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Veredicto
Porque Alberti.
Númenes
extraños pasaron páginas.
sentí
como un vaivén de lo absoluto,
sus
hélices hambrientas quisieron navegar,
leer
en el fondo del ojo,
descubrir.
Gigantes
y destructivas, laceraban y quemaban.
Pero
pedí seguir.
De
mis ojos,
corales sargazos ranas.
De
mis labios,
susurros palabras
gritos.
De
mis telas más últimas,
razones silencio
amenazas.
De
mi vientre brotaron peces
ciegos,
de mi espalda branquias,
de
mi ombligo un esqueleto.
De
mi cerebro
la
secreción dudosa
de
cualquier
expectativa
mal
digerida, y
luego
nada.
Númenes
torcidos, o cansados
cerraron
páginas.
Sentí
trances de vuelos
brutales,
o exasperados. Prisas.
Alas.
Malditos,
huyeron
dejándome
aquí, a Solas
con
un veredicto inmenso de estadios
y
regiones absolutas mías
en
llamas
en
llamas
en
llamas.
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