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Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer

¿Es machista nuestro lenguaje? La RAE se pronuncia.

23 de octubre de 2013. Estandarte

Qué: Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, ¿es machista nuestro lenguaje? Autor: Ignacio Bosque (RAE) 

La RAE ya publicó un texto exponiendo su postura frente al supuesto sexismo lingüístico que ciertas prácticas conllevan y la visibilidad de la mujer. Firmado por Ignacio del Bosque y otros 25 académicos de la lengua, Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer arremete contra una serie de guías de lenguaje no sexista elaboradas por universidades, comunidades autónomas, ayuntamientos, los sindicatos UGT y CCOO y el Ministerio de Igualdad. En estas guías se pone especial énfasis en no hacer uso del genérico masculino en expresiones o términos que hagan referencia a ambos sexos.

En el texto de Ignacio Bosque la RAE parte de que existe discriminación de la mujer, que hay comportamientos verbales sexistas y que es necesario extender la igualdad social de hombres y mujeres, sí, pero quiere dejar claro que todas esas prácticas que estas guías quieren imponer y que nos obligan a decir ciudadanos y ciudadanas en vez de ciudadanos; profesorado en vez de profesores; los afectados, hombres y mujeres en vez del sencillo afectados o quienes juegan al fútbol en vez de los futbolistas no tienen sentido y atentan contra el propio lenguaje. Los académicos señalan que, en caso de seguir estas directrices, sería imposible llevar a cabo una comunicación efectiva.

El sexismo verbal existe, expone la RAE en las palabras de Ignacio Bosque, y pone como ejemplo expresiones como Hasta los acontecimientos más importantes de nuestra vida, como elegir nuestra esposa o nuestra carrera o Los ingleses prefieren el té al café, como prefieren las mujeres rubias a las morenas, pero no en frases como Todos los que vivimos en una ciudad grande.

Nos trae a la memoria este texto el revuelo que hace meses provocó la consejera de educación del Principado de Asturias, Ana Isabel Álvarez González, al decretar como oficial el uso del masculino genérico para los centros docentes asturianos

En el citado texto de la RAE, además, los académicos se muestran en desacuerdo ante el hecho de que se marquen normas lingüísticas sin haber consultado de ninguna manera a los profesionales, esto es, a los lingüistas. Se sorprende Ignacio Bosque en Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer ante los que argumentan que estas normas serían de aplicación únicamente en textos y discursos oficiales, no en el lenguaje coloquial, defendiendo la cercanía necesaria entre las grandes instituciones y los ciudadanos, que planteamientos como este parecen querer eliminar.

Casi al final del texto leemos: Llama la atención el que sean tantas las personas que creen que los significados de las palabras se deciden en asambleas de notables, y que se negocian y se promulgan como las leyes. Parecen pensar que el sistema lingüístico es una especie de código civil o de la circulación. En un curioso juego dialéctico, devuelve Bosque la crítica que a menudo se hace a la RAE de dictar normas y reformas del lenguaje ajenas a la realidad. Y, en esta ocasión, le damos la razón del todo… Que organismos públicos de comunidades autónomas, ayuntamientos y sindicatos quieran marcar nuestros modos de hablar no nos parece lo más apropiado, desde luego.

La polémica sigue servida. 

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Comentarios en estandarte- 20

1 | Rebeka 05-03-2012 - 17:23:41 h
La RAE es machista y sexista por naturaleza.

2 | Raúl 05-03-2012 - 18:53:40 h
Pues yo estoy a favor del uso del lenguaje no sexista. Así se identifica a un idiota en cuanto abre la boca.

3 | Clara 05-03-2012 - 18:54:56 h
En algún medio leí: bofetada de la RAE al uso del lenguaje no sexista. Enhorabuena a la RAE. Ya está bien del ciudadanos y ciudadanas. Nos estábamos volviendo un poco gilipollas. Y gilipollos.

