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Luis Iglesias Fouce



El cine

 

Viven en “Las tierras altas”. Hablan con frases cortas, con monosílabos, como en los cómics de clase “B”.

Los buenos son humanos, enanos o guapos rubios con orejas puntiagudas. Hay reyes, princesas, brujos, guerreros...

Los malos son muy feos: Feísimos... Son “Orcos”, que son como hombres fortísimos pero tres veces más grandes. Sus cabezas son horribles, de monstruo. Provocan mitad miedo, mitad asco. Pero solo a los espectadores: Allí nadie se acojona. Los buenos con sus espadas, sus arcos y sus flechas, los palean siempre. Incluso tienen un ejército de muertos que sacan en caso de que las cosas se pongan feas.

 

¡Pero que mierda es esta! << ¡Bueno, dicen, pasas el tiempo! >> ¿Pero que coño es eso de pasar el tiempo? ¿Por qué he de comerme estos bodrios que no me aportan nada?

 

Algunos ya iban a protestar, mirando hacia el acomodador o hacia el agujero por donde sale la luz hasta la pantalla, cuando nos dimos cuenta de que era así. Aquello iba de eso: Se quedaban suspendidos en el aire y la película se detenía como si fuese una fotografía.

Nadie sonreía. La gente era dura de cojones. Seria: Muy seria... Había una chavala. Estaba buena. Iba ceñida en cuero negro como si fuese a ir en moto. Pero nunca iba en moto. En realidad, todo era muy raro. Cuando algo no se entendía ponían la pantalla llena de números verdes, ceros y unos, y a tomar por el culo. ¡Como si fuésemos gilipollas! ¡Igual!

Primero buscaban a Morfeo, después al Oráculo... No sé, lo único que saqué en limpio es que quizá me vista demasiado clásico.

 

Las historias son para niños de ocho años. Los diálogos no existen, no hay conversaciones, solo preguntas y respuestas y, de vez en cuando, un monologo estúpido para explicarnos algo, para intentar convencernos de que aquello podría ser cierto.

Hecho de menos el cine. A William Powell, a Walter Brennan... A actores de verdad. A secundarios de verdad, sin los que la vida cojea. Sin los que las películas serían repetitivas, aburridas, lineales.

Me gustaría que mi vida fuese bonita, bella. Que Dios hubiese confiado en David Lean para dirigirla. Ser un personaje de “La hija de Ryan”, de “Breve encuentro”. De “Pasaje a la India” o de “Doctor Zhivago”.



 

 



  Obras de este autor

· Chapapote
· Pepe el suertudo
· El descubrimiento
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· Génesis
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· El pollito
· Parole. Parole...
· Vacío
· Mi amigo el director del banco
· Hablando con él
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· Envejecer
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· Educación y cultura

 


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