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Me lo dicen tus ojos
Por las noches bañada
se perdió la inquietud de tu cintura,
tu orilla deseada,
como una abreviatura,
la costa de tu cuerpo se hace oscura.
La luz de la mañana
se ha cegado rayando el mediodía,
la alondra en mi ventana
ya perdió su alegría
y con pesar su nido recogía.
Tras de la noche, el alma
no vibrará más, cual sauce al viento,
y entre la suave calma,
un despertar sediento
se pierde en el eclipse de tu aliento.
El sol se perderá,
la mañana en la noche se ha cerrado,
tu cuerpo llegará
a sentir confiado
otro vibrar ardiente y extasiado.
Me lo dicen tus ojos
se agudiza el perfil de tu mirada,
y de tus labios rojos,
como prenda callada,
nada más que un silencio entre la nada.
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