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Nené Estivill, la irreverencia rural que renovó Bruguera

Desde Pontevedra hasta el cómic, Estivill alumbró personajes legendarios como Agamenón y La terrible Fifí, con un trazo expresivo y humor corrosivo que desafió la norma en el humor gráfico español.

01 de octubre de 2025. Mariola Díaz-Cano Arévalo

Qué: Biografía de Nené Estivill

Alejandro Santamaría Estivill, más conocido como Nené Estivill, es otro de los grandes nombres de dibujantes que sobresalieron en el tebeo español durante la segunda mitad del siglo XX. Sus creaciones más recordadas tienen un toque gráfico muy particular que no cuadraba mucho con los estándares del momento y la época.

Sus personajes, también atípicos, se salieron de lo corriente tanto por sus particulares descripciones y comportamiento como por sus historias, que carecían de un tono moralista que sí se daba en aquel entonces. También significaron una crítica muy satírica a una sociedad más bien endogámica y retrógrada. Los que más popularidad consiguieron fueron La terrible Fifí y Agamenón.

 

La vida de Nené Estivill

Nené Estivill nació en Pontevedra el 6 de octubre de 1926. Su apodo como Nené fue en recuerdo de su madre. Empezó dibujando en las revistas gallegas Camino y Potosí, también en la catalana La Risa y luego colaboró para la Editorial Valenciana en su revista Jaimito. Fue en 1958 cuando entró en la Editorial Bruguera para convertirse en otro de sus más reconocidos y reconocibles historietistas y dibujantes. Allí creó sus dos series más populares: La terrible Fifí y Agamenón.

Sin embargo, nunca dejó su trabajo en Telefónica, donde llegó a ser director regional, cargo que mantuvo hasta su jubilación. Quizás por ello no es nada fácil encontrar fotografías de él (nosotros hemos optado por publicar la estupenda caricatura de Valeriano Belmonte). No obstante, en los años setenta no pudo compaginar el dibujo con sus responsabilidades laborales y lo dejó hasta finales de los ochenta. Pero más tarde, y ante el interés de Ediciones B por sus famosos personajes, volvió a coger los lápices. Se retiró definitivamente a principios de los noventa.

Murió en Palma de Mallorca el 30 de marzo de 2011.

 

El estilo de Nené Estivill

Estivill destacó desde el principio entre los dibujantes y el estilo habitual —más depurado y limpio— que se manejaba en Bruguera. El suyo contrastaba por sus trazos más bien confusos y aparentemente descuidados, pero con mucha expresividad para marcar más la también distinta concepción de sus personajes. Además, hay que subrayar el lenguaje que utilizaba, sobre todo en las historietas de Agamenón, que reflejaban de forma literal el del habla popular.

 

Los personajes de Nené Estivill

La terrible Fifí

La terrible Fifí, de Nené EstivillApareció en la revista Pulgarcito en 1958 y era una niña de muy buena familia. Tan inteligente y astuta como perversa, se aprovechaba de su supuesta ingenuidad para manipular y hacer todo tipo de travesuras y maldades a los personajes que la rodeaban. En la línea de los también traviesos Zipi y Zape patrios de Escobar o el Guillermo Brown inglés de Richmal Crompton, Fifí era mucho más transgresora porque siempre salía triunfante y escapaba de castigos.

Sus principales víctimas eran Melanio Repelillo, novio de su tía Ofelia y Don Ricachini, un acertado retrato del potentado con ganas de figurar y jefe de Melanio. Al final de la historieta siempre se quejaban amargamente o pedían ayuda y Fifí aparecía escondida o apartándose de la escena con una aviesa sonrisa de satisfacción.

 

Agamenón

Agamenón, de Nené EstivillComo contraste con Fifí, el bueno de Agamenón era de un pequeñísimo pueblo llamado Villa Mulas del Monte y sus ingenuas aventuras reflejaban la sencillez de su existencia. Fue el homenaje de Estivill a sus raíces y gentes más humildes, de mínima o nula cultura y de menos palabras aún, pero también más nobles, sinceras, auténticas y humanas.

Agamenón se metía en líos, siempre sin culpa y a veces salía escaldado, pero también siempre sus historias acababan con la frase de su abuela, que respondía a la pregunta de otro paisano de a quién se podía parecer aquel mozo: «Igüalico, igüalico, que el defunto de su agüelico».

 

Otros personajes de Estivill fueron Cañete Camarón, deportista de afición, Carolina, Silvano Mengano o El malvado Doctor Cianuro y su ayudante Panduro.

La obra de Estivill se encuentra en varios volúmenes de Súper Humor o Lo mejor de…, de Bruguera Clásica.

 

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