|
El actor
Comienza así la historia de un actor que tuvo que
tomar una gran decisión en un momento crítico
de su vida. Se llamaba Michael Lión, y era uno de los
más afamados actores de Broadway. Estaba casado con
Liliana Grey, con la cual se casó muy enamorado y recién
salido de la universidad de Louis Vives. Se conocieron ambos
cuando tenían 16 años y su amor fue un flechazo.
Se juraron amor eterno y todo lo que normalmente uno suele
hacer cuando está enamorado, ellos los hicieron.
En cuanto les fue posible se casaron, y aunque los primeros
meses fueron de una gran felicidad y comprensión, poco
a poco, muy poco a poco, aquel gran amor se fue enfriando
por parte de Liliana, y para Michael su vida se fue convirtiendo
en un infierno.
Los comienzos de él como actor, habían comenzado
en el Actor´s Studio, tenía madera de actor y
sus profesores le reconocieron que en el futuro iba a ser
un gran intérprete de grandes papeles. Y comenzó
a trabajar en una obra, La Muerte de un Viajante de Arthur
Miller, y para él fue un gran éxito reconocido
en el ámbito de la farándula, y en los medios
críticos, que lo reconocían como un gran intérprete.
Michael, era un hombre con unas ideas muy claras en lo que
respecta a su trabajo. Había interpretado más
de 50 obras con un gran éxito y era tanta la pasión
que ponía en su trabajo, que vivía realmente
sus papeles en las obras, prácticamente se fusionaba
con su personaje y esa era su otra vida, muy diferente a la
que en la realidad estaba viviendo.
En su vida real, seguía teniendo muchos problemas
con su mujer, con Lilian, que de verdad le hacía la
vida imposible. Cuando llegaba a su casa luego de haber actuado
en la función del día, se encontraba siempre
con el disgusto de saberse humillado por ella. Cada vez se
notaba mas avejentado y cansado de aquella vida que no era
vida. Muchas veces había tratado de escapar de aquella
rutina, y la verdad, es que era bastante débil para
tomar una decisión tan drástica como para dejar
su vida actual y rehacer otra vida, lejos de aquella mujer
que tan desgraciado lo hacía.
Uno de los días que más desesperado estaba,
fue al teatro para realizar algunos ensayos de otra obra,
y en el tablón de anuncios de la compañía,
había una nota que decía que aquella tarde tenían
una reunión, ya que el director y el productor, deseaban
tener una charla con todos los actores, deseaban presentar
nuevos proyectos, entre ellos una obra que les habían
presentado muy recientemente y que también conocieran
a nuevos actores que se iban a incorporar al elenco.
Por la tarde, cuando llegó Michael se encontró
el escenario lleno de compañeros de la compañía
y nuevas caras que desconocía. Una vez todos colocados
cómodamente, el director se dirigió a todos,
y comentó que recientemente había recibido la
visita de un nuevo escritor de excelentes comedias y que les
había presentado una nueva obra, que él, creía
que iba a tener mucho éxito. Al mismo tiempo presentó
a los antiguos integrantes del elenco, a las nuevas adquisiciones
y Michael se fijó en una joven de bello aspecto que
destacaba entre todas las demás mujeres.
El director les presentó al escritor y a Michael le
impactó la presencia de aquel hombre. Tenía
un aire misterioso y le llamó la atención que
su mirada iba dirigida a él precisamente con frecuencia,
esto en cierto modo le inquietó y no sabía por
qué. Dejó de estar pendiente y atendió
a las explicaciones que sobre la nueva obra daba el escritor.
La obra en términos generales era una comedia llena
de dulzura y con tintes muy románticos, el título
de la obra, “El Significado de la Vida” y a medida
que el autor iba leyendo, Michael estaba como hipnotizado,
subyugado por el significado de las palabras, las situaciones
y prácticamente se veía a sí mismo interpretando
el papel principal. Todos los asistentes estaban pendientes
de cada palabra, de los gestos con que el autor remarcaba
algunas partes y todos estaban a la expectativa de lo que
fluía de la boca de aquel misterioso hombre.
