| Capítulo VI
Una actividad inusitada comenzó desde aquella mañana,
Delvia acompañada por sus compañeros, se colocó
frente a los comandos de sus ordenadores y comenzó
una ingente tarea de introducirse en todos aquellos programas
que necesitaba para dar órdenes. Ante los ojos asombrados
de sus acompañantes, sus manos revoloteaban sobre los
teclados y de inmediato comenzó a dar unas órdenes,
y los que las recibieron pudieron comprobar que eran auténticas,
se estaba utilizando las contraseñas auténticas
y comenzó en aquella prisión del Combinado del
Este y otras, la liberación de un grupo de presos,
que al recibir la noticia, chillaban, gritaban y soltaban
gritos de entusiasmo. ¡Ya eran libres!.
En cuanto Jacinto y sus compañeros tuvieron la noticia
de que aquellas órdenes habían sido cumplimentadas,
no tardaron nada en ponerse en contacto con varios coches
que pertenecían a Arencibia para que fueran a recoger
a los indicados amigos de celda. Y aquella salida de un gran
grupo de presos, movilizó a la gente, que de inmediato
fueron a las cárceles para conocer que era lo que estaba
pasando. Y en las mismas prisiones, no daba pie con bola,
les estaban llegando las ordenes del mismo Ministerio del
Interior, que era prioritario la liberación de un grupo
determinado de presos. Nadie podía suponer lo que en
realidad estaba pasando, todo lo daban por bueno. Se daban
gritos a Fidel, a la revolución, todos estaban satisfechos,
menos los que quedaban en las cárceles.
Pero ese era un tema que al grupo de Jacinto no preocupaba,
lo primordial era que los que ellos necesitaban estaban libres
y pronto, el grupo seleccionado para dar la gran campanada,
estuvo junto en casa de Violeta y luego de los consabidos
abrazos y felicitaciones, era el momento de entrar en materia.
Y Jacinto, dirigiéndose a sus ex compañeros
de tribulaciones, con un gran misterio quiso explicar en que
iba a consistir lo que él denominó “El
Gran Golpe”.
-Amigos, hoy estamos aquí reunidos para dar comienzo
a algo que nunca antes pudo suponerse que pudiera ocurrir
en Cuba – guardó unos instantes de silencio antes
de proseguir – he estado muchos meses planeando que
algo se debía hacer. Para ello he contado con unos
colaboradores que nos van a ayudar a conseguir nuestros propósitos.
Claro que en esos colaboradores entran ustedes. Voy a presentar
a todos y así podréis sacar vuestras conclusiones
Guardo unos instantes de silencio y continuó.
-Para el proyecto que pretendo hacer, nos era necesario gente
preparada para cada situación. Así que os presento
a Violeta, mi novia, es ingeniera química, Delvia que
es ingeniera informática, gracias a ella estáis
libres. Fran Llorens que ha venido de España con unos
artilugios que nos permitirán hacer nuestro proyecto
mucho más fácil. Y qué decir de mis compañeros
que tantos meses han compartido mi encierro y que nos pueden
ayudar a solucionar algunos puntos que también nos
facilitaran nuestra tarea. Veréis, primero el que veis
aquí - dijo señalando a Orlando Arencibia –
es taxista, tiene varios vehículos, es primordial su
ayuda. Raúl Zapata, mecánico de coches, nos
sacará de algún apuro. Roberto Fraga, panadero.
Y ahí tenemos a Guillermo Cortazar, impresor, tiene
varias imprentas clandestinas, que nos ayudarán a preparar
folletos en contra de lo establecido y que pueden ayudar a
aumentar la confusión. José Morante, que trabajó
en telefónica, importante su contribución. Manuel
Gracia, que ha ocupado altos cargos en el Ministerio del Interior,
y el último José Ladrían, que estuvo
en el Ministerio de Educación, ¿Qué os
parece?.
Qué podían decir todos, eran un equipo y estaban
dispuestos a todo para llevar a cabo sus fines, liberarse
al fin de la opresión... ¿No?.
Pero no todo iba a ser tan fácil, había muchos
cabos sueltos que había que aclarar. ¿Qué
iba pasar con las familias de todos ellos?...
Al final no hubo problema, todos ellos daban por bueno lo
que pudiera ocurrir y aceptaron los inconvenientes para que
hubiera un cambio. Necesitaban saber cuales eran, pero el
grupo no abrió la boca, no fuera que todo se fuera
al traste y entonces, entre todos se elaboró un gran
plan. Primero se debían tener todos los aparatos, mecanismos
o lo que fuera, en condiciones de actuar. Se debía
considerar la seguridad de todos y cada uno de ellos, una
vez comprobados todos los detalles, aquel grupo de entusiastas,
dio el visto bueno y...
