Qué es Estandarte | Sugerencias | Política de privacidad | Nos recomiendan | Boletín gratuito
  LEER
 · Poesía
 · Relato
 · Novela
 · Ensayo
 · Teatro
 · Tesis
 
  CRÍTICA
  CONCURSOS
 · Regalos y sorteos
 · Certámenes
 · Nuestro patrocinio
 
  PUBLICAR
 · Formulario
 · Tarifas
 
  RECURSOS
 · Enlaces
 · Guía de editores
 · Propiedad intelectual
 · Otros
 
  TIENDA LIBROS
  FOROS
  BOLETÍN
 · Altas y bajas
 · Últimos boletines
 
  PARA EDITORES
  PUBLICIDAD
 · Tarifas y ofertas
 · Intercambio de banners

 

  LEER Relato  

Miguel León Burgos


Capítulo VI

 

Una actividad inusitada comenzó desde aquella mañana, Delvia acompañada por sus compañeros, se colocó frente a los comandos de sus ordenadores y comenzó una ingente tarea de introducirse en todos aquellos programas que necesitaba para dar órdenes. Ante los ojos asombrados de sus acompañantes, sus manos revoloteaban sobre los teclados y de inmediato comenzó a dar unas órdenes, y los que las recibieron pudieron comprobar que eran auténticas, se estaba utilizando las contraseñas auténticas y comenzó en aquella prisión del Combinado del Este y otras, la liberación de un grupo de presos, que al recibir la noticia, chillaban, gritaban y soltaban gritos de entusiasmo. ¡Ya eran libres!.

En cuanto Jacinto y sus compañeros tuvieron la noticia de que aquellas órdenes habían sido cumplimentadas, no tardaron nada en ponerse en contacto con varios coches que pertenecían a Arencibia para que fueran a recoger a los indicados amigos de celda. Y aquella salida de un gran grupo de presos, movilizó a la gente, que de inmediato fueron a las cárceles para conocer que era lo que estaba pasando. Y en las mismas prisiones, no daba pie con bola, les estaban llegando las ordenes del mismo Ministerio del Interior, que era prioritario la liberación de un grupo determinado de presos. Nadie podía suponer lo que en realidad estaba pasando, todo lo daban por bueno. Se daban gritos a Fidel, a la revolución, todos estaban satisfechos, menos los que quedaban en las cárceles.

Pero ese era un tema que al grupo de Jacinto no preocupaba, lo primordial era que los que ellos necesitaban estaban libres y pronto, el grupo seleccionado para dar la gran campanada, estuvo junto en casa de Violeta y luego de los consabidos abrazos y felicitaciones, era el momento de entrar en materia. Y Jacinto, dirigiéndose a sus ex compañeros de tribulaciones, con un gran misterio quiso explicar en que iba a consistir lo que él denominó “El Gran Golpe”.

-Amigos, hoy estamos aquí reunidos para dar comienzo a algo que nunca antes pudo suponerse que pudiera ocurrir en Cuba – guardó unos instantes de silencio antes de proseguir – he estado muchos meses planeando que algo se debía hacer. Para ello he contado con unos colaboradores que nos van a ayudar a conseguir nuestros propósitos. Claro que en esos colaboradores entran ustedes. Voy a presentar a todos y así podréis sacar vuestras conclusiones

Guardo unos instantes de silencio y continuó.

-Para el proyecto que pretendo hacer, nos era necesario gente preparada para cada situación. Así que os presento a Violeta, mi novia, es ingeniera química, Delvia que es ingeniera informática, gracias a ella estáis libres. Fran Llorens que ha venido de España con unos artilugios que nos permitirán hacer nuestro proyecto mucho más fácil. Y qué decir de mis compañeros que tantos meses han compartido mi encierro y que nos pueden ayudar a solucionar algunos puntos que también nos facilitaran nuestra tarea. Veréis, primero el que veis aquí - dijo señalando a Orlando Arencibia – es taxista, tiene varios vehículos, es primordial su ayuda. Raúl Zapata, mecánico de coches, nos sacará de algún apuro. Roberto Fraga, panadero. Y ahí tenemos a Guillermo Cortazar, impresor, tiene varias imprentas clandestinas, que nos ayudarán a preparar folletos en contra de lo establecido y que pueden ayudar a aumentar la confusión. José Morante, que trabajó en telefónica, importante su contribución. Manuel Gracia, que ha ocupado altos cargos en el Ministerio del Interior, y el último José Ladrían, que estuvo en el Ministerio de Educación, ¿Qué os parece?.

Qué podían decir todos, eran un equipo y estaban dispuestos a todo para llevar a cabo sus fines, liberarse al fin de la opresión... ¿No?.

Pero no todo iba a ser tan fácil, había muchos cabos sueltos que había que aclarar. ¿Qué iba pasar con las familias de todos ellos?...