4 | Carolina 05-03-2012 - 20:19:07 h
Últimos tontos del bote sobre el lenguaje sexista: 1. La Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres ha tachado el informe de Ignacio Bosque de "aberración para la humanidad" 2. El PSOE: "Tenemos que caber todos y todas"

5 | Pablo Andres Berra 05-03-2012 - 20:38:51 h
Totalmente cierto el sexismo de nuestra lengua. No me llamen mas cineasta ni periodista sino cineasto y periodisto!!

6 | Mara 06-03-2012 - 12:47:22 h
La RAE se pronuncia y las feministas contestan: http://gentedigital.es/comunidad/june/2012/03/04/sexismo-linguistico/

7 | Marga 06-03-2012 - 13:54:42 h
El lenguaje no es sexista. Sexistas somos (o no) nosotros.

8 | Natalia 06-03-2012 - 14:30:44 h
La lengua española es una maravilla que tiene una importantísima literatura y una gran tradición detrás que la avala. Me alegra que la RAE por fin haya dado su parecer ante unos hechos que el feminismo ha sacado de quicio. Va en contra de la economia del lenguaje usar ciudadanos y ciudadas, alumnos y alumnas, compañeros y compañeras. Es simplemente absurdo y una pérdida de tiempo y de papel. Además, como mujer, no tengo más derechos ni más dignidad cuando repiten esta retahila de palabras inútiles. La lucha está en la educación que explica que hombres y mujeres tenemos igualdad de obligaciones y de derechos.

9 | Aran 06-03-2012 - 15:11:52 h
Como mujer me alegra que la RAE por fin se haya pronunciado formalmente, aunque es decepcionante que haya tardado tanto en hacerlo. He leído el documento completo de Ignacio del Bosque y me parece una invocación clara y directa al sentido común. Creo que el sentido común está minusvalorado hoy día. A mí me enerva el machismo, me parece rancio, injusto y patético. Y sí, hay que extirparlo del lenguaje, del significado, del contenido, pero no de la forma, la forma es solo el continente, no podemos destrozarla como si fuéramos talibanes ignorantes y alienados. Toda esa gente, muchas de ellas mujeres, que quieren cambiar el lenguaje apelando a lo que llaman sexismo lingüístico, puede que tengan cultura, puede incluso que sean inteligentes pero, desde luego, tienen muy poco sentido común. Llevo 15 años oyendo hablar de esto y siempre me ha parecido una estupidez que nos hace más daño que bien a las mujeres que luchamos por la igualdad día a día.

10 | Lucía 06-03-2012 - 16:00:12 h
Estoy de acuerdo con Eduardo,Marga,Natalia y Aran. Muy bien dicho.

11 | Adriana Dos Santos Balakier 06-03-2012 - 17:38:27 h
Por lo visto ya están resueltas todas las problemáticas de género. De otra manera, no me explico la frivolidad de emprenderla contra los usos y costumbres del idioma. Estas mujeres (que pronto exigirán que se las nombre con mayúsculas) no tienen manera más práctica de obtener visibilidad que hacer el ridículo, para vergüenza ajena de TODAS y diversión de TODOS (particularmente los machistas, que estarán revolcándose de risa). Al parecer no TODAS estamos capacitadas para independizarnos de los libros de cocina y el crochet. Porque en lugar de la aceptación social que tanto trabajo SERIO costaría, resulta más fácil pugnar por la discriminación eufemística que otros colectivos como los ?afrodescendientes?, las ?personas pequeñas? y los ?sexualmente diversos? han ?logrado?. Pensándolo bien, es un error que termina resultando funcional al sistema: mientras discutimos si es lo mismo ?igualdad? que ?equidad? mientras el ascenso de una mujer en edad reproductiva es condicionada a una ligadura de trompas, TODOS contentos. Mejor consigan que TODAS tengan horarios especiales por lactancia, trabajos diferenciados por problemas menstruales o complicaciones de embarazo comprobados. Que se reconozca al menos el primer año de crianza de los hijos como un año de trabajo doble, a efectos de alcanzar el retiro un año antes por cada niño. Mejor revaloricen la institución familiar a la cual tanto daño han hecho. Lo sugiero porque no me importa para nada deformar el lenguaje hermoso que tenemos en función de la autodiscriminación de algunas. Será porque en todos los ámbitos me he ganado la equidad en lugar de llorarla, que no tengo problemas semánticos con ella y me considero totalmente visible. Saludos a TODOS los que quieran darse por aludidos.

