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Francisco de Vitoria, el pionero de los derechos humanos y arquitecto del derecho internacional

Vida, pensamiento y legado del fraile dominico que, desde las aulas de Salamanca, transformó la concepción global de la justicia, la guerra y el poder.

30 de mayo de 2026. Berta Nacimiento Arteaga

Qué: Biografía de Francisco de Vitoria.

En el fascinante y convulso crisol del siglo XVI, donde el Renacimiento reformulaba el saber y el descubrimiento del Nuevo Mundo sacudía los cimientos de la conciencia europea, emergió una voz caracterizada por una insobornable lucidez ética.

Francisco de Vitoria no empuñó la espada ni cruzó el océano, pero desde su cátedra en Salamanca redibujó las fronteras del pensamiento occidental. Considerado el padre del derecho internacional y un adelantado a los derechos humanos, Francisco de Vitoria fue un pensador que, rehuyendo la publicación en vida, dejó un legado intelectual imborrable que sus discípulos se encargaron de perpetuar a modo de ensayo filosófico y teológico.

 

Infancia y primeros años, los cimientos de un sabio

Aunque la fecha exacta de su nacimiento fluctúa entre 1483 y 1486, se sabe con certeza que Francisco de Vitoria nació en Burgos (algunos historiadores apuntan a la ciudad de Vitoria, de donde procedía su familia, pero creció en Burgos). El joven Francisco pronto sintió la vocación religiosa y el apetito por el conocimiento, ingresando a muy temprana edad en el convento dominico de San Pablo de Burgos.

La brillantez de su mente no pasó desapercibida para sus superiores. Por ello, fue enviado a completar su formación a París, el epicentro intelectual de la época. En el célebre Colegio de Saint-Jacques, no solo profundizó en la teología y la filosofía tomista, sino que respiró los vientos del humanismo renacentista que comenzaban a impregnar las universidades europeas.

 

La evolución del escritor y pensador

Vitoria no fue un escritor al uso, fue más bien un extraordinario orador y pedagogo. Tras regresar a España y ejercer la docencia en Valladolid, en 1526 obtuvo la prestigiosa Cátedra de Prima de Teología en la Universidad de Salamanca.

Desde ese púlpito, Vitoria introdujo una metodología revolucionaria. Sustituyó las anticuadas lecturas escolásticas por el estudio directo de la Suma Teológica de Tomás de Aquino e impulsó la toma de apuntes por parte de los alumnos. Así nacieron las relecciones (relectiones), conferencias magistrales que impartía a final de curso resumiendo los debates del año.

Su evolución fue la de un teólogo que pasó de las cuestiones metafísicas a enfrentarse valientemente a los problemas políticos, morales y jurídicos más candentes de su tiempo.

 

Influencias en su obra

La columna vertebral del pensamiento de Francisco de Vitoria es, indiscutiblemente, la doctrina de Santo Tomás de Aquino, que le proporcionó el marco lógico y moral del "derecho natural". No obstante, su obra está también impregnada del humanismo de autores como Erasmo de Rotterdam —a quien admiraba en estilo aunque criticara en teología— y por el nominalismo que conoció en París.

Sin embargo, su mayor influencia contemporánea fue un acontecimiento histórico: la Conquista de América. Los dilemas morales que suscitó el trato a los indígenas americanos empujaron a Vitoria a repensar las leyes que debían regir entre los diferentes pueblos de la tierra.

 

Principales obras publicadas

Como se ha señalado, Vitoria no publicó sus obras en vida. Fueron sus discípulos quienes recopilaron sus apuntes y los editaron póstumamente bajo el título de Relectiones Theologicae (Relecciones Teológicas) en Lyon, en 1557. Las más destacadas son:

 

Relectio de Indis (Pronunciada en 1532, publicada en 1557)

Se trata de su disertación más universalmente reconocida. En ella, Vitoria analiza con audacia los "justos títulos" de la Corona española sobre el Nuevo Mundo, rechazando que el Papa o el Emperador tengan dominio universal. Afirma categóricamente que los indígenas son seres humanos racionales y verdaderos dueños de sus tierras y bienes.

Esta obra supuso un hito sin precedentes, pues sentó las bases filosóficas de lo que siglos después conoceríamos como derechos humanos, cuestionando desde la propia metrópoli la legitimidad ética del imperialismo por mero derecho de conquista.

 

Relectio de Jure Belli (Pronunciada en 1532, publicada en 1557)

Continuación natural de De Indis, este texto fundamenta la teoría de la "guerra justa". Vitoria establece límites estrictos a los conflictos armados, argumentando que la guerra solo es lícita como respuesta a una injuria grave y nunca para la expansión territorial, la conversión religiosa o la gloria del príncipe.

