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Fondo del jardín
(Nana del violador que mira a su víctima)
Más,
una
reunión más profunda, más adentro.
Quién
dice que fui el primero.
Llegar
con las cruces suficientes
a
los sótanos anómalos
del
cuerpo vivo en tu cuerpo.
Sólo intenté
explicarte que las arterias
alimentan de sangre los parques del pensamiento
sólo quise que el
microbio de la confianza
te infectara sin
dañar el caliente reloj del pecho.
Tu
vientre hecho camino
quiero y pido si es posible.
Pido y quiero.
Ya sé que no fue,
cielo, un pasatiempo de espumas
no pudiste apartarme
del caracol de tu centro
yo te construí el
poema royendo con las hélices
rasantes desordenadas
del deseo.
Más,
más adentro, una fuga sin ventanas,
pulso y vida en la guarida de los ciegos.
Que se sepa de rincones y oleajes. Quiero y pido
los velámenes solemnes de la carne maniobrando
por
los fúnebres pasillos construidos mar adentro.
Extrayéndote el aullido
de la piel cogida viva
te forjé las perlas
del sudor como el herrero
te supiste sitiada
por ejércitos de bocas
¿oías el fragor de
la ofensiva de los besos?
Más
adentro, sin zapatos,
si es posible, quiero y pido,
más adentro, sin recelos.
Asaltar y avasallar desde la tierra
con la fiera dibujada en mi garganta
inquietar
y remover en el subsuelo de tu siesta,
depredación
, depredación con el permiso de tu pecho.
Quisiste escapar
resbalando por glaciares insalivados,
buscar dentro del
organismo
la luz del embarcadero
conspirabas esa conmovedora
huida
kilómetros caverna
abajo contra el hielo
Al
fin hallaste las deshoras
del
deshombre que yo no quiero.
Ahora
quiero morir:
carecer
ante tu sombra de mi sombra
y
no saberlo.
Hacia el fondo de
la región donde lluviosamente existo
garganta abajo,
ley de la catarata
quisiste huir, pero
encontraste mi sede primitiva
donde las aguas se reúnen y resuenan cañerías adentro
el fondo de un jardín
inevitable y circular
un núcleo de caparazones
antiguos y de huesos.
Nada
queda de los dos. Felicidades.
Te
observo un instante más y doy la vuelta.
Pero
quién dice que fui el primero.
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