12 | Isabel Rodríguez 06-03-2012 - 20:39:46 h
De acuerdo con Natalia, Aran, Adriana. También a mí me enerva eso de lo políticamente correcto aplicado a cuestiones lingüísticas con las que nada o muy poco tiene que ver. Y en cuanto a Ignacio Bosque, lingüista serio y riguroso, de acuerdo con su planteamiento, pero ¿por qué no arremete también contra ciertos dislates lingüísticos cometidos por la Real Academia al admitir formas como jueza o concejala (ambas, y otras igualmente disparatadas, están el DRAE)? Ahí no sólo se cae en la estupidez de lo políticamente correcto, sino que se atenta directamente contra el sistema morfológico del español, que en su determinación de la expresión del género impone como norma general el uso del morfema -o /-a, según se trate de masculino o femenino, pero expone una serie de normas para la distinción genérica de nombre, por ejemplo, terminados en consonante, como pastor, león, en que el masculino es el género no marcado y sí se marca, en cambio, el femenino con el morfema -a: leona, pastora. Y además, una serie de normas de expresión del género entre las que se incluyen los nombres de género común, las formaciones irregulares, etc... En el caso concreto de juez y concejal, el uso de jueza y concejala es particularmente chirriante, porque el sistema morfológico ya determina que en estos sustantivos el género no se marca con un morfema trabado (-o,-a), sino que el artículo ejerce de morfema y es el encargado de distinguir entre masculino y femenino: el o la concejal, el o la juez... Habría mucha tela que cortar en la cuestión de la actual tendencia a considerar la -e final como morfema de género masculino y oponerle un femenino en -a (asistente, asistenta), casos en los que sí puede hablarse de trasvase al lenguaje del sexismo imperante en buena parte de la sociedad; o las dudas respecto a los nombres de oficios o profesiones terminados en -ta (periodista, poeta, astronauta...), a los que a veces se les forma un femenino espúreo como poetisa. Pero bueno, todo esto nos llevaría muy lejos. Lo que le pido a Bosque y en general a la Academia es un poco de coherencia: no a niños y niñas, profesoras y profesoras, vascos y vascas, etc..., pero también no a jueza y concejala.