Allí comenzó la nueva historia que parecía
que no, pero iba a traer de cabeza a los que integraban al
grupo de Jacinto... Cuando estaba a punto de conformarse todo,
sucedió algo que de momento truncó sus planes.
¿Cómo podían imaginarse que iba a intervenir
en aquellos planes tan imaginativos, precisamente Montoya?...
Éste estaba al tanto de todo, para eso estaba informado
de cuanto sucedía a su alrededor. Siempre imaginó
que algo se estaba tramando y su obligación era abortar
cualquier probable problema que pudiera surgir contra del
régimen. Él intuía algo que no podía
precisar. ¿Qué era?...
Sin pensarlo mucho, Gabriel Montoya, imaginando por donde
iban a venir los tiros, trató de indagar el lugar donde
se estaba preparando ese algo indefinible. Había recibido
muchos informes, y teniendo un punto de referencia, en un
momento se dirigió a casa de Violeta, lugar donde se
estaba produciendo la reunión y cuando entró
en la casa con el ánimo de resolver de un plumazo toda
aquella supuesta conspiración, tuvo un encuentro que
no se esperaba. Caras desconocidas le miraron con desconfianza,
pero lo que le sacó de situación, fue que alguien
muy conocido estaba al frente del grupo, era Fran, que con
cara de poco amigos, de repente le espetó...
-¿Qué vienes a hacer aquí? Esto es una
reunión familiar y de amigos. ¿Qué es
lo que quieres? - preguntó en tono desabrido - ¿Recuerdas
lo que me debes?...
Montoya se sintió desarmado ante la pregunta de su
amigo. Escuchó algo que lo dejó perplejo. Él
sabía que estaba en deuda con él, pero no esperaba
que se le recordara en aquel momento lo que había sucedido
hacia mucho tiempo atrás, y entonces Fran le precisó.
-En estos momentos no quiero que elijas entre tus obligaciones
y lo que son tus principios. Ahora, pensamos que el futuro
de tu patria está en manos de gente que confía
en la justicia y nosotros queremos que la justicia sea igual
para todos. ¿Qué piensas hacer?. No hacemos
nada ilegal, estamos teniendo una reunión de amigos
y nada más. ¿Qué piensas hacer, detenernos?
¿Llenar todas vuestras las cárceles con gente
como nosotros?...
Montoya no tuvo respuesta, de momento calló y quedó
a la expectativa, se quedó mirando al grupo y no respondió.
Se quedó quieto sin moverse y en vista de que todas
las miradas estaban fijas en él, respondió con
voz temblorosa.
-Bueno, si en estos momentos estoy aquí, no es como
enemigo vuestro, sino como amigo. Imagino que Fran os habrá
contado algo que hace tiempo pasó y que estoy en deuda
con él. Si no es así, quiero deciros que le
debo la vida y eso, nunca se lo podré agradecer bastante.
No quiero hacer larga esta presencia mía en esta reunión
de amigos, pero puedo aseguraros que no es como enemigo. Puedo
deciros que me siento identificado con vuestras ideas...
Fue interrumpido por Fran que le preguntó bruscamente.
-¿De donde sacas esas ideas que aquí estamos
tramando algo?. Ves que esta es una reunión de amigos
y estamos hablando de cosas nuestras. ¿Puedes explicar
eso?...
-Mira. Bueno, miren ustedes. Yo pertenezco a la Unidad Especial
de Seguridad, ahora ya no es ningún secreto. Y como
es natural, seguimos paso a paso lo que los ciudadanos y los
que nos visitan hacen en este país. Sabíamos
de la llegada de Fran a Cuba y nos intrigó su viaje,
no era de placer, no era de vacaciones, así que nuestra
Central se preguntó ¿Por qué?. Quiero
aclarar que los dos combatimos en Angola, y en el Ministerio
de Guerra, existía la sospecha de que Fran, cuando
fue hecho prisionero por los Sudafricanos, había revelado
secretos de las fuerzas que componían los efectivos
cubanos en aquella lucha. Según los informes, aquella
información, hizo suponer que la retirada en su momento
de las fuerzas cubanas se debió a esas revelaciones.
Yo estaba seguro de la integridad de mi amigo y compañero
de lucha, así que en cuanto tuve la certeza de que
él no había sido el delator, me puse a investigar
y supe que el traidor había sido el comandante del
grupo y de inmediato lo exculpé. Me sentí utilizado,
pero ahora, en estos momentos, estoy con él. Estoy
con ustedes. No tienen nada que temer...
Aquella confesión hizo que los ánimos se relajaran
y que el ánimo de todos aceptara aquellas explicaciones,
aunque quedaban ciertas dudas en el ambiente. Entonces, Fran
dirigiéndose a Montoya le apremió.
-Montoya, aceptamos tus explicaciones, entendemos tu actitud,
pero no dejaras de suponer que en el ánimo de todos
nosotros, puede existir la sospecha de que alguien como tu,
afecto al régimen que en estos momentos hay en la isla,
nos cuente eso. ¿Hay algo detrás de tus afirmaciones?.
