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El calor de la horca
El Sol caía implacable sobre el pequeño poblado,
ni una nube en el cielo, ni un soplo de aire, un perro dormitando
en una sombra y.. , silencio, solo calor y silencio, la calle
vacía, las casas de madera parece por momentos que
fueran a empezar a arder, el fondo de la calle se desdibuja
por las emanaciones del calor del suelo, haciendo temblar
las siluetas de las ultimas casas.
Entre aquel espejismo se fue perfilando la comitiva, seis
hombres armados con rifles, el gesto serio, sucios, empapados
en sudor; en medio y por delante, delatado por la estrella
del pecho, el Sheriff, y a su lado fuertemente atado, con
las manos en la espalda, un hombre acabado, el rostro invadido
por el miedo, el sudor deslizándose por las mejillas
y el paso vacilante; detrás de todos, un grupo informe
de hombres, mujeres y algunos niños, todos en silencio,
caminando y levantando el denso polvo de la calle.
Su destino..., la horca, una sucia cuerda, que cuelga del
único árbol que tiene el inhóspito pueblo,
no se mueve, espera impávida a su víctima, no
hace aire, solo calor, mucho calor.
La comitiva llega a su destino, frente a la horca, el pobre
diablo respira trabajosamente, una gota de sudor se desliza
renqueante a lo largo de su nariz quedando colgada de la punta,
todos miran, el reo sacude la cabeza, la soga espera, una
nueva gota ocupa el lugar de la anterior, el reo se sacude,
la tensión se masca.
De repente se vuelve hacia el Sheriff, y con una energía
que parecía perdida le grita.
- ¡JODEEER NO AGUANTO MAS!, rascame la nariz, yo así
no sigo, a mí o me soltáis las manos, o me vais
secando el sudor...
- - ¡COOORTEN!, ¿QUÉ COJONES PASA AHORA?,
¿PERO ES QUE NO VAMOS A TERMINAR NUNCA?
- - ...o rodamos la escena en Diciembre, yo soy un profesional,
¡un actor!, no una mula de carga y que yo sepa el contrato
no dice nada de...
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