13 | Cristina 07-03-2012 - 01:20:02 h
Por la visibilización y la representatividad de las mujeres a través del uso del lenguaje. Por la visibilización y la representatividad de las mujeres a través del uso del lenguaje, legitimándose en el discurso como sujeto político, mostrando en el mismo el objeto de su lucha (derechos). ¿De qué otra manera se concibe sino la representatividad de las identidades políticas, sino es a través de la construcción del propio discurso político?. Entonces nos vamos al encuentro de las políticas de la alteridad. Alteridad (del latín alter: el "otro" de entre dos términos, considerado desde la posición del "uno", es decir, del yo) es el principio filosófico de "alternar" o cambiar la propia perspectiva por la del "otro" , considerando y teniendo en cuenta el punto de vista, la concepción del mundo, los intereses, la ideología del otro; y no dando por supuesto que la "de uno" es la única posible (Wikipedia). La perspectiva de la ?otra? con intereses representativos de ser sujeto de consideración política, ¿cuándo existen estos intereses?, cuando, por ejemplo, existe exclusión, machismo, desigualdad, atribuciones negativas, etc . Por ello son necesarias estas políticas para devenir hacia la igualdad. El lenguaje es un instrumento de comunicación, también es un forma de representarnos en el mundo. Esta necesidad de representación puede venir dada por esta exclusión, que ha venido derivada de esta diferenciación en las atribuciones, connotaciones significativas, en este caso, de carácter negativo, construida desde una herencia patriarcal, donde el poder de influencia lo ha obstentado el hombre, como construcción sexo-género. Un ejemplo de políticas de alteridad es las de la comunidad negra, sus derechos, el no racismo. Hoy en día en los ámbitos oficiales, afortunadamente, están reconocidos, incluido el rechazo al racismo en el ámbito educativo. En cambio no existe la misma consideración de este tipo de política (cuando se pone en entredicho) hacia el sexismo, y una manera de transmitirlo es la lengua. ¿Por qué se sigue cuestionando la legitimidad política (que impregna todos los campos) del lenguaje no sexista?, y ¿quiénes son las personas responsables de establecer el mismo, el propio sujeto político afectado u otra comunidad, o un ente identitario distante, alejado, a sus propios intereses?. ¿Quién debe decidir quién se representa a sí misma?. Partiendo de que las identidades no tienen carácter esencialista, sino que son construidas, aquí mismo es donde surge la necesidad de deconstruirlas a través del propio lenguaje. La deconstrucción, Derrida, plantea básicamente una disociación hiperanalítica del signo proponiendo una subversiva puesta en escena del significante afirmando que cualquier tipo de texto, se presenta no solamente como un fenómeno de comunicación, sino también de significación. UNA MISMA, se construye como una estrategia de visibilización, de existir en las representaciones de los imaginarios colectivos que dan forma al mundo atravesando múltiples realidades, y que afectan a lo personal, siendo compartido por un colectivo identitario. Involuntario en esta elección, pero afectado por las atribuciones sexo-género construidas socialmente. Así, también,se hace necesaria la legitimización como sujetos políticos, para establecer esta misma representatividad de sí mismas. La mismidad de lo diferente, que quiere devenir en los mismos derechos y atribuciones. En cuanto a si la escritura es secundaria con respecto al habla, a la hora de registrar el lenguaje, y de plantearnos que estrategia emplear, Saussure, ya planteaba que la escritura es secundaria con respecto al habla hablada por las personas de una comunidad lingüística; y que la esencia del lenguaje está contenida únicamente en el discurso viviente, el que está cambiando siempre. Ya fue Derrida quien cuestionó esta distinción, aludiendo que tanto Saussure como los estructuralistas operaban con una noción coloquial de escritura, una que intenta evacuar todas las complejidades. Situando a la escritura como puramente gráfica, secundaria para el habla; fundamentalmete fonética, y que representa así los sonidos del lenguaje. Derrida, intenta mostrar que esta distinción es insostenible, hace referencia al término Différance, tienen un elemento irreductiblemente gráfico que o puede ser detectado en el nivel de la voz. En su capítulo Of Grammatology, Derrida, habla sobre la escritura en el sentido más estricto, es virtual, no fenoménica; no es lo que está producido sino lo que hace posible la producción. Evoca todo el campo de la cibernética, las matemáticas teóricas y la teoría de la información. Intenta demostrar que es imposible separar rigurosamente la dimensión poética y retórica del texto (en el nivel de quien significa) del contenido, mensaje o significado (el nivel de los significado). Aquí es donde se hace necesaria la producción de los contenidos, significados de la representatividad. La representatividad a través de la herramienta del uso del lenguaje no sexista. En cuanto a la representatividad de las identidades, de las construcciones de las mismas, dentro del ámbito de la política más conocida popularmente (grandes partidos políticos) no es cuestionado, así mismo, este hecho, sucediendo con asiduidad, en esta producción a través del lenguaje, que posteriormente atraviesa todos los ámbitos. Así es conocida la obra de Laclau (inspirado en Derrida) en la teoría política, siendo esta fragilidad de identidad vista como un estímulo político, dando por hecho que las identidades son construidas y no esenciales, son inevitablemente frágiles, pero importantes. Este es un hecho, así el ejemplo del nombre que designa una identidad, el propio idioma, de lengua Castellana a pasado a ser conocido oficialmente como lengua Española, ¿es legítima esta designación?, ¿quiénes deciden que es legítima?. ¿Quién es más legítimo el sujeto político que detecta sus necesidades, y objetivos en su identidad (como en el caso de la comunidad negra), es decir, la persona en las representaciones identitarias de las cuales se ve afectada en su aspecto negativo, o quiénes se creen legitimados para crear dichas identidades colectivas con intereses alejados del colectivo identitario al que pretender representar?. Y si hablamos de ciudadanía, la legitimidad, dentro de la misma, de las mujeres con conciencia de sujeto político para construir su propia realidad, liberándose así de las discriminaciones e invisibilización creadas. Responsabilizándonos del hecho de construir las realidades más justas a través de un instrumento como es el lenguaje. Es un instrumento de lo que quiere ser representado ( y si quiere serlo será porque no se encuentra contenida a sí misma) porque la esencia de lo que es no puede serlo, simplemente es. Partiendo del supuesto de lo que es no puede ser representado, sino una construcción perceptiva, atribuida al mismo, y que toda identidad se basa en un acto de exclusión, y en el consiguiente establecimiento de una violenta jerarquización de las polaridades resultantes (Derrida), precisamente por ello tenemos la responsabilidad de ser lo más justas posibles como personas: ciudadanas, académicas, políticas, educadoras, etc; deconstruyendo cuando sea necesario, con políticas alternas, o construyendo representaciones a través del lenguaje. Construyendo una lengua del encuentro del otro, de la otra. Usando un instrumento como es el lenguaje para devenir hacia la igualdad de derechos y oportunidades de existir en los mismos, en las sociedades.