Cuando acabó la reunión, había una gran
expectación por parte de todos, ya que el papel principal
era muy interesante y daba margen a ser interpretado de forma
magistral, a aquel que lo consiguiera. Michael, sin haberse
dado cuenta, estaba sentado al lado de aquella joven, y cuando
ella se volvió a hacía él, sus ojos se
encontraron y unas leves sonrisas por parte de ambos hicieron
que en unos instantes, los dos se encontraran muy cómodos
uno al lado del otro. Se presentaron y ella le dijo que se
llamaba Ana Martín, y que era actriz desde hacía
unos años, pero que nunca había tenido la oportunidad
de trabajar en una compañía como en la que ahora
estaba, él le dijo su nombre y sus manos se estrecharon
en señal de amistad, una bella y nueva amistad.
Cuando acabó la reunión, el director les dijo
a todos que próximamente hablaría personalmente
con cada uno, y designaría quienes iban a interpretar
la obra. Fueron retirándose todos y Michael se despidió
de Ana, lamentando muy profundamente no poder acompañarla,
ya que debía regresar a su casa a enfrentarse con su
mujer y temía ese momento, se sentía desmoralizado,
aunque en su interior, una llamita se había encendido
recordando la sonrisa de aquella bella mujercita, Ana, la
nueva compañera.
Cuando Michael llegó a su casa, su mujer comenzó
a despotricar contra él, le amenazó a que le
iba a dejar, que no lo aguantaba más, que era un hombre
sin recursos, en fin, lo humilló tanto como quiso.
El mientras tanto, aguantó el chaparrón estoicamente
y cuando ella dio por terminada la perorata, él se
retiró a su estudio, dejando volar su imaginación.
Maldecía la mala suerte que había tenido en
su matrimonio, tan enamorado que estuvo siempre... Y ahora
veía que todos sus sueños de felicidad se habían
esfumado. Su imaginación era lo que lo mantenía
vivo en aquellas circunstancias.
¡Cuánto echaba de menos sus actuaciones en el
teatro!, Añoraba sus personajes que le hacían
vivir otras vidas, siempre se sentía transportado fuera
de su vida real y esto era lo que siempre estaba pensando,
vivir fuera de su cuerpo e incorporarse al cuerpo de su personaje.
Sus encuentros en el proscenio del teatro con la joven damita,
Ana, le hacían sentirse vivo de nuevo. Llegaron a intimar
y de sus conversaciones, ambos llegaron a la conclusión
que eran almas gemelas y fantaseaban con sus sueños
hasta creer que eran realidades. Los dos se encontraban felices
estando juntos y de conversar sobre cosas nimias, sobre todo
hablaban de los personajes que habían interpretado
y los que en un futuro pensaban interpretar.
Un día que Michael había llegado temprano al
teatro se encontró con el autor del libreto de la nueva
obra. Este se presentó de nuevo a Michael, y sus ojos
penetrantes parecían escudriñar sus pensamientos.
Era un hombre extraño, parecía conocer toda
la amargura que él estaba sufriendo en su matrimonio,
ya que en su interior adivinaba que algo estaba sucediendo
y que era como si su alma fuera transparente y ese hombre
pudiera ver todo lo que pasaba por su interior.
Hubo un momento Michael sintió que algo iba a suceder,
y así fue, el escritor, que se llamaba Jos Doe, acercando
su rostro al de él, le dijo musitando que la obra que
había presentado, la había escrito para él
y para una personita que también pertenecía
al elenco. Estaba pensada para dar soluciones de futuro. Estas
palabras intrigaron aun más a Michael, se sentía
como transportado fuera de su cuerpo y comenzó a notar
como si una nueva vida se hubiera introducido dentro de él.
Cuando se separaron y cada uno siguió su camino, comenzó
a pensar que algo estaba pasando en su vida en esos momentos
y recordó cada palabra que le había dicho el
autor de la nueva obra y empezó a asociar su vida actual
y lo que le había contado su amiga Ana. Esta se había
confiado a él, y le había relatado su vida,
que coincidía con la suya. Había estado casada,
y resultó ser un matrimonio fracasado desde el primer
momento y duró poco tiempo, incluso tuvo que cambiar
de ciudad y de nombre para evitar seguir con el que fue su
marido, era acosada y la amenazaba constantemente.
Ella también tenía sus sueños, y deseaba
huir de su vida, solo era feliz cuando interpretaba sus personajes
que le hacían vivir otras vidas que ella deseaba. Todo
esto coincidía con los sueños de Michael. Y
en uno de los entreactos, él conversó con Ana
y le dijo lo que el misterioso señor Doe le había
dicho días antes, que la obra estaba pensada para él
y para otra personita del elenco y le parecía que se
refería a ella. Ana sintió un escalofrío
que recorría su cuerpo, ya que esa misma conversación
la había mantenido el señor Doe con ella días
antes, en los mismos términos y le confesó a
Michael, que creía que también se refería
a él. Ambos se quedaron pensativos, a la expectativa
de lo que podría suceder.
