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El silencio cerrado
Libertador liberado de fondos permanentes,
de noches de arena y oro, de hojas perennes.
días de amor y luto, de mar y sombras.
La luna lucía rojiza, ebria de aromas de primavera.
Simplemente como era, blanca y afilada residencia
de claridades ocultas en la estrella espumosa del universo.
En el ocaso feliz, suenan cantos ceremoniales
de sombras pérfidas y eternas, de gotas errantes
de sutil musicalidad. No hay respuesta.
No hay destino. Solamente un haz de rayos tenues
vagando por los sonidos de barcarolas.
Nieve que se esconde bajo las campanas de bronce,
muros que guardan tesoros nupciales de decoros y luces
con hermosas hojas de temblorosas manos sosegadas.
Sólo la corola del frío, cubre el aroma de las
higueras
bajo el duro clima acumulado de palpitaciones funestas.
Como en una urna de plomo, permanece cerrado sin respiro
Sin contacto exterior de poéticas sombras
Eso es todo: luz, clamor, sistema y camino,
signos de tablas desdichadas, jeroglíficos de batallas. |