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Cuestión de tiempo
Era de origen libanés. Y había emprendido su odisea ostentando la madurez etaria, en coincidencia con la menguante de junio del 2003. Sufrió desde el principio, un largo y penoso viaje. Mutó impunemente a merced de los eventos que protagonizó, sin solución de reemplazo por ningún motivo.
Al entrar a la sala en penumbras, se destacó nítidamente entre sus pares. Y ocupó el escenario ostentando su jabot con displicencia.
Estaba tan sorprendido por sentirse observado continuamente, que permaneció con la boca abierta durante la triste despedida que marcaba el inicio de la última etapa del viaje.
Se había convertido por obra del carpintero que ahora ocupaba sus entrañas, en un lustroso y caro cofre aquél que fuera un enhiesto y sencillo Cedro en medio del Chaco Salteño.
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