14 | Inocencio 07-03-2012 - 19:52:59 h
Es difícil mantener la coherencia en situaciones en las que prima la ideología sobre el uso racional del idioma. Así Cristina, bajo su perspectiva, tal vez debería hacer rectificaciones en su escrito por la ambigüedad sexista en alguna de sus frases que inducen al lector a no saber con exactitud a quién se refiere. Así en la expresión «¿quiénes son las personas responsables de establecer el mismo, el propio sujeto político afectado...?» ¿está incluida o excluida la mujer? «UNA MISMA, se construye como una estrategia ... que afectan a lo personal, siendo compartido por un colectivo identitario.» o en «¿Quién es más legítimo: (los dos puntos no están en el original) el sujeto político que detecta sus necesidades, y objetivos en su identidad (como en el caso de la comunidad negra), es decir, la persona en las representaciones identitarias de las cuales se ve afectada en su aspecto negativo, o quiénes se creen legitimados para crear dichas identidades colectivas con intereses alejados del colectivo identitario al que pretender representar?» ¿no debería adjetivar "sujeto" y "colectivo" para evitar dudas (traídas por los pelos) y aclarar si «quienes se creen legitimados» pertenecen solo al género masculino? Añado un inciso ortográfico: detrás del signo de interrogación (?) es incorrecto poner un punto.

