|
Hilando sinónimos
Mañana de invierno. Un día cualquiera, en
una ciudad cualquiera.
La jornada, heladora, ha conseguido que la escarcha matutina
se haya amalgamado sobre los adoquines formando una peligrosa
pista de patinaje por la que Juan Despeño Rueda camina
con precaución, teme resbalar. Se dirige hasta la parada
del autobús, a pocas manzanas de su casa, para ir al
trabajo. Sonríe cada vez que algún convecino,
o viandante menos avispado, se despatarra sobre el asfalto
y está a punto de besar el suelo. Piensa: Es un
día magnífico para circular hilando sinónimos.
Ayer conseguí un buen número gracias al frío.
Hoy puedo hacer lo mismo a cuenta de la gruesa capa de hielo,
pero no serán sinónimos de hielo, no, serán
sobre las caídas que produce el hielo, veamos: caída,
puede ser de la hoja, de la Bolsa, del pelo…, de cabello
yo ando bien, todavía -y acto seguido se mira
en la luna de un escaparate, luego se atusa los aladares y
anda con más soltura y menos precaución-. A
ver, continuemos: descenso, del ascensor…; prolapso,
suele sucederle a las mujeres…; decadencia, de la sociedad,
de un imperio…; bajada, de interés (eso está
bien)…; recaída: o es que te caes dos veces o
continúas enfermo…; tumbo…
Entonces Juan Despeño dio el primer tumbo de la mañana.
Una baldosa levantada, que no vio, le hizo tambalearse como
un tentetieso pero él, presumido por demás,
logró enderezase como un junco tras ser acamado por
el fuerte viento. ¡Uy -exclama para sí-,
qué cerca he estado de darme una buena costalada!
Como la señora esa de la acera de enfrente… Despeño
no logra aguantar la risa. Las caídas han sido lo que
más gracia le han hecho desde que era niño.
Las caídas de los demás, no las propias.
Bien, sigamos, ¿por dónde iba? ¡Ah,
sí, los sinónimos! Culada, como la que acabo
de presenciar; esa mujer, desde luego, si hubiera tenido nariz
en el trasero se la habría machacado; costalada; pechugón;
zapatazo; guarrazo; tozolada; revolcón; hocicar…
Con tanto sinónimo, con tanto mirar a uno y otro lado
de la calle para ver cómo otros viandantes patinan
sobre el hielo, Juan no se da cuenta del pequeño socavón
que se abre bajo sus pies. Da un paso, pierde el equilibrio,
sus piernas, muy largas, es como si se le anudaran y rueda
por la acera aterrizando unos pocos metros más allá.
Acaba empotrado en la boca abierta de una alcantarilla, de
tal forma, que no hay modo de sacarle. Los usuarios del autobús,
que aguardan en la parada cercana, rompen la fila para tratar
de ayudar a aquel hombre que ha quedado hecho una uve frente
a sus ojos. Unos le miran con cara de espanto; otros quieren
ayudar, preguntarle cómo se encuentra, pero la risa
no les permite abrir la boca por miedo a soltar una carcajada;
otros, los más osados, asiéndole por los hombros,
intentan desempotrarle de la voraz alcantarilla que no suelta
su presa así como así. Juan pide con un hilo
de voz:
- Déjenme. Por Dios, no tiren de mí. Creo que
me he roto.
Alguien avisa a los bomberos. Estos llegan a los pocos minutos.
Tras evaluar la situación, y los posibles daños,
traen del coche un arnés que le pasan a Juan bajo los
brazos, luego lo atan a su pecho, después lo sujetan
al grueso tronco de un plátano centenario. Bien seguro
el accidentado, dos bomberos fueron cortando con una cizalla
de grandes dimensiones el hierro en torno a la boca de la
alcantarilla. Una vez rescatado, los espectadores prorrumpen
en vítores y aplausos dedicados al valeroso cuerpo
de bomberos. Llega el autobús y, rápido, desaparecen
todos los mirones.
Sobre la acera helada, desplomado, aguarda Juan la ambulancia.
El jefe de los bomberos que le han atendido le dice que se
teme que tenga roto algo más que el traje.
En soledad, mientras espera, continúa hilvanando sinónimos:
he besado el suelo; menudo costalazo; quién me
iba a decir que me apearía del burro por las orejas;
creo que esto es algo más que la rotura del traje:
estoy reventado, destruido, aplastado, partido, rasgado, herido,
en carne viva, infecto, ¡¡¡coronel no sé
qué, no siento las piernas!!! Creo que me estoy apagando…,
pero, ésta, ha sido la mejor culada que he visto en
toda mi vida…, si no se tratara de la mía.
|