Pasaron los días y la obra que estaban representado
en el teatro con un gran éxito de público, había
finalizado. De nuevo fueron llamados todos los actores para
una reunión con la dirección del teatro, ya
que según les habían informado, se iban a repartir
los papeles de la nueva obra “ El Significado de la
Vida “. Todos estaban impacientes por saber quiénes
serían los elegidos para interpretarla. Sabían
que era una obra importante, ya que les habían leído
parte del libreto y estaban de acuerdo que era una magnífica
obra de teatro, con tintes de humanidad y fantasía.
A una hora determinada los reunieron a todos en el escenario
y en la reunión también estaba el autor del
libreto, el señor Doe, con su misteriosa personalidad
que a todos inquietaba. En un momento determinado, hizo su
aparición en el escenario, y todos se quedaron callados
y expectantes, a la espera de que comenzara la lectura de
la nueva obra, al quedar todo en silencio, las luces que iluminaban
el escenario se apagaron y solo quedó un foco que iluminó
al señor Doe, haciendo más misteriosa e inquietante
la atmósfera que envolvió a los presentes.
El autor muy lentamente inició la lectura y una atmósfera
inquietante cubrió aquel escenario y sus palabras cautivadoras
hipnotizaron a los asistentes. Comenzó dando un breve
bosquejo de lo que iba a tratar la obra; era al mismo tiempo
tierna, llena de amor y con ciertos tintes de misterio. En
concreto, se basaba en la historia de dos jóvenes,
los cuales habían sufrido en sus vidas vejaciones y
maltratos, que por un azar del destino, en un momento determinado,
se habían encontrado, y que ambos tenían almas
paralelas en todos los sentidos.
Ana y Michael se sentían inmersos en la historia,
era la suya propia y tenían la certeza que los papeles
principales de la obra, serían para ellos. Los necesitaban,
los deseaban y de acuerdo a como se habían desarrollado
las cosas era necesario que esos papeles les fueran adjudicados.
El autor siguió con su lectura y el tema en sí
era de lo más interesante. Los actores principales,
el femenino y el masculino, en sus historias reales vivían
renegando de su propia existencia, ya que todos aquellos sueños
que habían soñado siempre, el tener de felicidad
y amor, se habían truncado por diversas circunstancias,
y en los papeles de la obra, y esta resultaba ser, que eran
unos actores que conectaban en el escenario y allí
vivían una historia, que era de ficción y que
en realidad cumplía todas sus expectativas.
Los actores vivían su vida real, cada uno con sus
circunstancias propias, pero en cuanto llegaban al teatro
y entraban en el escenario, cambiaba su vida en la ficción
y ésta cumplía todos sus sueños deseados
que se realizaban de verdad. En la obra, incluso llegaba a
ser matrimonio, tenían una hija, un hogar, un verdadero
hogar, donde todo era paz y tranquilidad y de verdad que desarrollaban
una vida que llenaba sus deseos.
Había en todos los actores presentes un gran deseo
de conseguir aquellos papeles, con los que cada uno podría
dar de sí lo mejor en su actuación, donde cada
uno pondría el alma y no ahorraría esfuerzos
y sacrificios para que la obra fuera un éxito. Pero
entre todos los presentes, sí había dos que
estaban casi seguros de ser los protagonistas, estos eran
Ana y Michael.
Todos estaban entusiasmados por el desarrollo de la lectura
y el alcance que iba a suponer para toda la compañía
de un gran éxito de público y críticas.
Cuando el señor Doe acabó la lectura, se hizo
un gran silencio durante unos minutos y todos quedaron expectantes
esperando que hablaran el director de la compañía
y el apoderado, quienes habían indicado previo a la
lectura, que una vez acabada ésta, comunicarían
los nombres de los principales intérpretes.
Sin darse cuenta nadie de los asistentes, sin saber como,
el lugar donde había estado sentado el señor
Doe se encontraba vacío, y de verdad que fue un misterio
para todos la forma como había desaparecido, aun estando
el único foco iluminando el lugar que él ocupaba
y mucha gente a su alrededor. Su asiento estaba vacío
y encima del sillón, el libreto de la obra. Se miraron
unos a otros y nadie pudo dar ninguna explicación.
