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La uve de tus ingles
Me voy
a la uve caliente de tus ingles
donde mi boca,
amapola caprichosa,
se abre libre
y tu latido altera.
Se abre libre
mi boca
en cascada de húmedos besos
y yo sé,
que tu deseas que me quede allí,
que te dé el baile dócil de mi lengua
y ponga fin al orden que habita en tus caderas.
Yo sé
que tu deseas
que mi boca,
que es tu amapola,
cubra
el lirio dulce de tu sexo.
Y mi boca es tu vaina de seda
que se despide y regresa
al dictado resuelto de tus dedos,
que recogen la furia alegre de mi pelo.
Y te robo la calma
y el sosiego
y me das
el dolor más dulce de tu cuerpo.
En la uve caliente de tus ingles,
resucito y muero.
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