Al final no hubo problema, todos ellos daban por bueno lo que pudiera ocurrir y aceptaron los inconvenientes para que hubiera un cambio. Necesitaban saber cuales eran, pero el grupo no abrió la boca, no fuera que todo se fuera al traste y entonces, entre todos se elaboró un gran plan. Primero se debían tener todos los aparatos, mecanismos o lo que fuera, en condiciones de actuar. Se debía considerar la seguridad de todos y cada uno de ellos, una vez comprobados todos los detalles, aquel grupo de entusiastas, dio el visto bueno y...

Allí comenzó la nueva historia que parecía que no, pero iba a traer de cabeza a los que integraban al grupo de Jacinto... Cuando estaba a punto de conformarse todo, sucedió algo que de momento truncó sus planes. ¿Cómo podían imaginarse que iba a intervenir en aquellos planes tan imaginativos, precisamente Montoya?...

Éste estaba al tanto de todo, para eso estaba informado de cuanto sucedía a su alrededor. Siempre imaginó que algo se estaba tramando y su obligación era abortar cualquier probable problema que pudiera surgir contra del régimen. Él intuía algo que no podía precisar. ¿Qué era?...

Sin pensarlo mucho, Gabriel Montoya, imaginando por donde iban a venir los tiros, trató de indagar el lugar donde se estaba preparando ese algo indefinible. Había recibido muchos informes, y teniendo un punto de referencia, en un momento se dirigió a casa de Violeta, lugar donde se estaba produciendo la reunión y cuando entró en la casa con el ánimo de resolver de un plumazo toda aquella supuesta conspiración, tuvo un encuentro que no se esperaba. Caras desconocidas le miraron con desconfianza, pero lo que le sacó de situación, fue que alguien muy conocido estaba al frente del grupo, era Fran, que con cara de poco amigos, de repente le espetó...

-¿Qué vienes a hacer aquí? Esto es una reunión familiar y de amigos. ¿Qué es lo que quieres? - preguntó en tono desabrido - ¿Recuerdas lo que me debes?...

Montoya se sintió desarmado ante la pregunta de su amigo. Escuchó algo que lo dejó perplejo. Él sabía que estaba en deuda con él, pero no esperaba que se le recordara en aquel momento lo que había sucedido hacia mucho tiempo atrás, y entonces Fran le precisó.

-En estos momentos no quiero que elijas entre tus obligaciones y lo que son tus principios. Ahora, pensamos que el futuro de tu patria está en manos de gente que confía en la justicia y nosotros queremos que la justicia sea igual para todos. ¿Qué piensas hacer?. No hacemos nada ilegal, estamos teniendo una reunión de amigos y nada más. ¿Qué piensas hacer, detenernos? ¿Llenar todas vuestras las cárceles con gente como nosotros?...

Montoya no tuvo respuesta, de momento calló y quedó a la expectativa, se quedó mirando al grupo y no respondió. Se quedó quieto sin moverse y en vista de que todas las miradas estaban fijas en él, respondió con voz temblorosa.

-Bueno, si en estos momentos estoy aquí, no es como enemigo vuestro, sino como amigo. Imagino que Fran os habrá contado algo que hace tiempo pasó y que estoy en deuda con él. Si no es así, quiero deciros que le debo la vida y eso, nunca se lo podré agradecer bastante. No quiero hacer larga esta presencia mía en esta reunión de amigos, pero puedo aseguraros que no es como enemigo. Puedo deciros que me siento identificado con vuestras ideas...

Fue interrumpido por Fran que le preguntó bruscamente.

-¿De donde sacas esas ideas que aquí estamos tramando algo?. Ves que esta es una reunión de amigos y estamos hablando de cosas nuestras. ¿Puedes explicar eso?...

-Mira. Bueno, miren ustedes. Yo pertenezco a la Unidad Especial de Seguridad, ahora ya no es ningún secreto. Y como es natural, seguimos paso a paso lo que los ciudadanos y los que nos visitan hacen en este país. Sabíamos de la llegada de Fran a Cuba y nos intrigó su viaje, no era de placer, no era de vacaciones, así que nuestra Central se preguntó ¿Por qué?. Quiero aclarar que los dos combatimos en Angola, y en el Ministerio de Guerra, existía la sospecha de que Fran, cuando fue hecho prisionero por los Sudafricanos, había revelado secretos de las fuerzas que componían los efectivos cubanos en aquella lucha. Según los informes, aquella información, hizo suponer que la retirada en su momento de las fuerzas cubanas se debió a esas revelaciones. Yo estaba seguro de la integridad de mi amigo y compañero de lucha, así que en cuanto tuve la certeza de que él no había sido el delator, me puse a investigar y supe que el traidor había sido el comandante del grupo y de inmediato lo exculpé. Me sentí utilizado, pero ahora, en estos momentos, estoy con él. Estoy con ustedes. No tienen nada que temer...

