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Frank Herbert: el periodista que se hizo rico gracias a su interés por la arena
¿Fue plagiado descaradamente por George Lucas?
06 de enero de 2026. Iván de la Torre
Qué: Biografía de Frank Herbert
Frank Herbert (1920-1986) comenzó a publicar relatos de ciencia ficción en 1952, pero la poca repercusión de sus historias lo obligaron a tomar un trabajo de periodista para sobrevivir y mantener a su familia.
En 1959, el diario donde trabajaba le encargó un artículo sobre las dunas de Oregón y supo que, finalmente, había encontrado el material que necesitaba para escribir una gran obra: “Fui acumulando datos y empecé a compilarlos para el diario. Además, surgió la idea de una historia corta. Pero no sabía a donde me llevaría exactamente unir todo ello. Repasando todos estos informes, finalmente me di cuenta que tenía algo muy interesante entre manos, relacionado con la ecología de los desiertos, y eso, lleva a un escritor de ciencia ficción a pensar: ‘Y si todo el planeta fuera un desierto?’. Durante mis estudios de los desiertos, y por supuesto, estudios sobre la religión, ya sabía que muchas religiones vienen de un ambiente de desierto, así que decidí poner ello junto. Lo hice capa sobre capa, religión-desierto, ideas que irían juntas. Además, me fascinaron las dunas de arena”.
Herbert comenzó el libro en 1959 y tardó seis años en escribirlo, pero ningún editor se animaba a publicarlo hasta que Sterling E. Lanier, propietario de Chilton Book Company, una pequeña empresa conocida por sus manuales de reparación de automóviles, compró el original por un adelanto de apenas 7500 dólares.
El libro, que mezclaba temas como la ecología, el poder y la política con grandes dosis de violencia, fue un éxito inmediato, convirtiéndose en un clásico y generando grandes polémicas, incluyendo una acusación de Herbert contra el director y guionista George Lucas por plagio: “Hay 16 puntos de identidad entre el libro Dune y la saga Star Wars. Ahora ya tienes la estadística: ¿qué es? Es 16 veces 16 veces 16 veces... más de 1, ¿las probabilidades en contra de que eso sea una coincidencia? No hay tantas estrellas en el universo”.
El escritor Rodrigo Fresán sintetizó magistralmente la inmensa influencia que ejercería la novela durante las siguientes cinco décadas: “Antes de Matrix, antes de Star Wars, antes de El juego de Ender, antes de Neuromancer y antes de Juego de tronos estuvo Dune, el producto perfecto para los tiempos que están cambiando. Dune se propone como una obra maestra del marketing generacional. Ingredientes: preocupaciones ecológicas, delirios conspira-mesiánicos en algún lugar entre William Burroughs y Charlie Manson, seducción/revancha tercermundista para los hijos del insomne sueño americano, paisajes que anticipan las psicodélicas portadas de Roger Dean para Yes, ideología underground (‘Todos los gobiernos sufren de una patología recurrente: el poder atrae a las personalidades patológicas; no es que el poder corrompa sino que resulta magnético para los corruptibles’) y dichos de samurái zen (‘Arrakis te enseña la actitud del cuchillo: cortar aquello que está incompleto y entonces poder decir: Ahora sí está completo, porque termina aquí’) y glosario de resonancia musulmana (‘Mahdi: Aquel Que Nos Guiará al Paraíso’), estructura progresiva-sinfónica, apología de la hermandad femenina cortesía de las implacables Bene Gesserit, metáfora inmediatamente invocable de Vietnam, antecedente de Las enseñanzas de don Juan, retrato velado de las primeras escaramuzas entre Occidente y Medio Oriente por el petróleo, una muy recitable y tatuable y posterizable ‘Letanía contra el miedo’, y acaso lo más importante de todo, una heroica droga altamente adictiva y de la que resulta imposible desengancharse. Así, el acceso a la Tierra Prometida solo se consigue previo consumo de melange: la ‘especia de las especias’ y sustancia que provoca prolongación de la vida y aumento de fuerza física, odiseas espacio-temporales, cambio cromático en las pupilas y anticipación del futuro”.
Gracias al inmenso éxito de la novela, que lo convirtió en uno de los nombres más importantes del género, a la altura de sus contemporáneos Philip K. Dick, Robert Silberberg y Harlan Ellison, Herbert pudo finalmente dejar el periodismo y dedicarse a la literatura a tiempo completo, continuando la saga de Dune con varios títulos más:
- El mesías de Dune (1969).
- Hijos de Dune (1976).
- Dios emperador de Dune (1981).
- Herejes de Dune (1984).
- Casa Capitular: Dune (1985).
Además de su serie sobre el planeta Arrakis, Herbert escribió varias novelas independientes donde volvió a tratar los temas que lo obsesionaban (la religión, el poder, la ecología y el destino del hombre) como El cerebro verde (1966), sobre una nueva especie de insectos que amenaza con dominar el mundo; Los creadores de Dios (1972), que cuenta un extraño experimento de ingeniería religiosa (“Estamos a punto de crear un dios —dijo el Abad Halmyrach-. Como sabéis, cuando creamos un dios, el peligro está en que tengamos éxito. En la ciencia de Psi, un éxito del orden de magnitud de lo que proyectamos aquí comporta un profundo peligro para nosotros”); Proyecto 40 (1973), sobre una colmena humana, organizada y liderada por un entomólogo que planea crear una nueva sociedad inspirada en las hormigas (“El importantísimo avance evolutivo logrado por los insectos, hace más de cien millones de años, fue el individuo neutro capaz de reproducirse. Esto fijó la colonia como unidad de selección natural, y eliminó todos los límites previos sobre la cantidad de seres especializados (expresados como diferencias de castas) que una colonia puede tolerar. Es indudable que si nosotros, los vertebrados, pudiéramos seguir el mismo camino, nuestros miembros individuales, con sus cerebros incomparablemente más grandes, darían especialistas mucho más capaces. Ninguna otra especie podrá hacernos frente jamás. Ni siquiera la vieja especie humana, de la cual haremos surgir nuestros nuevos seres humanos”); y La peste blanca (1982), que cuenta la historia de John Roe O’Neill, un biólogo molecular que, tras perder a su esposa y a sus dos hijos en un atentado terrorista, crea un arma biológica que mata solamente a las mujeres.
Herbert sintetizó el tema central de todas estas novelas explicando: “Hay una advertencia implícita en mi obra contra los gobiernos desorbitados… y sobre todo contra los líderes carismáticos. Después de todo, incluso la gente bien intencionada, son seres humanos que cometerán errores humanos. ¿Y qué pasa cuando alguien comete errores para 200 millones de personas? ¡Los errores se hacen gigantescos! Por ello, pienso que John Fitzgerald Kennedy fue uno de los más peligrosos presidentes que este país pudo tener. La gente no lo cuestionó. La gente le dio un poder ilimitado a un líder carismático, que creyó ser un semi-Dios… o un líder que encubre sus errores, en vez de admitirlos, y hace que sean peores que al principio”.
Herbert falleció el 11 de febrero de 1986, a los 65 años, poco después de publicar el último volumen de su saga Dune, cuando se recuperaba de una cirugía por el cáncer de páncreas que sufría desde hacía varios años.
Comentarios en estandarte- 2
1 | Luz María Mikanos
18-01-2025 - 04:40:49 h
Extraña unión de elementos y una sabia premisa aún hoy vigente: "el poder corrompe"
2 | Ivan
21-01-2025 - 14:38:26 h
Totalmente, querida luz, y el poder total corrompe totalmente!