|
Felisa y yo
¿Sabes Felisa?, disfruto estos ratos contigo, si
si, con tan poco me basta, estar aquí, sentados, tranquilos.
Al terminar el día, busco este momento; porque tu me
escuchas pacientemente y sabes comprenderme.
Muchos no lo entienden, por que con eso de que vivimos juntos,
piensan que esto es un lío, ¡fíjate,
un lío de diez años ya!, Ignorantes, otros piensan
que es amor, pero no, amor es otra cosa, el amor es egoísta
por naturaleza, posesivo, y sin embargo aquí, nadie
es de nadie, aquí no hay celos, a veces se nos pasan
días sin vernos, yo veo a otras, no se, pero siempre
queda lo nuestro.
¿Celos?, aun recuerdo el fin de semana que te fuiste
con Manolo, si, el chico me pidió permiso, como si
yo fuera tu amo, en fin que de celos nada, te fuiste con él
y ya esta, además lo debisteis de pasar de miedo, por
el estado en que volviste aquello debió de ser una
bacanal.
Muchas veces me pregunto por que se cruzaron nuestras vidas,
¿te acuerdas?, fue en aquella tienda, cuando entré,
tus ojos enormes me miraron mientras sonreías, yo te
respondí con otra sonrisa, y el dependiente sonrió
cuando nos vio marcharnos cogidos por el brazo.
Tienes el gesto raro, quizás te estoy aburriendo con
este rollo, bueno ya me callo, tampoco es para tanto, pierdes
mucho cuando arrugas la cara de ese modo, aunque...
¡Uy perdona! No me había dado cuenta, te desinflare
del todo para que pases la noche a gusto y mañana sin
falta te arreglaré el pinchazo.
A veces pienso que no eres la misma desde que pasaste aquellos
días con Manolo.
|