15 | Cristina 08-03-2012 - 13:06:57 h
Hola Inocencio, Acerca de coherencia, "sujeto político", sujeto: (RAE) por la etimología se entiende que en cuanto adjetivo, sujeto significa a algo o a alguien propenso o expuesto a algo o a alguien; según la RAE en su tercera acepción una persona tácita o innominada, según la segunda acepción el sujeto es un tema, una materia o un asunto sobre que se habla o escribe. En cuanto al ámbito filosófico (RAE) como al "espíritu humano" especialmente si se considera en oposición al mundo externo (objeto) en cualquiera de las relaciones de sensibilidad y de conocimiento (...)(wikipedia). "Colectivo": algo relacionado con un grupo de individuos. "Individuo": unidad independiente frente a otras unidades, unidad elemental de un sistema mayor o más complejo, algunas veces significa ser, ente o entidad viva (animada), y también individuo humano o persona, aunque se trata de concepto jurídicos distintos. A la pregunta: «¿quiénes son las personas responsables de establecer el mismo, el propio sujeto político afectado...?» ¿está incluida o excluida la mujer?, "sujeto", "colectivo" e "individuo" por la adjetivización de las acepciones (relativas)incluida. En el caso contrario, por ejemplo, del uso sexista de la lengua nos encontramos con atribuciones de este tipo al hacer distinciones positivas-negativas por razón de género, en cuanto a "individua": mujer despreciable. Otro ejemplo, diferente, es "este hombre es un zorro", o "esta mujer es una zorra", aquí las atribuciones sexistas son más claras. En el caso de "individuo" la adjetivización referida tanto a mujeres como hombre se encuentra contenida, por referirse a personas, ser humanos, principalmente; en el caso de "individua" quedan incluidas solamente las mujeres con atribuciones de carácter sexistas. En el caso de zorro, aludiendo a seres humanos que no a animales, incluye al género masculino no femenino; en el caso de "zorra" en cuanto a seres humanos, al género femenino, con atribuciones de tipo sexistas.

16 | Javier Horno 09-03-2012 - 02:28:49 h
De acuerdo con Ignacio Bosque, pero: la RAE ha tardado demasiado en contestar y en defender el idioma español, tan sabiamente fraguado a través de los siglos, y atacado en la escuela, medios de comunicación... con supuestos antisexismos y otras rarezas. Bosque no profundiza en un mecanismo esencial del lenguaje humano, que consiste en una identificación inmediata entre un uso lingüístico reiterado y la realidad a la que se refiere. Nadie piensa que el País Vasco es un sustantivo más el adjetivo "vasco"; como no voy a la calle Jardiel Poncela y siento pisar la tumba del gran comediante. De hecho, alguna vez hemos oído a algún famoso que preferiría que su nombre no quedara como nombre de calle; la identificación acaba siendo demasiado prosaica: "Misterioso asesinato en Jardiel Poncela". Bosque acepta las premisas sobre la desigualdad femenina, que habría que discutir y que, en todo caso, denota que la respuesta a estos colectivos minoritarios (engordados con un seguidismo pastueño de lo políticamente correcto)ha de hacerse previo peaje de justificación moral; ¿no nos damos cuenta de que inconscientemente estamos dotando de mayor autoridad a esos colectivos? ¿Por qué tenemos que dejar bien claro que estoy de acuerdo con la igualdad? ¿Por qué nos tenemos que justificar? Tampoco se trata sobre la percepción intuitiva, espontánea que queda en el eco de una voz... ¿A qué suena la "asociación de padres y madres"? A que sus miembros van cada uno por su lado, a que ante todo necesitan distinguirse como seres sexuados para presentarse como progenitores. La distición "alumnos y alumnas" hoy, en este contexto polémico (y lo será, porque va en contra de una solución muy práctica del idioma) incide más en que los estudiantes se distinguen por el sexo que en que todos sean alumnos, cuando en este caso el sexo no nos interesa más que para repartir los baños del cole, y para eso ya hay letreros. En fin, la respuesta de Bosque, loable en su intención, adolece algo de los complejos ante un llamado "progresismo" que no dudará en mandar al cuerno las intenciones de Bosque y la RAE, llamarles de todo y seguir con su perorata. Viktor Kempeler decía que habla como quieren y acabarás pensando como quieren. En este caso, yo denuncio que no quiero hablar armado de una polémica victimista, creando problemas donde no los hay para aparecer como víctimas y salir siempre como vencedores. Eso quieren que pensemos: que la igualdad está en el lenguaje, en sus polémicas contra la tradición, en mantenerse en el papel adolescente que se siente ultrajado (pero, claro, con retórica de adulto.) Saben que las víctimas dan pena y así se consiguen muchos recursos. Será porque soy profesor que me dan poca pena los victimistas.