-No, no las hay. Estoy con vosotros, deseo que la paz y prosperidad
llegue a Cuba cuanto antes y eso no es posible por ahora,
tal como están las cosas. Esto debe cambiar y tiene
que ser cuanto antes. Pero... ¿Cuál es la mejor
vía para hacerlo?... Yo no tengo la respuesta, pero
algo debe hacerse ¿No?.
El grupo quedó pensativo, ¿Debían confiar
en él? ¿O bien echarlo de allí y ver
que es lo que podía pasar?...
Optaron por la primera opción, se iban a poner en sus
manos, pero todo estaba tan a la vista que no pudieron imaginar
que alguien como Montoya, comandante de las fuerzas del régimen,
pudiera hablarles tal como les había hablado. Él
también estaba en sus manos, ya que habían grabado
la conversación y tenían pruebas de cuales eran
sus pensamientos. Así que se relajaron y le invitaron
a que los acompañara en sus deliberaciones. Nada había
cambiado, cada uno en su sitio, esperaron a que Jacinto les
explicara, no sin ciertas reservas, cuales eran sus planes
inmediatos. Y éste habló.
-Bueno, tenemos a un miembro más de nuestra pequeña
conspiración – dijo señalando a Montoya
– espero que no nos defraude y que podamos contar con
él para llevar a efecto nuestros planes.
Viendo que éste afirmaba con la cabeza que era uno
más del grupo, la sesión de organizar el complot,
se llevó a cabo sin consecuencias inmediatas. Ahora
era cuestión de establecer un plan de prioridades y
ante el asombro de quienes le escuchaban, que no podían
creer lo que estaban oyendo, guardaron un silencio absoluto.
Aquello era en realidad no una bomba, era un gran bombazo
y dentro de sí, cada uno de ellos sintió un
escalofrío y aguardo a conocer más detalles.
¿Cuál era aquel plan tan atrevido y original?...
Jacinto sabiendo el impacto que había producido en
sus compañeros de grupo, aguardó sonriente unos
instantes antes de proseguir su propuesta, siguió diciendo.
-Veréis, todo este entramado tiene que estar muy bien
planificado, al segundo, un error por parte de alguien, puede
dar al traste con toda la operación. Yo he pensado,
ya que cada uno de vosotros tiene una tarea específica
que hacer, y de acuerdo con los medios específicos
que domina o tiene contactos para llevar a cabo su misión,
así que para no comprometer a nadie, lo que vamos a
hacer es que voy a tener con cada uno de los interesados una
reunión, estableceré con él unas premisas
y cada dos días, podemos tener una reunión conjunta
para explicar como van las cosas ¿Qué os parece?.
Todos a una dieron su conformidad, estaban de acuerdo en que
debían extremarse las precauciones y así tener
la seguridad de que todo el plan se llevaría a cabo
sin problemas. Una de las más intrigadas era Violeta,
ya que su novio nada le había transmitido de aquel
ambicioso plan. Esperó a que acabara la reunión
para dirigirse a él y preguntarle.
-Jacinto me has dejado de piedra. No podía suponer
yo, que tenías en mente ese, ese... ¿Cómo
decir? Ese magnífico plan. ¿Lo tienes bien pensado?
¿No te estarás equivocando?...
-Pues más bien que no, lo he meditado mucho, he repasado
una y mil veces cada detalle por mínimo que pudiera
parecer, y tengo el convencimiento de que va a salir bien,
muy bien. Puedes estar segura. Nadie se espera lo que va a
pasar y ya verás como traspasa nuestras fronteras de
una manera inusitada.
-Ya, ya, y que lo digas. Bueno, y... ¿Cuál es
mi misión? Me la imagino pero dímela, me tienes
en ascuas.
-Violeta, quiero advertirte que lo que vas a hacer es sumamente
peligroso, si ves que no puedes hacerlo, dímelo, para
tratar de encontrar otra vía que no te comprometa.
-No te preocupes, si se puede hacer, por mi parte no hay ningún
problema en hacerlo. Siempre y cuando no se salga de mis competencias.
-Nada de eso, es fácil de preparar y he estado pensando
en varias alternativas. Quiero saber tu opinión como
experta. Verás, necesitamos por lo menos tres o cuatro
tipos diferentes de explosivos. Uno de ellos, debe ser dinamita
gelatinosa del tipo especial 90 BN o 75 BN, o bien, algo similar,
necesitamos que haga mucho ruido donde lo vayamos a colocar.
He pensado también en la pólvora negra, necesitamos
que haga ruido y humo y una de mis preferencias es la Goma
2, fácil de transportar y de pequeño tamaño.
¿Qué te parece?.