Aquella confesión hizo que los ánimos se relajaran y que el ánimo de todos aceptara aquellas explicaciones, aunque quedaban ciertas dudas en el ambiente. Entonces, Fran dirigiéndose a Montoya le apremió.

-Montoya, aceptamos tus explicaciones, entendemos tu actitud, pero no dejaras de suponer que en el ánimo de todos nosotros, puede existir la sospecha de que alguien como tu, afecto al régimen que en estos momentos hay en la isla, nos cuente eso. ¿Hay algo detrás de tus afirmaciones?.

-No, no las hay. Estoy con vosotros, deseo que la paz y prosperidad llegue a Cuba cuanto antes y eso no es posible por ahora, tal como están las cosas. Esto debe cambiar y tiene que ser cuanto antes. Pero... ¿Cuál es la mejor vía para hacerlo?... Yo no tengo la respuesta, pero algo debe hacerse ¿No?.

El grupo quedó pensativo, ¿Debían confiar en él? ¿O bien echarlo de allí y ver que es lo que podía pasar?...

Optaron por la primera opción, se iban a poner en sus manos, pero todo estaba tan a la vista que no pudieron imaginar que alguien como Montoya, comandante de las fuerzas del régimen, pudiera hablarles tal como les había hablado. Él también estaba en sus manos, ya que habían grabado la conversación y tenían pruebas de cuales eran sus pensamientos. Así que se relajaron y le invitaron a que los acompañara en sus deliberaciones. Nada había cambiado, cada uno en su sitio, esperaron a que Jacinto les explicara, no sin ciertas reservas, cuales eran sus planes inmediatos. Y éste habló.

-Bueno, tenemos a un miembro más de nuestra pequeña conspiración – dijo señalando a Montoya – espero que no nos defraude y que podamos contar con él para llevar a efecto nuestros planes.

Viendo que éste afirmaba con la cabeza que era uno más del grupo, la sesión de organizar el complot, se llevó a cabo sin consecuencias inmediatas. Ahora era cuestión de establecer un plan de prioridades y ante el asombro de quienes le escuchaban, que no podían creer lo que estaban oyendo, guardaron un silencio absoluto. Aquello era en realidad no una bomba, era un gran bombazo y dentro de sí, cada uno de ellos sintió un escalofrío y aguardo a conocer más detalles. ¿Cuál era aquel plan tan atrevido y original?... Jacinto sabiendo el impacto que había producido en sus compañeros de grupo, aguardó sonriente unos instantes antes de proseguir su propuesta, siguió diciendo.

-Veréis, todo este entramado tiene que estar muy bien planificado, al segundo, un error por parte de alguien, puede dar al traste con toda la operación. Yo he pensado, ya que cada uno de vosotros tiene una tarea específica que hacer, y de acuerdo con los medios específicos que domina o tiene contactos para llevar a cabo su misión, así que para no comprometer a nadie, lo que vamos a hacer es que voy a tener con cada uno de los interesados una reunión, estableceré con él unas premisas y cada dos días, podemos tener una reunión conjunta para explicar como van las cosas ¿Qué os parece?.

Todos a una dieron su conformidad, estaban de acuerdo en que debían extremarse las precauciones y así tener la seguridad de que todo el plan se llevaría a cabo sin problemas. Una de las más intrigadas era Violeta, ya que su novio nada le había transmitido de aquel ambicioso plan. Esperó a que acabara la reunión para dirigirse a él y preguntarle.

-Jacinto me has dejado de piedra. No podía suponer yo, que tenías en mente ese, ese... ¿Cómo decir? Ese magnífico plan. ¿Lo tienes bien pensado? ¿No te estarás equivocando?...

-Pues más bien que no, lo he meditado mucho, he repasado una y mil veces cada detalle por mínimo que pudiera parecer, y tengo el convencimiento de que va a salir bien, muy bien. Puedes estar segura. Nadie se espera lo que va a pasar y ya verás como traspasa nuestras fronteras de una manera inusitada.

-Ya, ya, y que lo digas. Bueno, y... ¿Cuál es mi misión? Me la imagino pero dímela, me tienes en ascuas.

-Violeta, quiero advertirte que lo que vas a hacer es sumamente peligroso, si ves que no puedes hacerlo, dímelo, para tratar de encontrar otra vía que no te comprometa.

-No te preocupes, si se puede hacer, por mi parte no hay ningún problema en hacerlo. Siempre y cuando no se salga de mis competencias.

-Nada de eso, es fácil de preparar y he estado pensando en varias alternativas. Quiero saber tu opinión como experta. Verás, necesitamos por lo menos tres o cuatro tipos diferentes de explosivos. Uno de ellos, debe ser dinamita gelatinosa del tipo especial 90 BN o 75 BN, o bien, algo similar, necesitamos que haga mucho ruido donde lo vayamos a colocar. He pensado también en la pólvora negra, necesitamos que haga ruido y humo y una de mis preferencias es la Goma 2, fácil de transportar y de pequeño tamaño. ¿Qué te parece?.