17 | Cristina 09-03-2012 - 18:20:53 h
Teniendo en cuenta que la crítica viene dada a las diferentes guías (escritas) sobre el uso del lenguaje no sexista: 1.- En la parte del escrito Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer . «Se aplicarían, pues, a los textos legales o administrativos (lengua escrita) y a los discursos públicos, las declaraciones, las ruedas de prensa y otras manifestaciones de la lengua oral. Dicho de una manera más clara: se ve como algo enteramente natural que la autoridad, el responsable o el gestor que desdobla usuarios y usuarias o ciudadanos y ciudadanas se olvide de su desdoblamiento cuando ya no esté delante de un micrófono o de una cámara. Una vez abandone la tribuna o el estudio de grabación, dirá que ?va a cenar con unos amigos?, sin intención de excluir a las mujeres, o que ?tiene que ir al colegio a recoger a sus hijos?, sin que hayamos de suponer que no tiene hijas. Hablará, en una palabra, como todo el mundo» (Bosque). Pone en cuestión la utilidad de las guías sobre la posibilidad de construcción del lenguaje, situándonos en el planteamiento de si la escritura es secundaria respecto al habla por las personas de una comunidad lingüística (Saussure), y que la esencia del lenguaje está contenida únicamente en el discurso viviente, el que está cambiando siempre. Ya fue Derrida quien cuestionó esta distinción, aludiendo que tanto Saussure como los estructuralistas operaban con una noción coloquial de escritura, una que intenta evacuar todas las complejidades. Situando a la escritura como puramente gráfica, secundaria para el habla; fundamentalmete fonética, y que representa así los sonidos del lenguaje. 2.- En la parte del texto. «Aplicando el verbo visibilizar en el sentido que recibe en estas guías, es cierto que esta última frase ?no visibiliza a la mujer?, pero también lo es que las mujeres no se sienten excluidas de ella. Hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico) del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español, como lo está en el de otras muchas lenguas románicas y no románicas, y también en que no hay razón para censurarlo. Tiene, pues, pleno sentido preguntarse qué autoridad (profesional, científica, social, política, administrativa) poseen las personas que tan escrupulosamente dictaminan la presencia de sexismo en tales expresiones,....» (Bosque). La afirmación «... pero también lo es que las mujeres no se sienten excluidas en ella» no corresponde con la realidad, el ejemplo son las propias guías. Existe una deslegitimización del sujeto político mujer que reivindica el reconocimiento de sus derechos a través de existir, ser visible en el lenguaje ¿Quién es más legítimo el sujeto político que detecta sus necesidades, y objetivos en su identidad (como en el caso de la comunidad negra), es decir, la persona en las representaciones identitarias de las cuales se ve afectada en su aspecto negativo, o quiénes se creen legitimados para crear dichas identidades colectivas con intereses alejados del colectivo identitario al que pretender representar? El uso del paternalismo sobre un colectivo que se quiere ?enmancipar? a través del lenguaje no puede ser representativo del mismo. El uso general del masculino para incluir a las mujeres no es un hecho objetivo, sino subjetivo, desde una imaginario colectivo construido históricamente, en el cual han participado la subjetividad representativa del sexo-género masculino en el mismo. 3.- En la parte. «Aun cuando dejáramos de lado estas cuestiones sintácticas sutiles, seguiría siendo pertinente la simple pregunta de dónde fijar los límites ante el ?problema de la visibilidad de la mujer en el lenguaje?. Si la mujer ha de sentirse discriminada al no verse visualizada en cada expresión lingüística relativa a ella, y al parecer falla su conciencia social si no reconoce tal discriminación, ¿cómo establecemos los límites entre lo que su conciencia debe demandarle y el sistema lingüístico que da forma a su propio pensamiento? Si no estamos dispuestos a aceptar que es la historia de la lengua la que fija en gran medida la conformación léxica y sintáctica del idioma, ¿cómo sabremos dónde han de detenerse las medidas de política lingüística que modifiquen su estructura para que triunfe la visibilidad?» (Bosque). A cerca