-Bueno, todo se puede hacer, aunque sabes que hay restricción
de algunos productos. Pero si quieres saber mi opinión,
pueden haber otras alternativas, Nitrato amónico o
Yoduro amónico. Fáciles de elaborar y no hay
problemas para conseguir los ingredientes. De los otros que
has mencionado, no creo que haya tampoco problemas. Pero yo
en vez de pólvora negra, utilizaría Clorato
potásico. Tu decides...
-Bueno, no hay que complicarse mucho, necesitamos, ruido,
humo y que el explosivo sea fácil de transportar. Lo
que sí quiero concretar contigo, es que vamos a necesitar
en un plazo de quince días, todo el material. ¿Podrás
hacerlo? - Preguntó inquieto Jacinto.
-Por descontado, dalo por hecho. Lo que sí necesito
saber son las cantidades.
-Violeta, en dos o tres días te lo diré. ¡Te
quiero mi amor! Confío en ti.
-Zalamero, haces de mí lo que quieres.
Cuando Violeta se retiró, llamó a José
Morante, que presto acudió a su llamada.
-Verás amigo Morante. Necesitamos de tu experiencia
en telefónica, para que con tus contactos, puedas ir
preparando lo que vamos a necesitar. Esto como comprenderás
es muy delicado y debes tener presente tu seguridad y de los
que puedan colaborar contigo. Vamos a necesitar equipos de
escucha en algunos sitios muy especiales. Es necesario saber
en cada momento que mensajes reciben los departamentos que
debemos espiar y cuando llegue el momento, derivar líneas
para producir una gran confusión. ¿Puedes hacerlo?.
-Desde luego que sí – respondió Morante
– no hay problema, tengo los contactos necesarios para
llevar a cabo mi misión. Confía en mí.
-Desde luego que lo hago. Me alegra tenerte a nuestro lado.
¡Gracias!.
-Siempre a tus órdenes.
Seguidamente, llamó a Arencibia y a Zapata, eran los
hombres adecuados para llevar a cabo otra parte del plan.
Contaba con ellos, ya que el primero tenía taxis de
su propiedad y el otro compañero, era un buen mecánico
de coches.
-Amigos, el plan es el siguiente, necesitamos tener a nuestra
disposición vehículos seguros y que puedan llevar
a nuestra gente donde los necesitemos. ¿Podemos contar
con vosotros?.
-Nos tienes a tu disposición, puedes contar no sólo
con mis coches – respondió en nombre de los dos
Arencibia – podemos contar con un buen grupo cuando
los necesitemos.
-Pero ¿Son gente de fiar? – preguntó interesado
Jacinto.
-Por descontado que sí, son familiares y muy amigos,
harán lo que les digamos.
-Vale, conforme. Contamos con vosotros...
Seguidamente, Jacinto llamó a Guillermo Cortazar, el
impresor, cuando éste llegó a su lado le preguntó
si podían contar con él para una de las misiones
más importantes.
-Jacinto, en este plan, estamos metidos todos, puedes contar
conmigo para lo que deseéis mandar.
-Verás, vamos a necesitar de tus servicios para que
imprimas unas octavillas con un mensaje que te diré
en su momento. Van a ser en gran cantidad. Sé que hay
problemas con la adquisición de papel, pero espero
que lo podamos solucionar. Ya me he puesto en contacto con
unas personas que me han asegurado que no habrá problema
para tener el papel que necesitemos. ¿Podrás
hacerlo?.
-Ya te he dicho que sí, mi imprenta es vuestra imprenta.
Tengo muy buena gente que me respeta y saben trabajar. Confío
en ellos.
-Vale, me gusta eso. Ya te avisaré en cuanto tenga
todo listo.
Seguidamente llamó a José Ladrían, que
cuando estuvo a su lado Jacinto le explicó cuál
era el plan del cuál dependía gran parte del
éxito de lo que estaban proyectando.
-Compañero José, contamos contigo y quiero manifestarte
que tu participación de lo que tenemos entre manos,
es primordial, puedo decirte que es muy importante. Sabemos
del trabajo que tuviste en el Ministerio de Educación
y tu saber de ese estamento, es el que nos va a permitir cumplir
gran parte de lo que proyectamos. Dijiste en la cárcel
que tenías muchos amigos en el Ministerio y que si
en algún momento los necesitaras, podrías contar
con ellos ¿No es asÍ?.
-Sí, eso dije y lo confirmo. Tengo grandes amigos y
si les pido un favor, sé seguro que me lo harán.
¿Cuál va a ser mi misión?.
-Todo el plan estriba, en que se debe coordinar muy bien cada
detalle para llevar a efecto lo que en un momento tenemos
que hacer, vamos a necesitar que a una orden nuestra, en el
momento preciso, todos los colegios, institutos y centros
de enseñanza, tales como el Jesús Garay León,
Camilo Cienfuegos, Vladimiro Lenin, el Simón Rodríguez,
José Martí y otros tan importantes como esos,
den suelta a todo su alumnado y éste salga a las calles
para producir confusión, un gran caos en el tráfico
y en unas calles muy concretas. ¿Podrás hacerlo?.