-Bueno, todo se puede hacer, aunque sabes que hay restricción de algunos productos. Pero si quieres saber mi opinión, pueden haber otras alternativas, Nitrato amónico o Yoduro amónico. Fáciles de elaborar y no hay problemas para conseguir los ingredientes. De los otros que has mencionado, no creo que haya tampoco problemas. Pero yo en vez de pólvora negra, utilizaría Clorato potásico. Tu decides...

-Bueno, no hay que complicarse mucho, necesitamos, ruido, humo y que el explosivo sea fácil de transportar. Lo que sí quiero concretar contigo, es que vamos a necesitar en un plazo de quince días, todo el material. ¿Podrás hacerlo? - Preguntó inquieto Jacinto.

-Por descontado, dalo por hecho. Lo que sí necesito saber son las cantidades.

-Violeta, en dos o tres días te lo diré. ¡Te quiero mi amor! Confío en ti.

-Zalamero, haces de mí lo que quieres.

Cuando Violeta se retiró, llamó a José Morante, que presto acudió a su llamada.

-Verás amigo Morante. Necesitamos de tu experiencia en telefónica, para que con tus contactos, puedas ir preparando lo que vamos a necesitar. Esto como comprenderás es muy delicado y debes tener presente tu seguridad y de los que puedan colaborar contigo. Vamos a necesitar equipos de escucha en algunos sitios muy especiales. Es necesario saber en cada momento que mensajes reciben los departamentos que debemos espiar y cuando llegue el momento, derivar líneas para producir una gran confusión. ¿Puedes hacerlo?.

-Desde luego que sí – respondió Morante – no hay problema, tengo los contactos necesarios para llevar a cabo mi misión. Confía en mí.

-Desde luego que lo hago. Me alegra tenerte a nuestro lado. ¡Gracias!.

-Siempre a tus órdenes.

Seguidamente, llamó a Arencibia y a Zapata, eran los hombres adecuados para llevar a cabo otra parte del plan. Contaba con ellos, ya que el primero tenía taxis de su propiedad y el otro compañero, era un buen mecánico de coches.

-Amigos, el plan es el siguiente, necesitamos tener a nuestra disposición vehículos seguros y que puedan llevar a nuestra gente donde los necesitemos. ¿Podemos contar con vosotros?.

-Nos tienes a tu disposición, puedes contar no sólo con mis coches – respondió en nombre de los dos Arencibia – podemos contar con un buen grupo cuando los necesitemos.

-Pero ¿Son gente de fiar? – preguntó interesado Jacinto.

-Por descontado que sí, son familiares y muy amigos, harán lo que les digamos.

-Vale, conforme. Contamos con vosotros...

Seguidamente, Jacinto llamó a Guillermo Cortazar, el impresor, cuando éste llegó a su lado le preguntó si podían contar con él para una de las misiones más importantes.

-Jacinto, en este plan, estamos metidos todos, puedes contar conmigo para lo que deseéis mandar.

-Verás, vamos a necesitar de tus servicios para que imprimas unas octavillas con un mensaje que te diré en su momento. Van a ser en gran cantidad. Sé que hay problemas con la adquisición de papel, pero espero que lo podamos solucionar. Ya me he puesto en contacto con unas personas que me han asegurado que no habrá problema para tener el papel que necesitemos. ¿Podrás hacerlo?.

-Ya te he dicho que sí, mi imprenta es vuestra imprenta. Tengo muy buena gente que me respeta y saben trabajar. Confío en ellos.

-Vale, me gusta eso. Ya te avisaré en cuanto tenga todo listo.

Seguidamente llamó a José Ladrían, que cuando estuvo a su lado Jacinto le explicó cuál era el plan del cuál dependía gran parte del éxito de lo que estaban proyectando.

-Compañero José, contamos contigo y quiero manifestarte que tu participación de lo que tenemos entre manos, es primordial, puedo decirte que es muy importante. Sabemos del trabajo que tuviste en el Ministerio de Educación y tu saber de ese estamento, es el que nos va a permitir cumplir gran parte de lo que proyectamos. Dijiste en la cárcel que tenías muchos amigos en el Ministerio y que si en algún momento los necesitaras, podrías contar con ellos ¿No es asÍ?.

-Sí, eso dije y lo confirmo. Tengo grandes amigos y si les pido un favor, sé seguro que me lo harán. ¿Cuál va a ser mi misión?.

