vuela seguido por otro.

 

Squier en Nicaragua

(fragmento)

[…] Las dos muchachas de Buena Vista:
La “blanquita” y la “negrita”
“Buena vista”, Caballeros!
Este hato se llama “Santa María de Buena Vista”!
Estos son mis niños pequeños
y aquéllas mis hijas grandes!
Una era blanca con el pelo rubio y los ojos azules
y la otra morena.
La negrita es hija de mi marido
Y la otra de un francés!
Y loras verdes entre los árboles.
Una casita de paja
rodeada de palmeras y de plátanos.
Caballeros, yo fui joven una vez…
Y las dos cabecitas juntas asomadas en la puerta
y los chiquillos desnudos, asustados.
Adiós, amigas!
Dios guarde a Ustedes, caballeros!
“Califooooooornia?”

 

El sermón en el mar

(De El Estrecho Dudoso)
La última tarde del año fue triste y nublada
y en derredor de la nao saltaban peces grandes
como caballos, dando grandes bufidos.
Los bufones: presagiadores de tempestad.

Pero el primer día del año 1545
amaneció con el cielo sereno y el mar azul
y el viento próspero. Manadas de toninas
rodeaban la nao. En el camarón de proa
los frailes llevaban un altar con un Nacimiento
y el Niño Dios envuelto en heno. Y después de la misa
Fray Bartolomé dijo el sermón.
PADRES Y HERMANOS MÍOS: Miramos ya
las cumbres de los montes
de la tierra que vamos a pisar.
Es Yucatán.
Tenía infinitas gentes, porque es tierra abundante,
con el mejor sistema político de las Indias
y no tenía vicios ni pecados
y se pudieron hacer grandes ciudades de españoles
y vivir allí como en un paraíso terrenal.
Pero llegó un gobernador a este Reino
y mató a los que estaban en sus casas sin ofender a nadie.
Y como no tenían oro, sacó el oro de sus cuerpos.
Y regresaban cargados de gente vendida,
comprada con vino, aceite y vinagre,
cambiados por tocinos, cambiados por caballos.
La doncella más bella, una arroba de vino.
Un tocino. El hijo de un príncipe
(o que parecía hijo de un príncipe)
comprado por un queso. Cien personas por un caballo.

Mientras hablaba estaba la nao en calma
Y el viento no movía ni una ola ni una vela.
Después que cantaron vísperas y completas
comenzó a soplar un aire muy manso
y la nao poco a poco fue acercándose a tierra.
Iban con la sonda en la mano sondeando el puerto
y al oscurecer encendieron fuego en la gavia
y les respondieron de tierra. Avanzaron
Hasta tres brazas de fondo, y echaron el ancla
y esperaron que amaneciera.

 

Oración por Marilyn Monroe

(fragmento inicial)

Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de
Marilyn Monroe
aunque no sea su verdadero nombre
(pero Tú ya conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial. […]

 

Ha venido la primavera con su olor a Nicaragua

Ha venido la primavera con su olor a Nicaragua:
un olor a tierra recién llovida, y un olor a calor,
a flores, a raíces desenterradas, y las hojas mojadas
(y el oído el mugido de un ganado lejano…)
¿O es el olor del amor? Pero ese amor no es el tuyo.
Y amor a la patria fue el del dictador: el dictador
gordo, con su traje de sport y su sombrero tejano,
en el lujoso yate por los paisajes de tus sueños:
él fue el que amó la tierra y la robó y la poseyó.
Y en su tierra amada está ahora el dictador embalsamado
mientras que a ti el Amor te ha llevado al destierro.

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