-No habrá problema, puedes contar con ello –
respondió sonriente Ladrían – en cuanto
tengáis listo el momento, se hará.
-Gracias, José, sabía que podíamos contar
contigo. Envíame a Fraga.
Cuando éste estuvo a su lado, Jacinto, que le había
tomado mucho cariño, le explicó cuál
iba a ser su participación.
-Hemos pensado lo muy importante que va a ser tu misión
– precisó Jacinto – todos sabemos como
están las cosas en la calle. Faltan alimentos y sobre
todo pan, pues ahí entras tú. Necesitamos que
en una fecha determinada, tu gente pueda salir a la calle
a repartir pan a mansalva, por los barrios, por las calles,
a quién demande pan. Se repartirá gratis y no
te importe la cuestión del dinero que pueda costar
eso, cobraras todo. Pero quiero que sepas que cuento contigo
para que tu acción, ayude en gran manera a que nuestro
proyecto, que es el proyecto de todos, tenga éxito.
¿Contamos contigo?.
Fraga agradeció con un abrazo que contaran con él
y la forma como le había hablado Jacinto, le daba a
entender que su parte era muy importante y eso le había
emocionado, y respondió.
-Podéis tener la seguridad de que no fallaremos, mi
familia y yo estamos a vuestra disposición, trabajaremos
para tener listo el pan para cuando nos deis la orden.
-Gracias, amigo Roberto, sabíamos que eras muy importante
para llevar a cabo el plan, y tus palabras me demuestran que
yo no estaba equivocado.
Quedaban tres personajes que entrevistar para dejar el círculo
completado, Delvia, Fran y el comandante Montoya. Este pequeño
grupo, quiso Jacinto tenerlos reunidos para concretar cosas
muy específicas y deseaba que Montoya estuviera presente,
para saber si podían confiar en él o no. Estaba
convencido de su buena voluntad, pero quería confirmarla.
Así que cuando todos se fueron, se reunieron los cuatro
en una pequeña habitación y entonces Jacinto
se dirigió a Gabriel y le preguntó.
-Bueno, amigo Montoya, me imagino que sabes donde te vas a
meter, toda esta gente confía en que tu vas a colaborar
con nosotros, yo estoy convencido. Quiero manifestarte que
al principio tuve mis dudas, pero ya he hablado antes con
Fran y este garantiza tu sinceridad. Queremos contar contigo,
estás a tiempo de retirarte si lo deseas, pero si no
lo haces ahora, luego va a ser tarde para hacerlo. ¿Qué
dices?.
Montoya estaba un poco emocionado, porque aquella gente estaba
confiando en su buena voluntad y deseos de colaborar. Si él
hubiese querido en su momento, hubiera dado al traste con
todo aquel descabellado proyecto. Pero realmente era un acicate
para él, que sí deseaba que las cosas cambiaran
en Cuba, era un reto y deseaba de corazón colaborar
y así se lo hizo saber.
-Sé que me he puesto en vuestras manos, no me considero
un traidor a mi patria, ya que si este arriesgado plan se
lleva felizmente a cabo, todo va a cambiar para nuestro país.
Sé que arriesgamos todos mucho, en ello incluso van
nuestras vidas, pero pienso, luego de haber escuchado un esbozo
de este proyecto, por lo increíble que parece, que
va a salir bien. Es una empresa arriesgada, nos jugamos mucho,
pero vale la pena. Podéis contar con mi colaboración
en todo momento y os aseguro que de buena fé.
Jacinto y sus compañeros le habían estado escuchando
atentamente y la sonrisa de satisfacción de todos ellos,
era buena señal, sabían que podían contar
con él y tenían en mente que su colaboración
era muy, muy importante, casi decisiva, para lograr sus objetivos.
Cuando Montoya preguntó a Jacinto, cuál iba
a ser su participación, éste sonrió y
respondió.
-Es muy importante tu colaboración, ya que podremos
conocer los movimientos de las tropas, saber en cada momento
qué es lo que piensan hacer, dónde podemos actuar
con seguridad y en cada momento podremos conocer de primera
mano, si nuestro proyecto va teniendo éxito. Con ello,
facilitará que podamos ir relajando las actuaciones
de nuestra gente y establecer nuevos parámetros de
planes activos, para conseguir lo que todos deseamos. Un cambio
sin traumas en Cuba. Sabemos que nuestro plan es inusitado
y temerario, pero tenemos confianza en que es el único
medio para provocar esos cambios, no solamente en Cuba, sino
en otras partes del Continente Americano. ¿No lo ves
así?.
