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Latino
Latino, te conocí cuando naciste,
estuve presente a tu llegada al mundo,
fuí testigo de tu primer llanto
y de tu primera luz,
compartí tu aire
y tu primer rayo de sol,
allá en los Andes infinitos,
allá en los campos tropicales
en las pampas, desde el río hasta la sierra,
allá en la inmensidad de los llanos orientales.
Traías en tu alma la libertad de mas de un siglo,
y el espíritu guerrero de tu ancestro,
naciste en la sencillez de tu pobreza
en cuna de hierba, a la sombra generosa
de un palmar,
bajo la luz ardiente del sol, o a la orilla del mar.
También naciste rico
en tu entorno de seda y tul,
en tus manos cuchara de plata
y cuna vestida de rosa y de azul.
A tu inocente oído llegó el cantar de cumbia,
en tus noches de infante te arulló la abuela
con las notas sencillas de un bambuco,
o las letras tristes de un pasillo.
En medio del bullicio de la Nochebuena
con la dulce timidez de su alegría,
tu madre te dormía canturreando
la nítida canción de un villancico.
Latino,
en tu párvula existencia
sencilla o complicada,
tenias todo o no tenias nada.
Pasaron los días y los años
y con la adolecencia
llegaron y se fueron los primeros sueños.
Tu tierra, tu madre tierra
te relegó al olvido
y aquel reinado de niño
duró tan poco como duró tu nido.
Ahora te encuentro, latino viajero
de rostro nuevo,
ahora que luchas con la tierra y con el mar,
extraes la piedra de canteras seculares,
levantas carreteras perennes milenarias,
construyes edificios, puentes
y mansiones indeferentes.
Te he visto cuando a la tierra has caído
y contra la tierra endurecida has quebrado
tus huesos y tus ensueños.
Tus manos duras siembran, limpian
labran o pintan,
perforan las entrañas de la tierra
para tender la via del tren,
tus hombros llevan cemento
hierro y leña, hasta las puertas del mar.
Latino, bajo tu bandera nueva
mas allá tambien has ido
hasta el otro lado del mar,
y tu sangre has vertido
héroe desconocido,
y has entregado tu vida
a cambio de la libertad.
Y cuando miras a la que fue tu tierra,
tu ciudad, tu calle y tu vecindad deshabitada,
se las llevó el olvido, se las llevó la nada,
ya no existen ni tus parientes,
ni aquellas gentes
de los recuerdos de tu niñez.
El olor de la caña dulce
y el cantar de las chicharras crepusculares
de aquellos años de los recuerdos
tambien se han ido.
Otros cantares indecifrables,
otras aromas y otras personas
se apoderaron de tus lugares.
Latino amigo,
tu niñez, tu memoria
y tu juventud se las llevó la historia.
Tu tierra bendita de aquellos tiempos
con tus amigos y tus parientes
ya no te espera,
amigo no eres el mismo
eres de ayer eres de afuera.
Los cantares de las guabinas
los pasillos y los bambucos
también se han ido,
los remplazaron los estruendos de los cañones,
los lamentos y los sollozos
de las mujeres que ha estas horas
lloran sus hijos y sus esposos.
La abuela esta triste, su canto
esta mudo, su niño se ha ido
la casa esta sola,
la madre vacia.
Latino amigo
allá en mi tierra,
allá en tu tierra, tu tierra amada
el agua de los arroyos no es agua clara,
la tierra, la tierra madre esta ensangrentada.
Amigo eres semilla, esperanza,
eres futuro, eres bandera,
y de tu semilla florecerá
el árbol de tu genealogía.
Aquí en tu nueva existencia,
aquí en tu tierra adoptada,
plantarás el árbol de tu descendencia,
naceran mis hijos, naceran tus hijos,
los hijos de nuestros hijos
poblaran la tierra,
y esta tierra patria para ellos
será su propia patria.
Latino amigo,
en esta tierra privilegiada
descansarán tus huesos, tu sangre
será la fértil savia de la arboleda,
florecerán los frutos de nuestra raza
y de nuestra historia,
y allá desde la eterna gloria
de tu infinito
verás tu estirpe cumplir tus sueños.
Latino,
si algún día te ví nacer,
y el recuerdo de tu gloria de infante
aun me enternece,
ahora el destino y mi vocación
me han puesto en tu camino
latino
para verte morir.
Te iras como se fueron todos,
los que te amaron,
los que te odiaron y te discriminaron,
pero no morirás
latino amigo
habitaras en cada rama
en el amanecer azul de cada mañana,
tu corazón quedará en tu raza,
tu cerebro en el legado de tu historia,
y tu alma en los frutos de tus tradiciones.
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