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Catavino de cristal
Amaneces de color mate. Con un matiz ruín
y quebradizo,
que delata la sinrazón de la parsimonia de carmín.
Eras la sombra oculta que impregnaba de colores
las ingratas ocasiones de nuestra existencia.
Por la tarde, aparecías como el tórculo
de mi grabado,
tumbado en la carretilla de mi vida, impregnados de sonidos
eternos
la cansada existencia.
Llegas de puntillas, sorteando el sórdido
camino pedregoso
que nos incita al soez sentimiento de la luna.
El lino quiso ser protagonista de nuestro encuentro,
caliente y frío a la vez, en el camino áspero
del destino.
Frágil como el cristal de bohemia, soplado
con sensualidad.
Dudo porque me arrojo, porque nací dudando
de la mano entregada, de la piel secreta de sonido puro,
de las mentes retorcidas que integran los seres.
Creo que ya nada es como antes, el manto suscitó
la ira
de las oleadas repetidas del huracán.
Diálogos envejecidos nublaron los troncos verdes del
camino
desnudando las verdades materiales del lienzo de la vida..
Hasta siempre. Formastes parte de mi camino.
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