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Soledad
En ti aprendí a amar la soledad,
en el hondo infinito de tus ojos verdes
en la tibia sencillez de tu sonrisa,
y en el cálido rubor de tus enojos.
Solo, hoy deambulo
por la misma senda que anduvimos juntos,
te encuentro en los trenes subterráneos,
confundida entre los rostros de las gentes
que nos vieron
caminando, por entre las murallas rectas
sobre los asfaltos grises del verano.
Estas en mi presencia
en la memoria real de tu partida
en los sueños de paz,
en los insomnios largos
y en el último recuerdo de la despedida.
Y ya no estás conmigo,
te fuiste con las brisas del otoño
y tu ausencia es mas real
ahora a las puertas del invierno.
Estas con el recuerdo
de la primavera,
te siento cuando estas ausente,
y te vivo sin estar presente.
En el instante eterno de mis soledades
aprendí a crear tu imagen
sola, entre los seres y las luces
de las calles y los trenes y los buses,
solos, en la ciudad de los recuerdos
te encuentro, te vivo y te merezco
efímera como un ave de paso,
joven como una rosa bella,
esquiva como una sonrisa,
y eterna como una estrella.
Es por esto que solo eres un sueño
y no una verdad
es por esto que en medio del dolor,
en el delirio amargo de mis días
y en las fantasías de mis noches frías
aprendí a amar la soledad
sin ti, amor. |