-Todo el plan estriba, en que se debe coordinar muy bien cada detalle para llevar a efecto lo que en un momento tenemos que hacer, vamos a necesitar que a una orden nuestra, en el momento preciso, todos los colegios, institutos y centros de enseñanza, tales como el Jesús Garay León, Camilo Cienfuegos, Vladimiro Lenin, el Simón Rodríguez, José Martí y otros tan importantes como esos, den suelta a todo su alumnado y éste salga a las calles para producir confusión, un gran caos en el tráfico y en unas calles muy concretas. ¿Podrás hacerlo?.

-No habrá problema, puedes contar con ello – respondió sonriente Ladrían – en cuanto tengáis listo el momento, se hará.

-Gracias, José, sabía que podíamos contar contigo. Envíame a Fraga.

Cuando éste estuvo a su lado, Jacinto, que le había tomado mucho cariño, le explicó cuál iba a ser su participación.

-Hemos pensado lo muy importante que va a ser tu misión – precisó Jacinto – todos sabemos como están las cosas en la calle. Faltan alimentos y sobre todo pan, pues ahí entras tú. Necesitamos que en una fecha determinada, tu gente pueda salir a la calle a repartir pan a mansalva, por los barrios, por las calles, a quién demande pan. Se repartirá gratis y no te importe la cuestión del dinero que pueda costar eso, cobraras todo. Pero quiero que sepas que cuento contigo para que tu acción, ayude en gran manera a que nuestro proyecto, que es el proyecto de todos, tenga éxito. ¿Contamos contigo?.

Fraga agradeció con un abrazo que contaran con él y la forma como le había hablado Jacinto, le daba a entender que su parte era muy importante y eso le había emocionado, y respondió.

-Podéis tener la seguridad de que no fallaremos, mi familia y yo estamos a vuestra disposición, trabajaremos para tener listo el pan para cuando nos deis la orden.

-Gracias, amigo Roberto, sabíamos que eras muy importante para llevar a cabo el plan, y tus palabras me demuestran que yo no estaba equivocado.

Quedaban tres personajes que entrevistar para dejar el círculo completado, Delvia, Fran y el comandante Montoya. Este pequeño grupo, quiso Jacinto tenerlos reunidos para concretar cosas muy específicas y deseaba que Montoya estuviera presente, para saber si podían confiar en él o no. Estaba convencido de su buena voluntad, pero quería confirmarla. Así que cuando todos se fueron, se reunieron los cuatro en una pequeña habitación y entonces Jacinto se dirigió a Gabriel y le preguntó.

-Bueno, amigo Montoya, me imagino que sabes donde te vas a meter, toda esta gente confía en que tu vas a colaborar con nosotros, yo estoy convencido. Quiero manifestarte que al principio tuve mis dudas, pero ya he hablado antes con Fran y este garantiza tu sinceridad. Queremos contar contigo, estás a tiempo de retirarte si lo deseas, pero si no lo haces ahora, luego va a ser tarde para hacerlo. ¿Qué dices?.

Montoya estaba un poco emocionado, porque aquella gente estaba confiando en su buena voluntad y deseos de colaborar. Si él hubiese querido en su momento, hubiera dado al traste con todo aquel descabellado proyecto. Pero realmente era un acicate para él, que sí deseaba que las cosas cambiaran en Cuba, era un reto y deseaba de corazón colaborar y así se lo hizo saber.

-Sé que me he puesto en vuestras manos, no me considero un traidor a mi patria, ya que si este arriesgado plan se lleva felizmente a cabo, todo va a cambiar para nuestro país. Sé que arriesgamos todos mucho, en ello incluso van nuestras vidas, pero pienso, luego de haber escuchado un esbozo de este proyecto, por lo increíble que parece, que va a salir bien. Es una empresa arriesgada, nos jugamos mucho, pero vale la pena. Podéis contar con mi colaboración en todo momento y os aseguro que de buena fé.

Jacinto y sus compañeros le habían estado escuchando atentamente y la sonrisa de satisfacción de todos ellos, era buena señal, sabían que podían contar con él y tenían en mente que su colaboración era muy, muy importante, casi decisiva, para lograr sus objetivos. Cuando Montoya preguntó a Jacinto, cuál iba a ser su participación, éste sonrió y respondió.

-Es muy importante tu colaboración, ya que podremos conocer los movimientos de las tropas, saber en cada momento qué es lo que piensan hacer, dónde podemos actuar con seguridad y en cada momento podremos conocer de primera mano, si nuestro proyecto va teniendo éxito. Con ello, facilitará que podamos ir relajando las actuaciones de nuestra gente y establecer nuevos parámetros de planes activos, para conseguir lo que todos deseamos. Un cambio sin traumas en Cuba. Sabemos que nuestro plan es inusitado y temerario, pero tenemos confianza en que es el único medio para provocar esos cambios, no solamente en Cuba, sino en otras partes del Continente Americano. ¿No lo ves así?.