Montoya afirmó con la cabeza, entendía lo que
Jacinto le estaba diciendo, aunque en su interior tenía
algunas dudas, pero había dado el paso y no era hombre
que se volviera atrás de las decisiones que tomaba.
Viendo que no tenían nada más que añadir,
decidió despedirse, quedando como habían concertado
en reunirse en dos días. Se retiró, quedando
en aquellos momentos Jacinto, Delvia y Fran, tenían
otros asuntos que hacer frente, de suma importancia, prácticamente
en ellos tres iba a recaer el peso de la operación.
-¿Qué os a parecido la entrada de Gabriel en
el grupo? – preguntó Jacinto.
-Creo, que ha sido sincero en todo lo que ha dicho. Desea
como todos nosotros que haya un cambio aquí en Cuba
y en sus manos está que con su colaboración
nos va a ser más fácil lograrlo – respondió
Delvia.
-Y tú ¿Qué opinas? – inquirió
Maqueda dirigiéndose a Fran.
-Yo creo que podemos contar con él. Sabe que hemos
grabado toda la conversación y eso es muy peligroso
para su seguridad. Aparte os digo, que lo conozco algo y sé
que es un hombre de palabra. Debemos confiar en su ayuda.
-Bueno, me alegra que los dos penséis así, confiemos
en nuestra suerte. Ahora vamos a lo nuestro. Quería
informaros a los dos lo siguiente, en la cárcel estuve
conversando con varios compañeros, algunos de ellos
pertenecientes a células anarquistas, expertos en explosivos,
me facilitaron algunos datos que he transmitido a Violeta
sobre los tipos que pienso nos interesan, ella también
sugiere algunos otros, lo importante de esto, es que unos
u otros los podremos tener en quince días. Os digo
esto, porque tenemos encima la fecha tope para que podamos
actuar. Todo lo que vamos a hacer en principio es una maniobra
de distracción, lo siguiente es en realidad el núcleo
del gran plan.
-¿Y por qué esa fecha tope? - Preguntó
Fran.
Jacinto se los quedó mirando a los dos, con una sonrisa
que iba de oreja a oreja y explicó.
-El día antes a la fecha que tengo prevista, un gran
envío de dinero desde el Banco Central de Cuba va a
ir precisamente a la Cadeca de la calle Obispo. Ese va a ser
nuestro primer objetivo, es la maniobra de distracción.
Tengo todo previsto para que encaje cada grupo nuestro en
un momento determinado.
-Pero ¿Cuál es mi papel en esto? - Inquirió
intrigada Delvia.
-Pues el papel principal mi amor, el papel principal. Tú
eres la que nos va a facilitar el gran caos en La Habana,
la que nos va a abrir las puertas del éxito en todo
este tinglado.
-¿Quieres explicar bien claro, cual es tu plan? –
volvió a preguntar Fran.
Jacinto, regodeándose de la respuesta que iba a dar,
se acomodó en su sillón, encendió con
toda parsimonia un puro, aspiró con deleite el humo
y sonriendo comenzó a dar la explicación de
cuál iba a ser el “Gran Proyecto”.
-Mientras estaba en la cárcel, ya he comentado que
he estado planificando algo, algo tan grandioso y atrevido,
que a veces ni yo mismo me lo creía. Es tan sofisticado,
tan, tan, tan... inusual, que en la cabeza de nadie que no
seamos nosotros, puede creer que cosas así puedan suceder...
Jacinto, siguió fumando su puro, tratando de retardar
los detalles del gran plan y viendo los ojos de pocos amigos
que le estaban asaetando, se irguió en su asiento,
acercó su cara a la de sus amigos y comenzó
diciendo.
-¡Este es el gran plan! Prestad mucha atención,
y que lo que aquí vais a oír, que no salga de
vuestros labios nunca. ¿De acuerdo?...
Delvia y Fran, eran todo oídos, prestaban muchísima
atención, no querían que se les escapara el
más mínimo detalle, afirmaron con la cabeza
y entonces, Jacinto explicó con todo detalle, aunque
también se reservó unos datos que en realidad
eran el núcleo principal del plan y era la colaboración
de Violeta, pero eso no lo iba a revelar de momento. Con cara
muy seria, les expuso las líneas generales del gran
proyecto.
-Cuento con vosotros dos, para que todo nuestro grupo obtenga
el éxito de lo que pretendemos hacer. Primero vamos
a Fran. Siempre he contado contigo para que con tu experiencia
y habilidades, nos prepararas todos los artilugios que en
el proyecto íbamos a necesitar. Has cumplido, los tenemos
todos, aunque no nos comentaste nada sobre los detonadores,
los temporizadores usuales y los que pueden utilizarse por
medio de teléfono. ¿Qué dices a eso?.
-Bueno, verás, no era cosa de explicar cada aparato,
todo lo que podamos necesitar está aquí, todo,
en perfecto estado y puedo asegurarte que con los medios que
contáis aquí se pueden fabricar más si
se necesitan. Lo más interesante es que si se precisan
detonadores del tipo telefónico, no va a ser ningún
problema. Puedes estar tranquilo. Todos los demás no
fallarán.
