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Trapecistas
Livianos volatines en el aire,
figuras de libélulas urbanas,
cruzan techos de luz, cielos de lonas;
sorprenden, por su arrojo, a las personas
y les hilvanan gritos en el alma.
Varones con el cuerpo de diamante,
sirenas que navegan en la brisa,
siembran densos silencios palpitantes,
detienen los latidos de la vida
en todas las miradas expectantes.
Náufragos del espacio que se aferran
a la barra con inquietud de péndulo,
o al fiel portor de salvadores dedos:
Nunca unas manos fueron más amigas
ni unos brazos buscaron a otros brazos
con tal ansia de unirse en el encuentro.
Ingrávidos insectos de dos manos,
arácnidos de miembros muy prensiles,
semejantes, en todo, a los humanos;
pero ligeros, igual que serafines.
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