Montoya afirmó con la cabeza, entendía lo que Jacinto le estaba diciendo, aunque en su interior tenía algunas dudas, pero había dado el paso y no era hombre que se volviera atrás de las decisiones que tomaba. Viendo que no tenían nada más que añadir, decidió despedirse, quedando como habían concertado en reunirse en dos días. Se retiró, quedando en aquellos momentos Jacinto, Delvia y Fran, tenían otros asuntos que hacer frente, de suma importancia, prácticamente en ellos tres iba a recaer el peso de la operación.

-¿Qué os a parecido la entrada de Gabriel en el grupo? – preguntó Jacinto.

-Creo, que ha sido sincero en todo lo que ha dicho. Desea como todos nosotros que haya un cambio aquí en Cuba y en sus manos está que con su colaboración nos va a ser más fácil lograrlo – respondió Delvia.

-Y tú ¿Qué opinas? – inquirió Maqueda dirigiéndose a Fran.

-Yo creo que podemos contar con él. Sabe que hemos grabado toda la conversación y eso es muy peligroso para su seguridad. Aparte os digo, que lo conozco algo y sé que es un hombre de palabra. Debemos confiar en su ayuda.

-Bueno, me alegra que los dos penséis así, confiemos en nuestra suerte. Ahora vamos a lo nuestro. Quería informaros a los dos lo siguiente, en la cárcel estuve conversando con varios compañeros, algunos de ellos pertenecientes a células anarquistas, expertos en explosivos, me facilitaron algunos datos que he transmitido a Violeta sobre los tipos que pienso nos interesan, ella también sugiere algunos otros, lo importante de esto, es que unos u otros los podremos tener en quince días. Os digo esto, porque tenemos encima la fecha tope para que podamos actuar. Todo lo que vamos a hacer en principio es una maniobra de distracción, lo siguiente es en realidad el núcleo del gran plan.

-¿Y por qué esa fecha tope? - Preguntó Fran.

Jacinto se los quedó mirando a los dos, con una sonrisa que iba de oreja a oreja y explicó.

-El día antes a la fecha que tengo prevista, un gran envío de dinero desde el Banco Central de Cuba va a ir precisamente a la Cadeca de la calle Obispo. Ese va a ser nuestro primer objetivo, es la maniobra de distracción. Tengo todo previsto para que encaje cada grupo nuestro en un momento determinado.

-Pero ¿Cuál es mi papel en esto? - Inquirió intrigada Delvia.

-Pues el papel principal mi amor, el papel principal. Tú eres la que nos va a facilitar el gran caos en La Habana, la que nos va a abrir las puertas del éxito en todo este tinglado.

-¿Quieres explicar bien claro, cual es tu plan? – volvió a preguntar Fran.

Jacinto, regodeándose de la respuesta que iba a dar, se acomodó en su sillón, encendió con toda parsimonia un puro, aspiró con deleite el humo y sonriendo comenzó a dar la explicación de cuál iba a ser el “Gran Proyecto”.

-Mientras estaba en la cárcel, ya he comentado que he estado planificando algo, algo tan grandioso y atrevido, que a veces ni yo mismo me lo creía. Es tan sofisticado, tan, tan, tan... inusual, que en la cabeza de nadie que no seamos nosotros, puede creer que cosas así puedan suceder...

Jacinto, siguió fumando su puro, tratando de retardar los detalles del gran plan y viendo los ojos de pocos amigos que le estaban asaetando, se irguió en su asiento, acercó su cara a la de sus amigos y comenzó diciendo.

-¡Este es el gran plan! Prestad mucha atención, y que lo que aquí vais a oír, que no salga de vuestros labios nunca. ¿De acuerdo?...

Delvia y Fran, eran todo oídos, prestaban muchísima atención, no querían que se les escapara el más mínimo detalle, afirmaron con la cabeza y entonces, Jacinto explicó con todo detalle, aunque también se reservó unos datos que en realidad eran el núcleo principal del plan y era la colaboración de Violeta, pero eso no lo iba a revelar de momento. Con cara muy seria, les expuso las líneas generales del gran proyecto.

-Cuento con vosotros dos, para que todo nuestro grupo obtenga el éxito de lo que pretendemos hacer. Primero vamos a Fran. Siempre he contado contigo para que con tu experiencia y habilidades, nos prepararas todos los artilugios que en el proyecto íbamos a necesitar. Has cumplido, los tenemos todos, aunque no nos comentaste nada sobre los detonadores, los temporizadores usuales y los que pueden utilizarse por medio de teléfono. ¿Qué dices a eso?.

-Bueno, verás, no era cosa de explicar cada aparato, todo lo que podamos necesitar está aquí, todo, en perfecto estado y puedo asegurarte que con los medios que contáis aquí se pueden fabricar más si se necesitan. Lo más interesante es que si se precisan detonadores del tipo telefónico, no va a ser ningún problema. Puedes estar tranquilo. Todos los demás no fallarán.