-Me alegra oír eso, me estaba preocupando, todo depende
de que se puedan cumplir con los detalles al segundo –
respondió Jacinto.
-Puedo asegurarte que todo va a ir bien – aseveró
Fran.
-Ahora quiero comentar algo sumamente importante, y es la
colaboración de Delvia en este entramado. Vosotros
dos sois los únicos que lo vais a conocer, esto es
el gran secreto que tenía reservado para última
hora. Quiero deciros que es, para ello he contado con la imprescindible
colaboración de la sapiencia de Delvia, es nuestra
pieza principal y os diré por qué - siguió
diciendo, ante el orgullo de ella - es realmente la clave
de todo, gracias a ella podremos hacer que el mundo se percate
de que algo no funciona correctamente y al darlo a conocer,
todos, absolutamente todos, van a requerir que las cosas cambien
de como están ahora. Los dos sabemos que ella es una
hacker, y de los mejores, tal como yo tengo entendido y que
gracias a sus contactos puede hacer que una enorme red de
“hackers” de todo el mundo, colabore en el sentido
que hagan que todo vuelva a la normalidad. Francamente me
es muy difícil dar una explicación, pero trataré
de darla con palabras claramente entendibles. Tenemos delante
lo que podríamos definir como algo inusitado, vamos
a hacer que todo el mundo colabore para que en Cuba todo vuelva
a la normalidad, y ¿Cómo?...
Esa era una pregunta un poco capciosa, ante ella, los dos
oyentes quedaron a la expectativa, no podían suponer
el tremendo alcance de aquella revelación y cuando
Jacinto siguió con su monólogo, quedaron atónitos.
Ante aquellas caras de asombro intentó aclarar cuales
eran sus ideas, y en cuanto dio una clara explicación,
aquello les pareció tan simple que...
-Vamos a suponer, bueno no vamos a suponer, va a ser una realidad.
Delvia se pone en contacto, lógicamente con sus “compañeros
hacker” en su manera usual, con sus códigos secretos,
y como una bomba, les explica que necesita su ayuda para llevar
a cabo algo que puede revolucionar al mundo. ¿Qué
pensáis que puedan esos hacker suponer? ¡Es un
reto para todos ellos!. Me imagino que aceptarán ¿No
es así Delvia?...
-Tal como lo estás exponiendo puedo asegurarte que
cuento con todos ellos. ¡Sigue por favor!.
-Bueno, voy a exponer a groso modo las líneas de actuación
de ese ingente grupo de hackers. Delvia a través de
sus indicaciones, hace que esos grupos o individualidades,
actúen de una forma concreta en un tiempo preciso en
sus lugares de origen y que provoquen una hecatombe de información
que haga que aquellos lugares en donde residan actúen
de una manera precisa y contundente ante lo que ellos consideran
inadecuado. ¿Qué puede suceder? – preguntó
interrogante...
-Pues no sé – respondió Delvia y lo mismo
hizo Fran - ¿Qué puede suceder?.
-Pero... ¿Qué no lo veis?. Veo que no llegáis
al meollo del asunto. Esto es muy serio, tanto que a veces
ni yo me lo creo. Tiene tanta trascendencia que... Bueno francamente
no os lo puedo explicar, así que lo vamos a dejar esto
hasta que llegue el momento preciso. Entonces os enteraréis.
-Vale, vale, no te pongas nervioso – replicó
Delvia – vamos a calmarnos.
-Bien. Quiero aclararos que va a tener una gran trascendencia
y que depende de lo que haga Delvia con sus contactos “hackers”.
¿Lo dejamos así de momento?...
-¡Bueno, si tú lo dices!... Sabes que los dos
estamos contigo y que puedes contar con nosotros para lo que
puedas necesitar. No hace falta que cuentes nada más,
confiamos con tus decisiones. En cuanto todo lo tengas a punto,
pues entonces...
-Vale, mejor es que por el momento quede algo en suspenso,
así nadie tendrá que reprocharse nada en el
futuro, en caso de que no salga todo bien, el único
responsable seré yo, únicamente yo – terminó
diciendo Jacinto.
Cuando aquella perorata acabó, la pareja salió
un poco disgustada por no haber sabido qué había
sido realmente lo que Jacinto tenía en su cabeza, pero
aceptaban que quizá era mejor así, ya que ninguno
de ellos podía saber lo que les iba a suceder en el
futuro. Así que se retiraron a su nido de amor.
Cuando quedó solo Jacinto, quedó unos instantes
pensativo, pero seguidamente estableció unas prioridades
a las que había que hacer frente, y no eran pocas.
