|
Poema 40
hablé de una dualidad y la enfrenté como a
los esquistos
destruyendo aquellos que me quedaban debajo de las plumas
soñé con amarillos desde el círculo sagrado
y sometí el cuerpo al cambio la purificación
aunque siempre queda una astilla adherida en el cristal vivo
remonté la esclavitud moral y volé al ritmo
de las esferas
todos somos diferentes —me dije—
y abrí el camino que nos espera a cada uno
cerrando los ojos de la nuca pude descubrir los de la conciencia
e integrar el espíritu que clama aún nuevos
orgasmos
que grita la redención la chispa el alimento
el volumen de la propia piel es el latido universal
y la vida/arrebato está más allá de sus
bordes
todos los viajes comienzan con el primer paso
ya es hora de partir —me dije—
hoy todo está tan vivo
hubo tanta roca y vislumbro tanto aire
|