-Me alegra oír eso, me estaba preocupando, todo depende de que se puedan cumplir con los detalles al segundo – respondió Jacinto.

-Puedo asegurarte que todo va a ir bien – aseveró Fran.

-Ahora quiero comentar algo sumamente importante, y es la colaboración de Delvia en este entramado. Vosotros dos sois los únicos que lo vais a conocer, esto es el gran secreto que tenía reservado para última hora. Quiero deciros que es, para ello he contado con la imprescindible colaboración de la sapiencia de Delvia, es nuestra pieza principal y os diré por qué - siguió diciendo, ante el orgullo de ella - es realmente la clave de todo, gracias a ella podremos hacer que el mundo se percate de que algo no funciona correctamente y al darlo a conocer, todos, absolutamente todos, van a requerir que las cosas cambien de como están ahora. Los dos sabemos que ella es una hacker, y de los mejores, tal como yo tengo entendido y que gracias a sus contactos puede hacer que una enorme red de “hackers” de todo el mundo, colabore en el sentido que hagan que todo vuelva a la normalidad. Francamente me es muy difícil dar una explicación, pero trataré de darla con palabras claramente entendibles. Tenemos delante lo que podríamos definir como algo inusitado, vamos a hacer que todo el mundo colabore para que en Cuba todo vuelva a la normalidad, y ¿Cómo?...

Esa era una pregunta un poco capciosa, ante ella, los dos oyentes quedaron a la expectativa, no podían suponer el tremendo alcance de aquella revelación y cuando Jacinto siguió con su monólogo, quedaron atónitos. Ante aquellas caras de asombro intentó aclarar cuales eran sus ideas, y en cuanto dio una clara explicación, aquello les pareció tan simple que...

-Vamos a suponer, bueno no vamos a suponer, va a ser una realidad. Delvia se pone en contacto, lógicamente con sus “compañeros hacker” en su manera usual, con sus códigos secretos, y como una bomba, les explica que necesita su ayuda para llevar a cabo algo que puede revolucionar al mundo. ¿Qué pensáis que puedan esos hacker suponer? ¡Es un reto para todos ellos!. Me imagino que aceptarán ¿No es así Delvia?...

-Tal como lo estás exponiendo puedo asegurarte que cuento con todos ellos. ¡Sigue por favor!.

-Bueno, voy a exponer a groso modo las líneas de actuación de ese ingente grupo de hackers. Delvia a través de sus indicaciones, hace que esos grupos o individualidades, actúen de una forma concreta en un tiempo preciso en sus lugares de origen y que provoquen una hecatombe de información que haga que aquellos lugares en donde residan actúen de una manera precisa y contundente ante lo que ellos consideran inadecuado. ¿Qué puede suceder? – preguntó interrogante...

-Pues no sé – respondió Delvia y lo mismo hizo Fran - ¿Qué puede suceder?.

-Pero... ¿Qué no lo veis?. Veo que no llegáis al meollo del asunto. Esto es muy serio, tanto que a veces ni yo me lo creo. Tiene tanta trascendencia que... Bueno francamente no os lo puedo explicar, así que lo vamos a dejar esto hasta que llegue el momento preciso. Entonces os enteraréis.

-Vale, vale, no te pongas nervioso – replicó Delvia – vamos a calmarnos.

-Bien. Quiero aclararos que va a tener una gran trascendencia y que depende de lo que haga Delvia con sus contactos “hackers”. ¿Lo dejamos así de momento?...

-¡Bueno, si tú lo dices!... Sabes que los dos estamos contigo y que puedes contar con nosotros para lo que puedas necesitar. No hace falta que cuentes nada más, confiamos con tus decisiones. En cuanto todo lo tengas a punto, pues entonces...

-Vale, mejor es que por el momento quede algo en suspenso, así nadie tendrá que reprocharse nada en el futuro, en caso de que no salga todo bien, el único responsable seré yo, únicamente yo – terminó diciendo Jacinto.

Cuando aquella perorata acabó, la pareja salió un poco disgustada por no haber sabido qué había sido realmente lo que Jacinto tenía en su cabeza, pero aceptaban que quizá era mejor así, ya que ninguno de ellos podía saber lo que les iba a suceder en el futuro. Así que se retiraron a su nido de amor.

Cuando quedó solo Jacinto, quedó unos instantes pensativo, pero seguidamente estableció unas prioridades a las que había que hacer frente, y no eran pocas. Debía establecer qué hacer, quién debía de actuar, y sobre todo que el tiempo estaba en contra de lo que pudiera parecer, tenían poco tiempo y entonces, solo, sentado frente a la mesa en la que estaban los borradores de los planos donde debían actuar, con mano firme, con un plan estratégicamente definido, señaló lo que cada grupo de colaboradores iba a hacer.