Esta relección marcó un antes y un después en el pensamiento bélico y diplomático, esbozando los cimientos del actual Derecho Internacional Humanitario al exigir la protección de los civiles e inocentes incluso en medio de las hostilidades.

 

Relectio de Potestate Civili (Pronunciada en 1528, publicada en 1557)

En esta brillante disertación, el dominico aborda el origen y los límites del poder político. Vitoria argumenta que el poder no desciende directamente de Dios al monarca, sino que reside en la comunidad o república, la cual lo delega en sus gobernantes para buscar el bien común.

Supuso una modernización radical del pensamiento político del siglo XVI, anticipándose a las teorías del pacto social. Su visión de una "república universal" compuesta por todos los pueblos de la Tierra es el germen de instituciones internacionales modernas.

 

Relectio de Matrimonio (Pronunciada en 1531, publicada en 1557)

Dictada en el contexto del polémico divorcio del rey Enrique VIII de Inglaterra y Catalina de Aragón, Francisco de Vitoria argumenta jurídicamente sobre la indisolubilidad del matrimonio y los límites del poder eclesiástico frente al civil en estas materias.

Supuso la demostración del enorme prestigio internacional del catedrático, cuya opinión era requerida por el propio emperador Carlos V para mediar teológicamente en conflictos geopolíticos de primer nivel que estaban cambiando el mapa religioso de Europa.

 

Principales reconocimientos

Aunque su mayor reconocimiento ha sido histórico, concedido por juristas, filósofos e historiadores de todas las épocas, en vida gozó del enorme respeto de Carlos V, quien le consultaba habitualmente sobre los asuntos de Indias. Hoy en día, su legado está inmortalizado globalmente: la sala principal del Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra lleva el nombre de "Sala Francisco de Vitoria", rindiendo homenaje al hombre que imaginó una comunidad internacional basada en el derecho y no en la fuerza. Asimismo, es considerado el indiscutible fundador de la célebre Escuela de Salamanca.

Un testimonio actual de su inmortalidad intelectual se encuentra en el ámbito universitario contemporáneo. En 1993, se fundó en Madrid la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), una institución académica que adoptó el nombre del insigne dominico como una auténtica declaración de principios. De este modo, la universidad rinde tributo a su figura histórica y asume el compromiso de perpetuar en las nuevas generaciones su hondo humanismo, su inquebrantable defensa de la dignidad de la persona y su vocación por la búsqueda de la verdad a través del saber compartido.

 

Últimos años, muerte y legado

Los últimos años de Francisco de Vitoria estuvieron marcados por la enfermedad. Una severa gota mermó su salud física, hasta el punto de que debía ser llevado a sus clases en el aula de la Universidad de Salamanca en una litera. Pese a los intensos dolores, su lucidez intelectual permaneció intacta y continuó enseñando y recibiendo a discípulos hasta sus últimos días. Falleció el 12 de agosto de 1546 en Salamanca, rodeado de una inmensa veneración estudiantil e institucional.

Su legado es colosal. Vitoria no solo revitalizó la teología moral, sino que emancipó al derecho de la pura doctrina eclesiástica. Al concebir a la humanidad como una sola comunidad sujeta a un mismo "derecho de gentes", se erigió como el precursor del derecho internacional moderno, inspirando legislaciones, limitando los horrores de la guerra y defendiendo la dignidad inherente de todo ser humano sin importar su origen.

 

Frases célebres de Francisco de Vitoria

"El mundo entero, que en cierto modo constituye una sola república, tiene el derecho de dar leyes equitativas y convenientes para todos, como son las del derecho de gentes." (De potestate civili).

"Los indios, antes de la llegada de los españoles, eran verdaderos dueños pública y privadamente de sus bienes." (De Indis).

"Ninguna guerra es justa si consta que se hace con mayor mal que bien y utilidad de la república, por más títulos que haya para una guerra justa." (De Jure Belli).

"El poder civil es justo y legítimo de suyo, de tal manera que ni por el consentimiento de todo el mundo se puede suprimir." (De potestate civili).

"No es lícito al hombre matar al hombre por el solo hecho de ser diferente en religión, pues la religión no se impone por la espada." (De Indis).

"Si los indios no quieren reconocer ningún dominio al Papa, no por ello se les puede hacer la guerra ni ocupar sus bienes." (De Indis).

"Toda república tiene autoridad para castigar los delitos que atentan contra su paz y tranquilidad, sean quienes sean los infractores." (De potestate civili).

"Es ilícito en la guerra matar a los niños, a las mujeres, y en general a todos los inocentes." (De Jure Belli).

"Por derecho natural todas las cosas son comunes, pero la división de los bienes se introdujo por el derecho de gentes para la paz y tranquilidad de los hombres." (De Iustitia).

"La única causa justa para comenzar una guerra es la injuria recibida; pero no toda injuria es suficiente." (De Jure Belli).

 

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