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Contrastes
¡Te he visto tantas veces, viejo puente,
sobre tu ruda grupa he caminado
y he dormido, al rumor de la corriente,
bajo la encina gris de tu costado!.
Eres un centenario perviviente,
un longevo, al olvido condenado,
por el gallardo y novedoso puente
que junto a tu existir han levantado
¡Muéstrale, con orgullo en el presente,
la madurez altiva del pasado!.
El nuevo puente es obra del progreso,
camino de tractor, y no de arado;
cuerpo de cemento, alma de ferralla;
es un ojo imperfecto y mal trazado,
en su piel yerma las semillas fallan
cuando el viento las deja en su regazo.
Más tú, pequeño puente de pizarra,
eres arco de piedra, eres legado;
entre tus rocas un jardín estalla,
y en las rendijas de tu rostro ajado
pequeñas aves sus refugios hallan
y no vives, del todo, abandonado.
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