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Roger Zelazny, el escritor de una intensidad endemoniada
Con su prosa vertiginosa y sus tramas ágiles deslumbró a George R. R. Martin.
16 de septiembre de 2025. Iván de la Torre
Qué: Biografía de Roger Zelazny
Roger Zelazny (1937-1995) publicó Passion Play, su primer relato, en 1962, y desde el comienzo llamó la atención por un estilo poético cuyo gran referente era Theodore Sturgeon.
En muy poco tiempo, Zelazny escribió una gran cantidad de cuentos cortos que lo convirtieron en uno de los autores más importantes de su generación, al mismo nivel que sus colegas Harlan Ellison, Philip K. Dick, J. G. Ballard y Robert Silverberg.
Entre los primeros relatos de Zelazny destacan tres obras que se convertirían en grandes clásicos: Las puertas de su cara, las lámparas de su rostro (1965), que cuenta una historia de amor imposible en Venus, con homenaje a Moby Dick incluido; Divina locura (1966), donde un fenómeno temporal inexplicable atrapa al protagonista y le permite volver junto a la mujer que ama, salvándola de la muerte; y Una rosa para el Eclesiastés (1967), sobre un arrogante poeta humano que es usado, humillado y descartado por los últimos marcianos.
Tras estos grandes éxitos, el escritor publica sus primeras novelas, donde usa la ciencia ficción para explorar mitos extraídos de diferentes culturas: en Tú, el inmortal (1966) usa como modelos a los dioses griegos; en El señor de la luz (1967), a dioses hindúes; y en Criaturas de luz y oscuridad (1969), a dioses egipcios.
Un deslumbrado George R. R. Martin confesó: “Después de El señor de la luz, leí cada palabra suya que pude conseguir. Y llámame Conrad, Una rosa para Eclesiastés, Las puertas de su rostro, las lámparas de su boca, Criaturas de luz y oscuridad, y todo lo demás. Sabía que había encontrado un gran escritor en este tipo con un nombre extraño e inolvidable. Nunca soñé que, años después, también encontraría en Roger un gran amigo”.
Zelazny termina la década de los sesenta como uno de los autores más reconocidos del género, al obtener los dos premios más importantes de la CF: el Nébula, otorgado por los escritores profesionales de ciencia ficción, por Las puertas de su cara, las lámparas de su rostro y El que da forma; y el Hugo, entregado por los lectores, por Tú, el inmortal y El señor de la luz.
Philip José Farmer sintetizó muy bien el impacto de su joven colega: “Roger es uno de los grandes escritores de ciencia ficción. Pero hace mucho tiempo que pienso —no soy el único— que, si los lectores que no leen ciencia ficción echaran un vistazo a sus relatos, se zambullirían en ellos con la misma avidez que reservan para la obra de un Saul Bellow o un Camus. La intensidad demoníaca de Zelazny, la mezcla de poesía auténtica y prosa vertiginosa, las tramas ágiles y lógicas, el conocimiento de las obsesiones y tragedias del corazón humano, deberían atraer a quienes desdeñan la ciencia ficción”.
Roger Zelazny en el reino de la fantasía
En la década del setenta, Zelazny decidió cambiar de registro y comenzó a publicar Ámbar, su trabajo más exitoso, una extensa saga protagonizada por el príncipe Corwin que abarca cinco libros:
- 1970: Los nueve príncipes de Ámbar.
- 1972: Las armas de Avalón.
- 1975: El signo del unicornio.
- 1976: La mano de Oberón.
- 1978: Las cortes del caos.
Zelazny completará la saga con cinco libros más:
- 1985: Trumps of Doom.
- 1986: Blood of Amber.
- 1987: Sign of Chaos.
- 1989: Knight of Shadows.
- 1991: Prince of Chaos.