Era de verdad un misterio.
Las luces se habían encendido e iluminaban el gran
escenario, se miraban unos a otros en espera de que el director
comenzara a hablar. Este dirigió una mirada a su alrededor
y muy pausadamente, comenzó diciendo que habían
estado hablando con el autor, el señor Doe, y que éste
se había formado una opinión de todos los actores
y actrices y que por deseo de él, los papeles principales
deberían ser para... Y se quedó un momento haciendo
una pausa silenciosa. Entre tanto, Michael había asido
la mano de Ana, y ambos, sintieron latir fuertemente sus corazones,
esperaban que el director diera su veredicto, aunque ellos
dos sabían de antemano que eran los elegidos. De nuevo
el director tomó la palabra y nombró a Ana y
Michael, como los actores principales de la obra que próximamente
pondrían en cartel. Todos se apresuraron a felicitarlos
y los dos estaban rebosantes de felicidad, ya que se estaba
cumpliendo su sueño. Las felicitaciones de todo el
elenco, eran de verdad sinceras, ya que los apreciaban.
Repartieron los papeles restantes de la obra una vez terminada
la reunión, y todos se retiraron a sus casas. Ana y
Michael se despidieron felicitándose mutuamente. Se
llevaban los libretos con la parte de su futura actuación
y ambos lamentaban que deberían separarse en aquellos
momentos, ya que volvían a su vida real con todos sus
problemas.
Michael llegó a su casa y cuando entró ya le
esperaba un aluvión de reproches, insultos y amenazas.
Todo su mundo se derrumbaba y alejándose de ella se
refugió en su estudio para no escucharla. Se centró
en revisar su papel en la obra y tal era su interés
que se vio inmerso en un nuevo plano de su vida. Lamentaba
no poder decirle a su mujer lo feliz que estaba por haber
conseguido el papel de su vida y se quedó rumiando
su pena.
Pronto comenzaron los ensayos y tal como se estaban realizando,
se notaba un ambiente algo irreal y lleno de misterio. Michael
fue al despacho del director para recabar información
sobre el señor Doe, que tanta impresión le había
causado, y también averiguar cual había sido
el motivo de haberle dado el papel en la obra. La contestación
no le aclaró nada, le dijo que ellos tampoco conocían
al autor, al señor Doe. Había sido recomendado
por un amigo, y que cuando se presentó a ellos, llegó
con un aura de misterio y de improviso, no pudo aclararle
nada a Michael. Lo cierto es que se habían fijado en
Ana y él, a petición del autor.
A medida que los ensayos adelantaban, estaba ocurriendo algo
muy curioso a nuestros protagonistas. En cuanto entraban en
el escenario, su vida real cambiaba completamente y se involucraban
completamente en sus papeles, viviendo esa otra vida irreal,
pero que para ellos era la verdadera razón de vivir.
Fuera del escenario quedaban sus problemas personales y en
cuanto se metían en sus papeles respectivos, su vida
era otra vida.
Los dos deseaban de verdad tener esa vida ficticia tan llena
de felicidad, estar juntos, olvidarse de todo lo que no fuera
vivir en esa nueva situación. Al entrar en el escenario,
esa era su vida real, su mundo y ocurrió algo realmente
fascinante. En uno de los últimos ensayos, estando
viviendo esos momentos tan maravillosos de su actuación,
como si de un solo pensamiento se tratara, ambos desearon
olvidarse del mundo exterior y de lo que no fuera esa feliz
convivencia, y aquel escenario se transformó en su
vida real, sabían que ya estaban viviendo lo que ambos
deseaban y fueron testigos de aquel suceso, el escenario y
también los demás actores y actrices del elenco,
que Michael y Ana, estaban desapareciendo del escenario, se
estaban integrando en ese mundo ficticio y para asombro de
todos, nunca nadie volvió a saber de ellos. Se habían
ido a vivir sus ensueños y eran dos seres felices de
haber alcanzado la dicha de haber encontrado a su pareja definitiva.
Se habían cumplido sus deseos y todo el escenario se
vio envuelto en una luz cegadora y desapareció a los
ojos de los asistentes y todos comenzaron a sospechar que
aquel misterioso autor el señor Jos Doe, con sus misteriosas
circunstancias, desapariciones y presentación en el
teatro, se debió a que no era de este mundo y que había
venido para hacer felices a dos seres que merecían
serlo.
|