Tenía pendiente la actuación de Violeta, tenía que concretar muchos puntos, así que reclamando su presencia, la llamó y no tardó mucho en presentarse esta. Cuando llegó, la hizo pasar y viendo la cara de preocupación de ella, la tranquilizó diciendo.

-Mi amor, no pasa nada, te he llamado porque en lo que yo tenía pensado, me faltaban algunos detalles, los cuales eran primordiales para llevar a cabo nuestros planes.

-¿De qué se trata? – Preguntó muy preocupada Violeta.

-Vale, no te preocupes, mi amor, en qué embrollo te he metido. ¿Verdad mi cielo?.

-No, rey mío, estamos en lo que estamos y lo principal es que todo salga bien, y que entre todos podamos lograr el cambio que deseamos. Bueno, dime, ¿Qué tengo que hacer?...

-El otro día hablamos de unos explosivos que vamos a necesitar. ¡Bien!, Te dije que necesitábamos, ruido, humo y que no hubiera peligro en su colocación, pues, según eso, lo que tienes que hacer es preparar lo que creas más conveniente para nuestros fines ¿No?. Puedes hacerlo ¿Verdad?.

-Claro hombre, claro. Ya he pensado en lo que nos puede interesar, siempre prepararé cartuchos rígidos de papel parafinado y en el caso de Goma 2, unos pequeños paquetes casi imperceptibles, que podrán llevarse sin ninguna preocupación. Sólo faltarán los detonantes o en algunos casos temporizadores. No va a haber problema. Pero... ¿Dónde pretendes colocarlos?...

-Bueno, hasta ahora es un secreto, aunque ya lo tengo previsto. En su momento lo sabrán los que tengan que colocarlos. No te preocupes de eso, nos hace falta tener el material y a partir de ahí, cada uno cumplirá su papel. ¿Te parece?.

-Claro, era solo una pregunta – replicó Violeta – pero... ¿No me puedes adelantar algo de esa misión?.

-Bueno, mi vida, ya lo sabrás. Tengo que concretar muchas cosas antes. Lo que necesito saber cuanto antes es que me asegures que podremos tener el material para la fecha que te he indicado. ¿Te parece?.

-¡Claro, mi amor! Esperaré a conocer los detalles cuando tú lo creas conveniente. Bueno, me marcho, te llamaré.

Cuando Violeta se hubo marchado, Jacinto estuvo analizando todos los planes que tenía previstos, cuando sin esperarlo, una llamada en la puerta le hizo dar un salto. Cuando la abrió, era Montoya, que con cara de satisfacción entró como un torbellino y le espetó.

-¡Tengo grandes noticias para vosotros! Te vas a alegrar.

-¿Qué noticias traes? – preguntó Jacinto.

-Pues verás, resulta que hace un par de horas me he encontrado con varios compañeros que pertenecían a la brigada 23, que comandaba Fran en Angola, he estado conversando con ellos y ¿ Sabes qué?.

-Pues no, que voy a saber, si no me lo dices...

-Se pusieron muy contentos al saber que Fran estaba en Cuba, y hemos quedado tener una reunión para cambiar impresiones. Según pude conocer, ellos también están disgustados de cómo están las cosas por aquí y puede ser que ellos colaboren con el plan ¿Qué te parece?.

-Pues no sé, tengo mis dudas. Sabes que cuanta más gente esté en el secreto... ¿Y tú, que opinas?...

-Puedo poner las manos en el fuego por todos ellos, son muy buena gente, valientes, aguerridos y hay algo que me interesó, entre ellos hay dos magníficos artificieros. Quieren que los ponga en contacto con Fran, desean coger una buena borrachera todos juntos y recordar el tiempo que estuvimos juntos en Angola. Así que si por tu parte no hay inconveniente, cuando tengamos la reunión, y cambiemos impresiones con ellos, si podemos captarlos para lo nuestro, pues tú decidirás...

-Bien, me parece bien. Pero tened cuidado con lo que habláis.

-Descuida hombre, descuida, iremos sobre seguro. Ya te llamaré, adiós.

Cuando se fue Montoya, Jacinto se quedó pensativo, aquello iba tomando caracteres inesperados. Dudaba si sería una buena idea incorporar más gente, pero la verdad es que el proyecto era tan grande, que iban a necesitar ayuda. Se quedó pensativo pero al mismo tiempo satisfecho, el asunto comenzaba a rodar...


 

 


  Obras de este autor

Intriga en La Habana

· Capítulo I
· Capítulo II
· Capítulo III
· Capítulo IV
· Capítulo V
· Capítulo VI
· Capítulo VII
· Capítulo VIII
· Capítulo IX
· Capítulo X
· Epílogo


· Critica esta obra
· Lee otras críticas

  Autores

  · Arévalo Cruz, Antonio
·
Eusse López, Luz Elena
·
León Burgos, Miguel
·
Loshuertos Caldentey, Luis

 

 

 


© Estandarte.com