Debía establecer qué hacer, quién debía
de actuar, y sobre todo que el tiempo estaba en contra de
lo que pudiera parecer, tenían poco tiempo y entonces,
solo, sentado frente a la mesa en la que estaban los borradores
de los planos donde debían actuar, con mano firme,
con un plan estratégicamente definido, señaló
lo que cada grupo de colaboradores iba a hacer.
Tenía pendiente la actuación de Violeta, tenía
que concretar muchos puntos, así que reclamando su
presencia, la llamó y no tardó mucho en presentarse
esta. Cuando llegó, la hizo pasar y viendo la cara
de preocupación de ella, la tranquilizó diciendo.
-Mi amor, no pasa nada, te he llamado porque en lo que yo
tenía pensado, me faltaban algunos detalles, los cuales
eran primordiales para llevar a cabo nuestros planes.
-¿De qué se trata? – Preguntó muy
preocupada Violeta.
-Vale, no te preocupes, mi amor, en qué embrollo te
he metido. ¿Verdad mi cielo?.
-No, rey mío, estamos en lo que estamos y lo principal
es que todo salga bien, y que entre todos podamos lograr el
cambio que deseamos. Bueno, dime, ¿Qué tengo
que hacer?...
-El otro día hablamos de unos explosivos que vamos
a necesitar. ¡Bien!, Te dije que necesitábamos,
ruido, humo y que no hubiera peligro en su colocación,
pues, según eso, lo que tienes que hacer es preparar
lo que creas más conveniente para nuestros fines ¿No?.
Puedes hacerlo ¿Verdad?.
-Claro hombre, claro. Ya he pensado en lo que nos puede interesar,
siempre prepararé cartuchos rígidos de papel
parafinado y en el caso de Goma 2, unos pequeños paquetes
casi imperceptibles, que podrán llevarse sin ninguna
preocupación. Sólo faltarán los detonantes
o en algunos casos temporizadores. No va a haber problema.
Pero... ¿Dónde pretendes colocarlos?...
-Bueno, hasta ahora es un secreto, aunque ya lo tengo previsto.
En su momento lo sabrán los que tengan que colocarlos.
No te preocupes de eso, nos hace falta tener el material y
a partir de ahí, cada uno cumplirá su papel.
¿Te parece?.
-Claro, era solo una pregunta – replicó Violeta
– pero... ¿No me puedes adelantar algo de esa
misión?.
-Bueno, mi vida, ya lo sabrás. Tengo que concretar
muchas cosas antes. Lo que necesito saber cuanto antes es
que me asegures que podremos tener el material para la fecha
que te he indicado. ¿Te parece?.
-¡Claro, mi amor! Esperaré a conocer los detalles
cuando tú lo creas conveniente. Bueno, me marcho, te
llamaré.
Cuando Violeta se hubo marchado, Jacinto estuvo analizando
todos los planes que tenía previstos, cuando sin esperarlo,
una llamada en la puerta le hizo dar un salto. Cuando la abrió,
era Montoya, que con cara de satisfacción entró
como un torbellino y le espetó.
-¡Tengo grandes noticias para vosotros! Te vas a alegrar.
-¿Qué noticias traes? – preguntó
Jacinto.
-Pues verás, resulta que hace un par de horas me he
encontrado con varios compañeros que pertenecían
a la brigada 23, que comandaba Fran en Angola, he estado conversando
con ellos y ¿ Sabes qué?.
-Pues no, que voy a saber, si no me lo dices...
-Se pusieron muy contentos al saber que Fran estaba en Cuba,
y hemos quedado tener una reunión para cambiar impresiones.
Según pude conocer, ellos también están
disgustados de cómo están las cosas por aquí
y puede ser que ellos colaboren con el plan ¿Qué
te parece?.
-Pues no sé, tengo mis dudas. Sabes que cuanta más
gente esté en el secreto... ¿Y tú, que
opinas?...
-Puedo poner las manos en el fuego por todos ellos, son muy
buena gente, valientes, aguerridos y hay algo que me interesó,
entre ellos hay dos magníficos artificieros. Quieren
que los ponga en contacto con Fran, desean coger una buena
borrachera todos juntos y recordar el tiempo que estuvimos
juntos en Angola. Así que si por tu parte no hay inconveniente,
cuando tengamos la reunión, y cambiemos impresiones
con ellos, si podemos captarlos para lo nuestro, pues tú
decidirás...
-Bien, me parece bien. Pero tened cuidado con lo que habláis.
-Descuida hombre, descuida, iremos sobre seguro. Ya te llamaré,
adiós.
Cuando se fue Montoya, Jacinto se quedó pensativo,
aquello iba tomando caracteres inesperados. Dudaba si sería
una buena idea incorporar más gente, pero la verdad
es que el proyecto era tan grande, que iban a necesitar ayuda.
Se quedó pensativo pero al mismo tiempo satisfecho,
el asunto comenzaba a rodar...
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