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La máquina del porvenir

Juan Trejo

19/01/2015

Crítica por: José Martínez Ros / Notodo.com

Está bien que las buenas novelas aún puedan ser premiadas, y reconocidas. Y más aún cuando se trata de autores jóvenes. Por eso resulta estimulante la lectura de las novelas de la ganadora del Premio Herralde, Guadalupe Nettel, y también del nuevo Premio Tusquets, el barcelonés Juan Trejo, con La máquina del porvenir, una novela singular y atractiva, tal vez imperfecta, pero que demuestra una ambición y, ante todo, de una calidad muy por encima de la media. Una obra extremadamente meritoria.

La máquina del porvenir, además, tiene en común que contiene un vasto universo narrativo que se prolonga a lo largo de distintas épocas y países, con varias tramas que convergen y divergen a lo largo de un zigzagueante argumento, en la línea de las mejores novelas que ha producido la literatura española reciente, como 2666 de Roberto Bolaño, Brilla, mar del Edén de Andrés Ibáñez o Tu rostro mañana de Javier Marías, de las que La máquina del porvenir es una especie de lograda hermana menor. Novelas en las que resuenan el eco de las grandes catástrofes de la historia reciente —desde la Guerra Civil española, la II Guerra Mundial y el Holocausto al femenicidio de Ciudad Juárez—. Novelas marcadas por una muy postmoderna mezcla de géneros, por la erudición pop, por la presencia simbólica de emblemas de la cultura contemporánea... en el caso de la obra de Juan Trejo, de Érase una vez en América de Sergio Leone a Dune de Frank Herbert, del cine de Wim Wenders a Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, el célebre cómic que hizo que jamás volviéramos a ver a los superhéroes del mismo modo.

Precisamente el Doctor Manhattan, un personaje de Watchmen, ejerce como uno de los principales símbolos de la novela de Juan Trejo, lo que comparte curiosamente con Brilla, mar del Edén de Ibáñez (para los que no hayan leído el cómic, o visto la aceptable adaptación al cine de Zack Snyder, el Doctor Manhattan es un antiguo físico que, víctima de un tanto estúpido accidente, se convierte en un ente de energía pura capaz de materializarse y desmaterializarse a voluntad, de contemplar a la vez pasado, futuro y presente y, en suma, dotado de las —aterradoras— atribuciones de una divinidad).

Como el Doctor Manhattan, el protagonista de esta novela, Óscar, tiene que reconstruirse de la nada, a partir del vacío. Su madre ha muerto en Berlín, y al marchar para asistir a su funeral y hacerse cargo de sus pertenencias, advierte que apenas sabe nada de su vida, ni de la de su padre, un escritor de libros de autoayuda tremendamente exitoso que parece inspirado en Jorge Bucay o Paulo Coelho, ni de sus antepasados, procedentes de Centroeuropa, y que es un buen momento para descubrir todo aquello que desconoce, aunque para ello deba perseguir su rastro por Nueva York, México o Buenos Aires.

Otro de los símbolos de la novela es el que le da título, la ficticia máquina del porvenir, creada por un grupo de místicos al servicio de la corte de los zares, capaz de vislumbrar los abismos del tiempo. Lo que, en cierto modo, es esta novela: un artefacto que pretende mostrarnos simultáneamente, como El Aleph de Borges, distintos paisajes y épocas que, sumados, han dado lugar a una identidad.

Sin embargo, a pesar de su interés, esta novela compleja y ambiciosa no llega —y quizás tampoco lo pretende— a la altura de ficciones visionarias como las de Bolaño o Ibáñez. Hemos encontrado es un narrador sólido y competente y, de momento, con eso nos basta. Si Juan Trejo ha escrito una novela tan poderosa e intensa como La máquina del porvenir, sin duda, podemos de él obras aún más relevantes para el futuro de nuestra literatura. Recuerden su nombre.

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Comentarios - 1

1 | Vicente 16-03-2015 - 16:53:55 h
Por lo que veo merece leerse. Veo que sigue la estela de Bolaño aunque, como dice aquí el crítico, no le llegue a su altura. A cuento de esto, acabo de leer una novela, titulada Respira, que también habla del futuro y la inmortalidad pero que creo sí llega a esa altura. Creo que su autor puede ser el nuevo Roberto Bolaño. Salud.

Crítica literaria