de «Si la mujer ha de sentirse discriminada al no verse visualizada en cada expresión lingüística relativa a ella, y al parecer falla su conciencia social si no reconoce tal discriminación,...», sitúa a la mujer, en singular, con subjetividad particular; en lugar de mujeres que se sienten discriminadas, en plural, como colectivos, como legítimos sujetos políticos, ante tal discriminación. Sobre «¿cómo establecemos los límites entre lo que su conciencia debe demandarle y el sistema lingüístico que da forma a su propio pensamiento?», lo más justo sería posibilitando un sistema lingüístico que aporte libertad a su conciencia identitaria, construida en derechos, no de ?ser?, que no puede representarse. En cuanto a «Si no estamos dispuestos a aceptar que es la historia de la lengua la que fija en gran medida la conformación léxica y sintáctica del idioma, ¿cómo sabremos dónde han de detenerse las medidas de política lingüística que modifiquen su estructura para que triunfe la visibilidad?» ¿Aceptar o no aceptar la historia de la lengua? La lengua debe saber adaptarse a las necesidades también de los colectivos que no se encuentran representados, visibilizados en la misma, o con dignidad, aportando herramientas de libertad para construirse en una sociedad ?libre? (supuestamente). En el castellano encontramos la generalización del género másculino como inclusivo, cuando no lo es. La historia que se arrastra, si nos remontamos, hasta el Imperio Romano, con un lastre patriarcal (que sería largo de definir), donde las mujeres eran suje-tos pasivos excluidos de la vida política, y hasta aquí llegamos. Remontándonos históricamente nos encontramos con muchas ?reliquias? machistas, y ?perlas? sexistas. Queriendo deconstruir este hecho histórico arrastrado en el lenguaje, cuyas connotaciones implícitas dejan muy serias dudas en muchos casos, por lo tanto, no una representatividad asumida en el sujeto que quiere ser representado (en lugar de representada por sí misma) , y en otros, una visible discriminación. ¿cuándo ha habido una aceptación por todas las mujeres para reconocerse a sí mismas dentro del genérico masculino?, la existencia de las guías contestan en parte a esta pregunta. Porque lo que no se nombra, no existe. Y las palabras están llenas de significados, no son inocentes. Realmente este es un debate muy largo y extenso, puesto que hay que recurrir tanto a la historia, como a la filosofía, como a la lingüística, etc. Es un debate multidisciplinar donde el sujeto político mujer debe ser la protagonista, alejándonos de los paternalismos. Y termino con la misma pregunta que he repetido varias veces, porque creo que es centro principal del debate: ¿Quién es más legítimo el sujeto político que detecta sus necesidades, y objetivos en su identidad (como en el caso de la comunidad negra), es decir, la persona en las representaciones identitarias de las cuales se ve afectada en su aspecto negativo, o quiénes se creen legitimados para crear dichas identidades colectivas con intereses alejados del colectivo identitario al que pretender representar?.

18 | Cristina 09-03-2012 - 19:30:01 h
Gracias a Estandarte por su carácter abierto para alojar el debate constructivo Gracias

19 | Luis Cuenca 12-03-2012 - 14:23:59 h
La igualdad, o la desigualdad, el lenguaje sexista o no sexista, todo eso se demuestra con los hechos diarios... Nos podemos llenar la boca de lenguaje no sexista y ser uno machistas de tomo y lomo en nuestra vida diaria, pero al escribir y al hablar quedamos como "modern@s" con un lenguaje correcto y no sexista... no seamos hipócritas. Mientras tanto existen problemas mucho más graves en el país y nos distraen con absurdas polémicas... y entramos al trapo... como he hecho yo mismo.

20 | mariana 08-11-2014 - 22:51:52 h
Esta claro que como la RAE es Española lo dicho es ley como todo colonizador, se hacen ciegos al sistema patriarcal todos estos comentarios solo son de gente que se cree superior y no reconcen que les obligana llevar una forma de vida sin que se den cuenta y la asumen sin reproches y no son capaces de ver mas allá del dominio del cual forman parte.

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RAE, sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer

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