En paralelo, Zelazny creará otra saga fantástica protagonizada por un guerrero derrotado y castigado por un malvado mago: «El brujo había desaparecido y Dilvish se encontraba solo, convertido en una estatua de mármol a la luz del sol mientras el rocío de la mañana caía sobre él. Tenía el brazo todavía en alto como si se dispusiese a golpear a su enemigo. Mientras su cuerpo permanecía rígido y ataviado para la batalla, el alma de Dilvish descendió hasta las simas más profundas del infierno que el Oscuro fue capaz de encontrar».
La tierra cambiante (1981) y Dilvish, el maldito (1982), relatan la historia de este particular antihéroe, desde su enfrentamiento con el mago que lo derrotó hasta su regreso del infierno para vengarse y sus posteriores aventuras.
En paralelo a estas historias fantásticas, que le permitían tener un público cautivo y un ingreso fijo asegurado, Zelazny escribió obras mucho más arriesgadas, incluyendo tres cuentos que ganaron el premio Hugo: Variación del unicornio (1981); 24 vistas del monte Fuji (1985); y Permafrost (1986).
Variación del unicornio, el mejor de los tres relatos, habla de una partida de ajedrez en un polvoriento bar donde se juega el futuro de la humanidad, protagonizada por un «unicornio negro con burlones ojos amarillos».
La última gran obra del escritor fue A night in the Lonesome October (1993), una novela ilustrada situada en la Inglaterra victoriana protagonizada por Sherlock Holmes y Jack, el destripador, en una trama inspirada en H. P. Lovecraft donde se mezcla el terror, el suspenso y la magia.
Toda la historia es contada por Snuff, la mascota de Jack, en el inimitable estilo del mejor Zelazny: «Soy un perro guardián. Vivo con mi dueño en las afueras de Londres. Me gusta mucho Soho en noche con sus malolientes nieblas y calles oscuras. Entonces se hace el silencio y damos largos paseos. Jack está bajo una maldición desde hace mucho tiempo y debe hacer gran parte de su trabajo por la noche para evitar que sucedan cosas peores. Yo sigo vigilando mientras él se ocupa de ello. Si alguien viene, aúllo. Somos los guardianes de varias maldiciones y nuestro trabajo es muy importante. Tengo que vigilar a la Cosa en el Círculo, la Cosa del Armario y la Cosa del Baúl, por no hablar de las Cosas del Espejo. Cuando intentan salir, les armo un infierno particular. Me tienen miedo. No sé qué haría si todos intentaran salir en al mismo tiempo. Sin embargo, es un buen ejercicio y gruño mucho. De vez en cuando voy a buscar cosas para Jack, su varita, su gran cuchillo con la vieja escritura en los lados. Siempre sé cuándo él los necesita porque mi trabajo es observar y saber. Así que Jack y yo caminamos…».
La muerte de Roger Zelazny
El escritor murió en 1995 y su amigo George R. R. Martin lo despidió con un emotivo texto: “Roger fue tan amable y generoso. Era la mejor compañía, tranquilo, pero siempre interesante. A veces parecía que había leído todos los libros jamás impresos. Sabía algo sobre todo y todo sobre algunas cosas, pero nunca usó su conocimiento para impresionar o intimidar. En una época en la que todo el mundo es especialista, Roger fue el último hombre del Renacimiento, fascinado por el mundo y todo lo que hay en él, capaz de hablar de Doc Savage y de Proust con igual pericia y entusiasmo. Fue poeta, primero, último, siempre. Sus palabras cantaron. Era un narrador sin igual. Creó mundos tan coloridos, exóticos y memorables como nadie que nuestro género haya visto jamás. Al final, cuando estaba luchando contra la muerte, mantuvo sus dolores en privado, tomó el miedo y la enfermedad y los convirtió en arte”.
Comentarios en estandarte- 2
1 | Luz María Mikanos
20-06-2024 - 18:37:38 h
Importante y creativo autor, que deslumbra con alguna de sus maravillosas frases.
2 | Ivan
22-06-2024 - 01:18:15 h
Siempre con las palabras justas, querida Luz!