|
Equivocada
No.
Aunque
nubes indecisas desalojen gigantescas
y
vengan de la cima y la montaña.
(Ballenas
vecinas ahora)
aunque
nieguen la promesa
de
mañanas despejadas, no.
Que
no.
Aunque
la noche se ignore a sí misma
y
se pierda en bailes de inmensos arpas.
Ajedrez
en silencio ahora.
Aunque
explote y sobren nombres
para
un álgebra violenta
que
se viste con dos caras, no,
que
no.
Puñal
de sombra, ahora. Oscuro.
Avanza.
Se
me pueblan los balcones con estrellas sorprendidas
preservando
temerosas los metales,
pero
no.
Nombres
de lobos ahora.
La
noche sabe de historias
que
se cuentan en voz baja.
Temprano
quiere empaparnos
con
salobre agua temprana.
Temprano
por anunciarnos
la
anómala aparición
de
un sueño ileso de escarcha.
Acaso
de mentira...
Pero
no, que no , tú no
en
pleno día
desafiante,
resuelta
en tu cintura vengativa,
interrogante.
Que
no, tú no, acampada en una esquina
del
vientre de hielo del cielo,
tú
sola
tú
fría.
Tú
rara.
Acaso
revelando ...
Pero
no, que no, tú no.
En
pleno día, puta.
Definitivamente
vete,
demente cuerna blanca.
Te
temo y te niego,
con
el pulgar te eclipso,
diurna
luna
equivocada.
|